jueves, 9 de agosto de 2012

Comité de damas

Convocatoria para constituir el Comité de Damas del Club Departamental  Junín

Estimadas Damas de las diferentes provincias y distritos del departamento de Junín:

Es grato dirigirme a ustedes para expresarles mi cordial saludo y hacer de su conocimiento que el club Departamental Junín requiere de la colaboración de sus damas en forma organizada.
Con este fin invitamos a ustedes, a la Sesión de Consejo Directivo del club, que se realizará en la fecha y lugar que se indica a continuación, para informarles sobre los fines y actividades propias de la institución, conforme manda nuestro Estatuto y la nueva Ley de clubes departamentales y provinciales del Perú, y proceder luego a la elección del Comité de Damas del Club Departamental Junín.

Fecha:             Jueves 02 de agosto del 2012.
Hora:              Primera citación:    7:00 p.m.
                        Segunda citación:   7:30 p.m.
Lugar: Club Loreto “Salón Requena”
                        Av. Joaquín Madrid Nº 441-San Borja (Cdra. 34 de Av. Aviación).

AGENDA DEL CONSEJO DIRECTIVO DEL CDJ:

  1. Informes de Actividades a cargo del presidente del club.
  2. Informe acerca de la participación del Club en la ciudad de Junín, con motivo del 188º Aniversario de la batalla de Junín del 6 de Agosto de 1824.
  3. Informe sobre la donación de 1,000 juguetes personales y una Ludoteca, a niños más necesitados de la provincia de Junín.
  4. Elección del Comité de Damas.
  5. Organización para el 13 de setiembre 2012, de la ceremonia de conmemoración del 187° Aniversario de la Creación del departamento de Junín, por el Libertador Simón Bolívar.

Agradeciendo su participación aprovecho la oportunidad para testimoniarle mi especial consideración.

Atentamente.

                                                                                    Lima, 24 de julio del 2012.


ING. LUIS A. ROBLES RECAVARREN
Presidente del Consejo Directivo
Club Departamental Junín

jueves, 26 de julio de 2012

Las Heroínas Toledo

9 de abril de 1821

La sin par acción de las heroínas Toledo

“… las dos jóvenes hijas eran hermosas; pero la menor, aun soltera,
era particularmente de una singular belleza…”

El 01 de marzo del 2003, el Club Provincial Concepción realizó, en su local de Lince, un conversatorio sobre la acción de las Toledo en el puente Balsas, sobre el río Mantaro frente a Concepción, departamento de Junín, en 1821. El motivo era aclarar la fecha y los nombres de estas patricias que ya, en un evento anterior en la ciudad de Concepción, el mayor Eduardo Mendoza lo había hecho, como también lo consigna en su libro “La Independencia”. En dicha ocasión fue el presidente del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, Gral. EP. Herrman Hamann Carrillo, quien se encargó de dar más luces sobre el asunto.
            Luego de los sucesos de la madrugada del 3 de marzo en Concepción, donde las fuerzas de Ricafort, llegando de Jauja por la margen izquierda, sorprendieron y destruyeron mientras dormía el contingente que había dejado Aldao con la misión de observar y hacer propaganda patriota, El jefe realista marchaba en refuerzo de Carratalá, porque todos los pueblos del centro estaban alzados con ansias de alcanzar su libertad e independencia. Ricafort  pidió a Lima más apoyo, porque se veían amenazados por las guerrillas de Aldao que se encontraban en Cerro de Pasco y por los montoneros de Huanta y Cangallo, que querían vengar tantos crímenes. El 06 de diciembre de 1820, la Expedición Arenales derrotó a las fuerzas realistas en la batalla de Cerro de Pasco. Ante este nuevo revés, el ejército depuso al Virrey y colocó en su lugar al Jefe Militar. La Serna, con la intención de aplastar a la convulsionada región central mandó primero a Ricafort y después a Valdés.
            El 25 de marzo, salió del cuartel de Asnapuquio el coronel Jerónimo Valdés, al mando de un destacamento de un mil doscientos hombres bien armados y bien apertrechados, con infantería y caballería, que debía marchar arrasando a las guerrillas de Huarochirí y Yauyos, que le cerraban el paso, para unirse con Ricafort, que ya había hecho sentir su presencia la madrugada del 03 de marzo en Concepción.
            Jerónimo Valdés llegó por la margen derecha del río Mantaro a Huaripampa, el 08 de abril de 1821, aquí pernoctó, para continuar al día siguiente por el hermoso valle, aquí se enteró también que los puentes habían sido cortados, menos el puente Balsas de Concepción, a donde llegó al medio día del 09 de abril; mientras tanto, Ricafort que ya había llegado a Huancayo regresaba en su encuentro por la margen izquierda del río. Este es el día en que las Toledo, dignísimas hijas de Concepción, se inmortalizaron en una gesta sin par.   
            Vayamos a la única fuente sobre este hecho de trascendental importancia. El General Juan Antonio Álvarez de Arenales es el único que recoge el testimonio de la acción de las Toledo, y así da a conocer en sus Memorias:
            “Ya que nos hallamos en Concepción, será acaso de más agradable interés, detenerse algún tanto para consignar aquí un heroico acontecimiento que hace ilustre el nombre de este pueblo en la historia de la Independencia peruana. Cuando en los mese anteriores empezaron a ocupar la Sierra las divisiones realistas, una de ellas, a las órdenes del coronel Valdés, se dirigió por la margen derecha del Río-Grande (Mantaro), que hallándose crecido, no ofrecía otro paso que el puente de Concepción. No obstante de estar ya enteramente evacuada la provincia por los patriotas, tres damas heroínas formaron el atrevido proyecto de oponerse al paso de los españoles por el puente. Para ello reunieron alguna indiada de los campos vecinos y cuantas armas pudieron encontrar por allí, aun quitándolas a los desertores. Un antiguo sargento del Nº 11 que se había quedado allí enfermo, cuando pasó su cuerpo en la campaña anterior, fue encargado por las señoras de alistar la gente y prepararla para la defensa. Las señoras de Toledo habían tomado sus armas como otros tantos soldados, y habían dispuesto la gente preparándola ocultamente tras de las tapias o cercos inmediatos al puente, a medio tiro de fusil. Cuando la cabeza de la división de Valdés empezaba a desfilar por el puente, fue repentinamente aturdida por una descarga de la parte opuesta; unos cuantos realistas fueron abajo; los demás volvieron atrás.”
            “Indignado Valdés con esta imprevista ocurrencia, mandó romper inmediatamente un vivo fuego de mosquetería, ayudado con dos piezas de cañón ventajosamente situadas, y cuyas balas desde tan corta distancia hicieron graves destrozos así en los habitantes como en los edificios del pueblo. En medio de esto, Valdés mandó de nuevo que entrara una partida de húsares a pasar el puente: pero las señoras comandantes, viendo en ello un designio ya bien formal, corrieron inmediatamente a la cabeza del puente, con algunos de los suyos; y emprendieron cortarlo con las herramientas que al intento tenían preparadas. Esta operación ejecutada con presteza y entre la metralla del enemigo, concluyó tan oportunamente, que los que intentaron pasar al lado opuesto fueron víctimas de su temeridad y cayeron al agua.”
             “No por eso cesó el fuego; y en medio de él Valdés gritaba a los patriotas, que se rindieran y que los perdonaría: pero las heroínas les contestaban del modo más enérgico y firme. Así sostuvieron la acción paseando sus filas con marcial altivez, y sin dejar de proclamar a su gente, estipulándola a la peléa con la más ardorosa elocuencia. El coronel español suspendió el combate al caer la tarde, y se dirigió aguas abajo en busca de un paso cerca de Guancayo: lo logró al día siguiente, y de allí se marchó luego a Concepción, que ya había evacuado la legión patriota. Se deja entender que Valdés estaría tan sediento de venganza, como su orgullo había sido humillado en la tarde anterior: el pueblo fué inmediatamente entregado al más completo pillaje de sus tropas.”
            “Las heroínas, con los demás vecinos, se refugiaron en la montaña del Este, donde permanecieron entre los indios amigos, hasta la presente vuelta de las tropas patriotas. Estas mismas señoras fueron posteriormente condecoradas con una medalla y banda patriótica, que el Protector del Perú instituyó en Lima, para premiar el mérito de las mugeres que más se habían distinguido en defender y promover la causa de la Independencia. Después de esto sólo resta decir al autor de esta Memoria, en recuerdo de la memorable jornada a que ha creído deber consagrar algunas páginas, que las dos jóvenes hijas eran hermosas, pero la menor, aun soltera era particularmente de una singular belleza: circunstancia que, unida a la idea de sus marciales hazañas, no podía menos que inspirar a cuantos la conocieron una profunda y simpática admiración.”

Los nombres y el apellido de la madre

Según el Gral. Hamann Carrillo, a las Toledo les correspondió la Banda de Seda, distinción que creó San Martín para reconocer como patricias a las damas que venían colaborando en todo el país, en apoyo de la gesta libertaria. De Concepción aparecen tres damas con los siguientes nombres: Josefa Anglade, la madre; Josefa Anglade, hija; y Juana Anglade, la otra hija. Una de las hijas era casada y la otra, soltera. El apellido de la madre era Anglade y se las conocía como las Toledo, porque el padre era un señor de apellido Toledo.
            En la Galería Pictórica del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, del Paseo Colón, está el cuadro de las Toledo, con la siguiente inscripción: MADRE E HIJAS TOLEDO ANGLADE HEROÍNAS.
            De igual modo, en el Panteón de los Próceres, del Parque Universitario, hay una placa con la que “El Consejo Nacional de Mujeres del Perú rinde homenaje a las Patricias de la Independencia”, es decir, a todas las mujeres del Perú que participaron a favor de la Independencia. En la misma placa se lee el Decreto dado por San Martín que crea el distintivo, como premio por la acción de estas mujeres, dice así:
El Protector del Perú
Ha acordado y decreto:
“Las patriotas que más se hayan distinguido por su adhesión a la Independencia del Perú, usarán el distintivo de una Banda de Seda Bicolor Blanca y Encarnada que baja del hombro izquierdo al costado derecho, donde se enlazarán con una pequeña borla de oro con las armas del Estado en el anverso y esta inscripción en el reverso: Al patriotismo de las más sensibles”.
Dado en el Palacio Protectoral de Lima, a 11 de Enero de 1822.
San Martín
Y a continuación está la relación de las patricias, en orden alfabético, de la que extraemos a las Heroínas Toledo:
Anglade de Toledo Joséfa
Toledo Anglade Josefa  
Toledo Anglade Juana.
                                                                                    Lima, abril del 2012.

                                                                          CPP. Lope Yupanqui Callegari                                   

           Bibliografía
-          ÀLVAREZ DE ARENALES, Juan Antonio, MEMORIA HISTÒRICA, Buenos Aires,  
           1821, p. 284.
-          .MENDOZA MELÈNDEZ, Eduardo, LA INDEPENDENCIA, Lima, 1999, p. 413.
-          “ECO ANDINO”, Revista de Cultura, Lima, N’ 26 de mayo - julio 2003 y
                  N’ 29 de junio - agosto 2005.

miércoles, 25 de julio de 2012

Los sucesos del 3 de marzo de 1821

Los sucesos del 3 de Marzo de 1821 en Concepción

Después de la sorpresa de aquella madrugada los realistas se entregaron a cometer
la más despiadada masacre de la población, saqueo e incendio de la localidad.

El Dr. Germán Leguía y Martínez, en su libro HISTORIA DE LA EMANCIPACIÓN DEL PERÚ: EL PROTECTORADO, dice lo siguiente: “Salió, pues, de Asnapuquio el brigadier realista (Mariano Ricafort)… más o menos a mediados de febrero de 1821. A fines de ese mes, tras una marcha penosa, llena de dificultades, debidas a las torrenciales lluvias, a la inundación o encharcamiento de los caminos y a la falta de puentes, todos cortados por los autóctonos Ricafort atravesó la cordillera occidental, en pos de unirse con su amigo y colega Carratalá, que continuaba detenido en el pueblo y puente de Izcuchaca,” “Cerca ya de Jauja, impúsose de que sus adversarios habían abandonado la zona de este partido y del de Huancayo, para acantonarse en el cerro, que era a la sazón su cuartel general; y de que, por tanto, el camino hacia la gran mesa encontrábase, no sólo abierto, sino que poco menos que desguarnecido.” “No había, en efecto, para estorbarle el paso, más que un destacamento de caballería, instaurado por Aldao en Concepción, ascendente a un centenar escaso de hombres, allí puesto de mera observación, o tal vez para base y núcleo de los indígenas del valle, que, como sus congéneres de Tarma, Jauja y Huancayo, se habían sublevado y estaban completamente decididos por la causa de la independencia.” “El 2 de marzo, a prima noche, púsose Ricafort en movimiento hacia el pueblo referido (Concepción), con toda clase de precauciones, a fin de presentarse por sorpresa; medida que, si innecesaria para desbaratar el insignificante número de los patriotas, le economizaría por lo menos el gasto de esfuerzo y sangre exigido por toda resistencia.” “A las tres de la madrugada del 3 de marzo de 1821, cuando el pequeño escuadrón hallábase dormido, y por supuesto descuidado, a causa de no haber señal ni anuncio de próximos enemigos, los realistas entraron por diversos puntos al cuartel en que aquél habíase alojado, y, sin brindar el menor espacio para cualquiera reacción, consumaron, casi de un sólo golpe, el bien planeado y facilísimo triunfo.” “Favorecidos por la oscuridad y por el conocimiento que tenían del terreno, pudieron escapar y salvar la vida muchos de los asaltados; pero siempre dejaron en el teatro de su infortunio cuatro muertos, algunos heridos, unos veinte prisioneros, y todos los elementos de guerra de que disponían, un cañoncito, de a cuatro inclusive; trofeos con los cuales, ya sin inquietud ni temor, después de cometer multitud de atropellos, crueldades y vejaciones, así contra las personas como contra las propiedades –hechos que encendieron aún más el odio de los pobladores- continuó el brigadier peninsular su canino a Huancayo y a Izcuchaca; punto, este último, donde se unió con Carratalá, (Tomo III, p. 589 – 591). El mayor Eduardo Mendoza, en su libro LA INDEPENDENCIA, cita al historiador, general Carlos Dellepiane, quien dice: “Ricafort enviado poco después al Centro con ligeros refuerzos para tomar el mando de esa tropa (la de Carratalá), batió el 3 de marzo a un grupo de indios que le hicieron frente en Concepción.” (p. 69). Mendoza cita también al historiado Rubén Vargas Ugarte, quien afirma que “Una vez depuesto el Virrey Pezuela, el jefe de estado mayor Canterac, dispuso que Ricafort volviera a la sierra donde continuaba la agitación indígena…El 3 de marzo las tropas del primero (Ricafort) habían dispersado en las cercanías de Concepción a una montonera, pero hallándose todo el país alzado, prefirió retirarse a Izcuchaca donde esperaría refuerzos”. (p. 69). Este holocausto dejó una huella muy profunda en el corazón del pueblo concepcionino que, desde entonces, el 3 de marzo de cada año, pasó a ser una fecha de conmemoración con unción patriótica, aunque por mucho tiempo fue relacionado con la acción de las heroínas Toledo, debido a que no se leyó bien el curso de la historia. El doloroso episodio al que nos referimos se encuadra dentro de la escalada represiva del gobierno colonial, en vista de que los pueblos del Perú venían luchando intensamente por su libertad e independencia. El 20 de noviembre de 1820 en Huancayo se había proclamado la independencia del Perú, el 6 de diciembre siguiente la Expedición de Arenales derrotó a las fuerzas realistas en la batalla de Cerro de Pasco. Ante esta situación el ejército depuso al virrey Pezuela y colocó al jefe militar como Virrey. Para contener la convulsión de la región central La Serna mandó un destacamento al mando de Ricafort en apoyo de Carratalá, que se encontraba en Izcuchaca. El 29 de diciembre del mismo año Huancayo sufrió un duro golpe en Azapampa, y en la madrugada del 3 de marzo de 1821 el ejército de Ricafort, en su trayecto hacia Izcuchaca sorprendió en Concepción al destacamento de caballería compuesto por cerca de cien hombres, mientras dormían sin presagiar ningún peligro; el destacamento había sido dejado allí por Félix Aldao, con el encargo de observar y hacer propaganda patriótica para incentivar la insurgencia. El resultado de este asalto dejó muertos y heridos y unos 20 prisioneros, seguido del acostumbrado saqueo y destrucción del pueblo, aunque algunos pudieron escapar favorecidos por la oscuridad y el conocimiento que tenían del terreno. La sin par acción de las Toledo, en cambio, será un mes después, cuando estas distinguidas damas le oponen resistencia en el puente Balsas al ejército de Jerónimo Valdés, compuesto de mil doscientos hombres: dos batallones de infantería y dos escuadrones de caballería, que partió del campo de Asnapuquio el 25 de marzo, para reforzar a los realistas empeñados en aplastar a los pueblos alzados del centro del país. Volveremos con ellas.

Lima, 3 de marzo del 2012.

sábado, 25 de febrero de 2012

La emboscada de Sierralumi

El Club Departamental Junín celebra su V Aniversario rindiendo homenaje al 130° Aniversario del Combate de Sierralumi El Club Departamental Junín celebra el 2 de marzo el V aniversario de su fundación y, al mismo tiempo, conmemora la importante fecha histórica de la emboscada de Sierraluni, acción exitosa que tuvo lugar el 2 de marzo de 1882, en el distrito de Comas, provincia de Concepción, departamento de Junín, en el marco de la Gloriosa Campaña de la Breña, conducida magistralmente por el entonces general Andrés Avelino Cáceres Dorregaray. La acción de Sierralumi En febrero de 1882, Estanislao del Canto tenía distribuidas sus fuerzas en el valle del Mantaro, con destacamentos en Jauja, Concepción y Huancayo; y mientras el general Cáceres se encontraba en Ayacucho preparando al Ejército del Centro, los chilenos descargaban su furia sobre los indefensos pueblos del centro del país, mediante la imposición de onerosos cupos, el robo de ganado vacuno, lanar, caballar y otros productos, puesto que vivían de la rapiña, cometiendo toda clase de crímenes y violaciones. Las haciendas eran visitadas frecuentemente para ser saqueadas. Una de éstas era la de Runatullo, de propiedad de la familia Valladares, adonde llegaban piquetes depredadores de los destacamentos de Jauja, Concepción o Huancayo. Los invasores encomendaban esta triste tarea a las autoridades municipales. El alcalde de Jauja, el cura Pedro Teodoro Reyes, prestamista y terrateniente, inmoral y decidido colaborador de los chilenos, había pasado circulares a los jefes de guerrillas para que no se alzaran contra los intrusos, amenazándolos con aplicarles severos castigos. El 26 de febrero llegó a Comas un piquete de caballería compuesto de cuarenta jinetes del escuadrón Yungay, procedente de Huancayo y con dirección a Runatullo, con el propósito de robar y desmantelar la hacienda, llegaron sembrando el terror, violando a mujeres de toda edad y cometiendo toda clase de actos abominables, y al marcharse a cumplir su cometido encargaron que para su regreso les hiciesen esperar abundante y agradable rancho.. El alcalde de Comas, don Luis Chávez, convocó a cabildo abierto para considerar tan dolorosa misión. El pueblo se pronunció por el incumplimiento de la orden y acordó llamar a don Ambrosio Salazar y Márquez, comunicándole que por aclamación había sido designado “Comandante Militar de la Plaza”. Ambrosio Salazar recibió la comunicación en la hacienda Marancocha, próxima a Comas, donde trabajaba como contador, e inmediatamente respondió aceptando la designación y felicitando “porque un pueblo viril como Comas no se dejará hollar por la planta de los piratas de América…” y, en seguida, anunció: “Estaré en ese pueblo dentro de una hora a acordar todo lo conducente para declarar la guerra sin cuartel a los filibusteros del siglo XIX…” Ambrosio Salazar y Márquez era un hombre culto, altivo y patriota. Había estudiado la secundaria en el Colegio Nacional “Santa Isabel” de Huancayo, por entonces tener secundaria era un privilegio; al término de sus estudios, ejerció la docencia en el mismo plantel, hasta el año 1878 en que viajó a Lima para estudiar en la Universidad de San Marcos, pero la declaratoria de guerra de Chile al Perú truncó sus aspiraciones, fue también por esos años concejal en la Municipalidad de Huancayo, y siempre fue un buen consejero por el prestigio que tenía. Ya en Comas, Salazar organizó sus fuerzas e hizo preparar galgas para caer como un alud sobre el enemigo en Sierralumi, un desfiladero de cerca de dos kilómetros de largo, estrecho y muy cortado. El escuadrón chileno estaba al mando del teniente Ildefonso Álamos, guiado por el francés Fernando Germaín, un comerciante de Huancayo que iba vestido con el uniforme chileno de capitán, y el italiano Luis Loero, otro comerciante de Concepción. Los araucanos en su trayecto sorprendieron en Pumamanta a una joven llamada Bartola Ángela Vásquez, que no pudo escapar por estar al cuidado de sus ancianos padres, los carabineros abusaron de ella hasta dejarla sin vida. El Comandante de la Plaza de Comas envió chasquis a conveniente distancia para saber el camino que tomaría el enemigo a su regreso, hizo preparar trincheras en los sitios más estrechos y hacia la entrada a Comas una trinchera doble para los expertos tiradores capitaneados por Manuel Arroyo, las galgas en las alturas con cincuenta hombres para hacerlas funcionar, entre las malezas del otro lado del puente se emboscaron 30 hombres con rifles Minié, y las mujeres encabezadas por Candelaria Estrada se situaron en las partes más altas para disparar sus hondas. Así preparados esperaron que los salteadores ocupasen toda la quebrada, que desde las once de la mañana del 2 de Marzo de 1882 empezaron a descender, 20 minutos después se dio la señal convenida para el ataque. El efecto de las galgas fue desastroso para los invasores que rodaron al abismo arrastrados por las mismas reses que habían robado, con los pocos que salieron ilesos de las galgas se empeñó un encarnizado combate. Después de dos horas de continuada refriega 35 chilenos quedaron en el campo, sólo cinco huyeron por caminos extraviados entre ellos el jefe Alamos y el guía Loero. En el parte oficial que Salazar elevó al general Cáceres se consigna 35 bajas enemigas entre ellas la del mal agradecido Germaín, 35 carabinas Winchester y 35 caballos aperados de brida a espuela. Además, fueron recuperadas, 600 reses, 50 arrobas de mantequilla y todos los sacos de víveres. Don Ambrosio termina el documento suplicándole que apresure su regreso porque “ahora estoy solo en la brega –le dice- al frente de 4000 invasores”. El general Cáceres le responde manifestando su “más viva complacencia” al saber “que el vecindario de Comas colocándose a la altura de su deber haya escarmentado al enemigo con todo el rigor de su indignación”, lo cual significa “una fecunda enseñanza para los pueblos, que no dudo se apresurarán a imitarla en vista de sus gloriosos resultados”; y envió con el mismo chasqui el nombramiento de Salazar como “Comandante Militar de Comas”. Los hijos de Comas que contribuyeron en la preparación y ejecución del plan concebido y organizado por Ambrosio Salazar, fueron: el alcalde Luis Chávez, el secretario José Benito Gil, el síndico Francisco Valdez, el gobernador Baltazar Chávez, el teniente gobernador Nazario Valero, el cura Lorenzo Soto, y los guerrilleros Manuel Arroyo, José Manuel Mercado, Jerónimo Huaylinos, Venancio Valdez, Vicente Buendía, Isidro Muñoz, Mateo Garay, Pedro Medina, Venancio Martínez, Andrés Gonzales, Pablo Bellido, N. Huancauqui, José R. Paitampoma, Manuel de la O., Melchor de la O., Presentación de la O., Gregario de la O., Evaristo Solís, Facundo Mercado, Claudio Paucar, Santiago Carrera, Venancio Chávez y el chasqui que puso en manos del general Cáceres el parte oficial, Juan Yupanqui. Al día siguiente, Salazar lanzó una proclama enalteciendo la fe y el civismo con que combatieron a los que mancillaron “con su inmunda planta estas regiones donde no hay guano ni salitre”. “Amigos -les dijo- Sea, pues, la gloriosa acción de armas de ayer, el prolegómeno de la serie de triunfos que la Providencia nos depara en lo sucesivo. Estamos solos –advierte- el ejército del Centro está á gran distancia; no importa, los pueblos del valle, los del Perú entero, creo que imitarán el ejemplo que ayer les dimos. Y si no se ponen de pie, solos nos batiremos hasta sucumbir… y habremos probado al mundo que, en un rincón del Perú, un puñado de patriotas prefirieron morir peleando, antes que sobrevivir á la humillación inferida por el araucano.” El jefe chileno Del Canto, pedía insistentemente la rendición de Salazar, la devolución de los muertos en Sierralumi y el botín capturado, y al no poder hacerlo directamente por el temor de volver por Comas, obligó al alcalde de Concepción, Juan Enrique Valladares, a enviar una nota al jefe de las guerrillas de Comas. Pero el jefe de la plaza de Comas, Ambrosio Salazar, en actitud valiente y altiva, respondió: “Tengo en mis manos el oficio de US. en el que tiene á bien proponerme que deponga las armas y entregue á la vez el botín de guerra tomado á los araucanos en el combate del 2 de marzo último en Sierralumi; así como también el cadáver del oficial chileno muerto en la refriega.” “Para aceptar tal propuesta -continúa- sería necesario no ser peruano, no tener sangre en las venas, ni dignidad en el alma; el castigo que aquí se ha infligido á los salteadores de América, es merecido; continuaré exterminando araucanos en cuanto la ocasión me sea propicia, o sucumbiré en las demandas antes de rendirme.” “… si los enemigos vuelven á invadir este pueblo –finaliza-, como US. me asegura, mi derrotero está trazado; ellos me encontrarán siempre en el camino del honor y del deber, no me rindo ni entrego nada de lo que se me exige, puede Us. así decírselo á su mandante.” Y nunca más volvieron, ni hubo más amenazas. “En Comas se izó la Bandera del Perú –como dijera el propio Salazar- delante del enemigo y no se arrió jamás”. Según Salazar y Márquez “durante la catástrofe nacional del 79, ningún pueblo de la República, hizo uso de su libertad y soberanía popular, con más eficacia y oportunidad, que Comas; nombrando en plebiscito por aclamación, un jefe que presidiera sus actos militares…, ante la ausencia de toda autoridad militar superior, dentro de la sección territorial, ocupada por el invasor; y ante la resolución inquebrantable, de no ceder más terreno al araucano.” “Este hecho es el más glorioso y significativo de nuestros anales; realizado por el pueblo sin la menor intervención del ejército… Sin embargo, la épica hazaña de Comas, no está debidamente apreciada por los (historiadores) contemporáneos…” Bibliografía: MENDOZA MELÉNDEZ, Eduardo, LA CAMPAÑA DE LA BREÑA, Tomos I y II, Lima, 1993. SALAZAR Y MÁRQUEZ, Ambrosio, MEMORIAS SOBRE LA RESISTENCIA DE LA BREÑA, Lima, 2005. Lima, 2 de marzo del 2012.

martes, 31 de enero de 2012

Registros Públicos de Lima inscribió al
Consejo Directivo del Club Departamental Junín

El consejo directivo del Club Departamental Junín, que preside el ingeniero Luis Antonio Robles Recavarren, fue inscrito en la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos de Lima, SUNARP. La resolución respectiva, de fecha 02 de Enero del 2012, lleva el número 124-97-SUNARP y está firmada por el Registrador Público (S) de la Zona Registral Nº IX, sede Lima, Johny Alberto de la Cruz Gamarra.

Este reconocimiento es un hecho importante en la continuidad legal del Club Departamental Junín, fundado el 02 de Marzo del 2007, bajo el liderazgo del periodista Abelardo Samaniego Arauco, primer presidente de la institución. Al respecto, el presidente de la Asociación de Clubes Departamentales del Perú, ACDP, Eco. Félix Murillo Alfaro, ha confirmado que el CDJ ya se encuentra plenamente integrado a esta superior instancia, de conformidad con su estatuto recientemente aprobado y la ley Nº 29363 de Clubes Departamentales, Provinciales y Distritales del Perú.

El Consejo Directivo nombrado para el bienio 2011 – 2013 está constituido por los siguientes ciudadanos:
PRESIDENTE: LUIS ANTONIO ROBLES RECAVARREN
Vicepresidente: Rafael Samaniego Arauco
Fiscal: Ángel Orihuela Navarro
Secretario de Actas: Carlos José Maldonado Núñez
Tesorera: Eva Villarroel Figueroa
Protesorero: Alfredo Yaulimango Jinés
Secretario de Organización: Lauro Salcedo Ricalde
Secretario de Cultura: José Benigno Peñaloza Jarrín
Secretario de Prensa y P.: Lope Yupanqui Callegari
Secretaria de A. Social: Rosa María Salmon Galdos
Secretario de Juventudes: Enrique Yupanqui Mesías.

Se invita, en consecuencia, a los hijos de las nueve provincias y 123 distritos del departamento de Junín, a los directivos de las diferentes instituciones provinciales y distritales de la Región Central del país, a visitar al CDJ en la siguiente dirección provisional: Calle Pirandello Nº 451 San Borja (altura de la cuadra 29 de la Av. Aviación), los días jueves a las 19 horas.

Teléfonos: 964108691 978479920 996348681 998850296.

Secretaría de Prensa

Historias Trujillanas

HISTORIAS TRUJILLANAS
de Constante Traverso Flores, el miércoles, 4 de enero de 2012 a la(s) 7:23
“DE OPERARIO A EMPRESARIO” (1888-1934)

Homenaje a la familia Callegari
Escribe: Constante Traverso Flores
Antes de referirnos al personaje central de esta historia, vamos a remontarnos unos años atrás, para detallar brevemente, la historia de la pequeña industria y comercio trujillano, cuyo auge en estos días es notorio. Justifico así, históricamente, el derecho que tiene mi tierra de ser el polo de desarrollo industrial de la Región Norte.
Debemos ser sinceros y afirmar que -por regla general fueron ciudadanos extranjeros los que en diversas épocas, establecieron o fomentaron las pequeñas industrias en Trujillo.
Desde sus orígenes, y por el papel que jugó en el proceso de Independencia, y ser considerada hasta en dos oportunidades capital del Perú, Trujillo fue una ciudad muy atractiva por la riqueza de sus valles, que emergieron como los nuevos enclaves económicos. La modernización de la industria azucarera, la libertad de comercio y la apertura a inversiones extranjeras, permitió la llegada a de varias familias europeas. El francés Marcelo Come, fue uno de los primeros fundidores residentes en Trujillo.
Pero los viejos trujillanos, cuentan que fue un inglés quien estableció una fundición de importancia, allá por la época de la Guerra con Chile.
Don Felipe Cole ubicó su planta en la última cuadra de la calle Gamarra, cerca a los linderos de La Muralla.
Esta fundición se mantuvo hasta la primera década del siglo XX. En sus buenos tiempos, abastecía no sólo para cumplir con las necesidades locales, si no también atendía las necesidades de las haciendas azucareras de los valles vecinos.
La empresa del ferrocarril no tenía -en sus inicios- fundición propia, y utilizó la Fundición Cole, para hacer todos los trabajos que la empresa necesitó.
Los antiguos trujillanos revelan también que fue un súbdito español apellidado Lombraña, el que estableció en la zona una de las primeras destilerías para elaborar vinos de buena calidad, que tuvieron gran acogida.
Los hermanos Centenaro, Virgilio, Andrés y Santiago, ciudadanos italianos, construyeron un alambique en la esquina de las calles Gamarra y Grau. Empezaron su floreciente empresa industrial fabricando vinos y licores, convirtiéndose en poco tiempo, en los más fuertes compradores de alcohol de las haciendas vecinas. Ampliaron sus negocios con otros derivados e inauguraron otro establecimiento en la esquina de San Lorenzo.
Corrían los años 1885 a 1888. Don Alberto Sommaruga, quien vino especialmente contratado por la Negociación Chiquitoy, renunció a su cargo para establecer una serie de pequeñas industrias en Trujillo, entre ellas, una curtiembre y derivados que fue después la base de su inmensa fortuna.
Don Luis Lombardi, otro ciudadano de nacionalidad italiana, estableció la primera fábrica de cerveza en Trujillo y también tuvo mucho éxito. Su local estaba situado en la calle Progreso (Pizarro), muy cerca de la Iglesia de La Merced.
Don Eduardo Mannucci, farmacéutico, se asoció a don Juan N. Armas, para establecer la primera fábrica de fósforos a la que llamó “La Estrella”. Esta industria desapareció después de la creación del Estanco de fósforos.
Don Eduardo Melly fue quien instaló la primera fábrica de gaseosas. Los hermanos Centenaro, tuvieron entre sus operarios a un compatriota llamado Eugenio Callegari, nombre muy familiar para los trujillanos, pues fue uno de los primeros en conquistar Lima con la fabricación de sus vinos.
Don Eugenio Callegari nació en Mattarana, provincia de Génova, Italia, el 9 de Enero de 1863. Su familia tenía cierta comodidad económica, pues sus hermanos mayores eran profesionales., Uno fue médico, otro ingeniero y el tercero sacerdote.
Don Eugenio pudo haber seguido ese camino, pero dejó todo atraído por las leyendas que llegaban hasta su tierra sobre el “nuevo mundo”. Arribó a Lima en 1877 a los catorce años de edad. Después de permanecer un tiempo en la capital, se trasladó a Trujillo en 1888, contratado por los hermanos Centenaro, compatriotas suyos, para trabajar como operario. Cuatro años después en el año 1892, a la edad de 29 años, se independizó de sus jefes y probó fortuna por su propia cuenta.
En la calle Gamarra, frente al Mercado Central, inauguró un saloncito al que llamó “Elefante Blanco”, el mismo que hasta 1940 era conocido como el “Bolognesi”. Elaboró un buen vino que pronto se popularizó entre los trujillanos, obteniendo grandes utilidades.
Años más tarde, consolidó su situación instalando los primeros baños públicos tibios y fríos de nuestra ciudad, que funcionaron desde 1897 hasta 1947. En 1899 estableció una fábrica de chocolates. En 1900, compró unas tierras a las que nadie le daba importancia, colindantes con La Muralla. Allí construyó una casa de vecindad que llamó “Bella Aurora”. En 1911, instaló una fábrica de galletas y una refinería de azúcar.
Nadie como él, supo aprovechar la época de la post-guerra. En 1920, cuando todos los comerciantes e industriales sufrían una aguda crisis económica, él modernizó su fábrica de chocolates. Ese mismo año inauguró un hotel al que llamó “Nuevo Hotel”, ubicado en la calle Libertad (Almagro), convirtiéndose en el primero y mejor de su clase. En 1927 adquirió la hermosa casona de la familia Valderrama, ubicada en la cuadra siete de la calle Progreso (Pizarro), y después de acondicionarla, la convirtió en el Hotel Americano, que ocupó inmediatamente el primer lugar entre los establecimientos de su género. Para ampliar este, compró el Hotel América, situado en la calle Bolívar, uniéndolos a través de un pasadizo interior.
Formó un hogar muy respetado y tuvo 14 hijos, todos ellos educados en la escuela austera del trabajo y el complimiento. A los 76 años fundó la Sociedad Industrial Callegari Hnos. y en 1929, nombra como gerente a su hijo Andrés.
Murió el 24 de Enero de 1934, y por cláusula testamentaria, este extranjero que amó el Perú y Trujillo, que hizo una cuantiosa fortuna con mucho esfuerzo y perseverancia, obligó a sus 14 hijos -todos peruanos- a mantener la Sociedad Industrial Callegari Hnos., duplicando su capital inicial para que la conserven viva en su memoria. Y, para perpetuar su apellido, ennoblecido con el sudor de su frente, pasó de ser un “operario” a próspero empresario, y ejemplo para todas las generaciones trujillanas.
CTF-Trujillo-1977