martes, 11 de mayo de 2010

Sierralumi

128° Aniversario de la Victoria de Sierralumi

(El 07 de marzo último, en el parque “9 de Julio” del distrito de San Borja, el Club Departamental Junín, en el marco de su 3er. Aniversario, realizó una ceremonia patriótica, conmemorando el 128º Aniversario del combate de Sierralumi, lo que sigue fueron las palabras del Presidente de la institución):

A nombre del Club Departamental Junín agradezco al Tte. Crl. EP. Carlos Farje Farje, por la brillante alocución patriótica, y a todos los presentes en esta ceremonia de homenaje a un hecho histórico que constituye una victoria para las armas peruanas. La institución cumple así con enaltecer y reconocer el valor del pueblo de Comas, de la provincia de Concepción, de no aceptar las humillantes exigencias de los “salteadores de América”, como los llama Ambrosio Salazar, y de organizar la resistencia, utilizando sabiamente los recursos que la naturaleza ponía a su disposición: galgas, piedras, rejones, hondas y algunos rifles y la sorpresa en un desfiladero que tiene a un lado el cerro escarpado y al otro el abismo profundo, consiguiendo un rotundo triunfo.

Quienes realizaron esta proeza fueron un puñado de peruanos a quienes no se les cruzó la idea de echarse al enemigo y traicionar la tradición de dignidad, de un pueblo que ya durante la independencia había participado con partidas de guerrillas en oposición a las fuerzas realistas de Carratalá, Ricafort y Valdés, dando muestras de su acendrado patriotismo. Por lo tanto, este no es un homenaje a traidores como Miguel Iglesias, Nicolás de Piérola, Arnaldo Panizo y tantos otros malos peruanos que contribuyeron en la derrota del Perú y la pérdida de los ricos territorios de Arica y Tarapacá.

El Club Departamental Junín, de acuerdo a sus fines patrióticos y culturales, aspira a cubrir ese espacio de honrar la memoria de verdaderos héroes que durante la Guerra del Guano y el Salitre, supieron sacar cara por el Perú, como el inigualable Mariscal Andrés Avelino Cáceres, Ambrosio Salazar, Juan Enrique Valladares y muchos más que entregaron sus bienes y sus vidas por la patria, ellos son los auténticos paradigmas de Peruanidad.

El departamento de Junín es pródigo en ofrecerle al país hechos que causan satisfacción y admiración, porque en su suelo se han dado acciones victoriosas, dignas de homenajes, monumentos, nominación de calles y plazas, entre otras distinciones; tales, por ejemplo, en las guerras por la independencia, en noviembre de 1820, Huancayo, Jauja y Tarma proclamaron la independencia del Perú; el 9 de abril de 1821, las heroínas Toledo derrotaron al poderoso ejército español de Jerónimo Valdés, en el puente de la Balsa sobre el río Mantaro en Concepción; el 6 de agosto de 1824 en las pampas de Junín se logró derrotar al ejército realista, victoria que constituyó el preludio de la independencia americana, que se sellaría cuatro meses después en Ayacucho. Y durante la gloriosa Campaña de la Breña, el 2 de marzo de 1882 en Sierralumi, hecho que acabamos de recordar; y el 9 y 10 de julio del mismo año, con las acciones de Marcavalle, Pucará y Concepción, Cáceres obligó al ejército invasor a abandonar los departamentos del Centro.

Y en el campo de las letras, recordemos que en 1909 la Municipalidad de Lima organizó los primeros juegos florales realizados en el Perú, el ganador de este evento fue un juninense, José Gálvez Barrenechea, natural de Tarma, con sus cantos a la juventud y a España; y en 1913, otro juninense, el huancaíno Juan Parra del Riego, ganó los primeros juegos florales de Barranco, con trece hermosos sonetos. Uno de esos sonetos la Municipalidad de Barranco mandó esculpir en bajo relieve en una placa de mármol que fue colocada al lado del Puente de los Suspiros; pero hace poco, la placa ha sido retirada, no sabemos con qué fines, y nadie ha dicho nada, ni familiares, ni amigos literatos, ni instituciones de ningún género. Entonces, el Club Departamental Junín ha decidido hacer las indagaciones pertinentes y gestionar para que vuelva al lugar donde estuvo, y si fuera posible, que sea transferida al departamento de Junín. Y el próximo 6 de agosto, una delegación viajará a las pampas de Junín para conmemorar conjuntamente con las autoridades y el pueblo el 186º Aniversario de la gloriosa Batalla de Junín.

El 7 de marzo del año pasado, en este mismo lugar, en coordinación con la institución, el Ing, Alberto Castro Gonzales, por intermedio del Director General de los Museos del Ejército, Crl. Manuel Ríos Lavagna, entregó al Museo de Sitio “Andrés Avelino Cáceres” la espada que el entonces teniente Casimiro Lizárraga, integrante de la 3ra. Compañía del batallón Concepción, le arrebatara a un jefe chileno, el 15 de enero de 1881, en la batalla de Miraflores. La historia de esta espada es bien interesante: Casimiro Lizárraga, autor de la hazaña, sobreviviente de la guerra conservó la espada como una reliquia. En 1920 murió con el grado de coronel, pasando la espada al cuidado de su única hija, Victoria Lizárraga García, nacida en Jauja. La Srta. Victoria no tuvo descendencia y al morir en 1943 la espada quedó al cuidado de su ahijada de bautismo, Sra. Sofía Gonzales Rivadeneyra de Castro Fernandini, madre del Ing. Alberto Castro, quien a la muerte de su señora madre guardó la espada celosamente hasta el año pasado en que decidió entregarla al Museo de Sitio “Andrés Avelino Cáceres”, ubicado en el parque del Reducto N° 2 de Miraflores.

Sería bueno que las instituciones patrióticas, las instituciones departamentales, provinciales y distritales y las instituciones educativas, particularmente de la región Junín, consideraran en sus planes de trabajo o en el rol de sus actividades la conmemoración de estos hechos y de otros como por ejemplo, homenajes a los batallones que en muchos lugares se formaron y lucharon desde los inicios de la guerra hasta Huamachuco, como hace poco la Filial de Concepción de la OLMC, que preside el Prof. Teodomiro Román, con gran acierto rindió homenaje al batallón Concepción. Y aquí en Lima, este parque “9 de Julio”, cuyo nombre evoca una importante fecha histórica, es el lugar apropiado para estas reuniones, porque aquí está el Monumento a los Combatientes de la Campaña de la Breña; por lo tanto, todos los pueblos que han sido escenario de esta gloriosa Campaña deberían venir a este parque, incluso traer a sus héroes, como ya está en gestión el agregado de los bustos del cura Buenaventura Mendoza, Benjamín Ugarte y Juan Nicanor Castillo.

Por último, por encargo del Consejo Directivo los invito a pasar al local del Club Loreto donde se hará el brindis con coctel de maca y se podrá saborear la riquísima pachamanca, preparada bajo la dirección de un experto pachamanquero, el Sr. Jesús Gutarra, secretario de prensa y propaganda de la institución.

MUCHAS GRACIAS.

Lima, 07 de marzo del 2010.

Lope Yupanqui Callegari

lunes, 10 de mayo de 2010

Museo de Mariposas

Promotor del Primer Museo de Mariposas del Perú

es un Benefactor de la Provincia de Satipo

“La creación y funcionamiento del primer criadero de mariposas en el Perú, en Satipo, ha despertado el interés del turismo y de los investigadores nacionales y extranjeros”, informó “El Comercio”, el 26 de abril de 1988. En esa oportunidad, los promotores de este criadero, los esposos Mario Callegari Vargas y María Cornejo Romero manifestaron, según el diario, que “su meta principal es formar un museo de mariposas con la gran cantidad de especies peruanas y extranjeras que han logrado reunir y estudiar por más de cinco años”. Y en efecto, en la actualidad es el MUSEO CALLEGARI, “que exhibe decenas de aves disecadas de la ceja de selva, peces, insectos y más de 2,500 mariposas”, según el diario “La República”, del 4 de abril del 2004, a donde llegan permanentemente entomólogos peruanos y extranjeros a conocer y estudiar el habitat de las mariposas de la selva peruana.

“La labor de los esposos Callegari Cornejo –agregaba “El Comercio”- se ha extendido además a la investigación de las almejas y ostras en agua dulce, a la protección de los petroglifos como patrimonio cultural del país, entre muchas otras.” Labores que han merecido el reconocimiento de importantes instituciones públicas y privadas como la Corpac, los ministerios de Justicia, Educación y Pesquería y el INC, por su protección del patrimonio cultural e histórico del país.

Pero, Mario Callegari, desde otros campos y de mucho tiempo atrás venía sirviendo a la comunidad con gran desinterés y filantropía, por lo que con toda justicia recibió de la Municipalidad el calificativo de “Benefactor de la Provincia de Satipo”. Su padre, don Rubén Callegari Sanabria, había trabajado desde los inicios de Satipo, siendo uno de los gestores del pueblo satipeño, reconocido ampliamente por los franciscanos del Convento de Ocopa y la provincia de Satipo, donde una calle lleva su nombre. Y no podía ser de otra manera, Rubén era hijo del inmigrante italiano Eugenio Callegari, un pionero de la minería en el Perú, de la industria metal mecánica y uso adecuado de la tecnología de la época; él difundió el cultivo y consumo de la alcachofa y otras hortalizas y la propagación del sembrío del eucalipto en el valle del Mantaro, además del ejemplo que dio por sus modales de trabajo, responsabilidad, honestidad y otras virtudes. (http://www.eco-andino.blogspot.com/)

Mario Callegari posee una cantidad impresionante de documentos que lo acreditan como Filántropo y Benefactor de la Provincia de Satipo. Así, por ejemplo, en 1975, el director y los jefes de Ciencias y Letras del Colegio Nacional “Francisco Irazola” le dicen a través del oficio 098: “Son pues muchos los servicios que Ud. ha brindado al Colegio desde su fundación hasta nuestros días”: premios de estímulo en efectivo y en objetos; proporcionando para eventos culturales gratuitamente grupos electrógenos; auxiliando a los profesores heridos en un accidente; donando implementos deportivos, una colección del Diccionario Enciclopédico Ilustrado Sopena y un cheque por 5,000 soles para la promoción; colaborando en la construcción de aulas; y permitiendo el uso de la piscina de su propiedad; entre otras obras de bien social en apoyo del sector educación.

En 1985, la dirección, personal jerárquico y la asociación de padres de familia del Colegio Nacional “Francisco Irazola”, primer centro educativo de la Provincia, dan cuenta de que “… pese a los múltiples problemas que aún tiene, se ha levantado gracias a la ayuda del pueblo satipeño y particularmente al decidido apoyo del Sr. Mario C. Callegari Vargas, principal benefactor de la Provincia…”; el oficio lleva el N° 092 y está dirigido al Ministro de Justicia. Pero este Ministerio ya conocía la labor de Mario, porque en 1982, según oficio 067, el viceministro Ernesto Blume Fortini, le decía: “Me es grato dirigirme a Ud., haciendo mención de la importante colaboración que ha venido prestando al CRAS de Satipo, a cuyo efecto le fue cursada, en señal de reconocimiento, la comunicación de 6 de noviembre de 1981, por el Dr. Miguel Gonzales del Río, Asesor del Despacho Ministerial.” Y a renglón seguido, continúa: “Por el presente Oficio me es grato hacerle presente que la Alta Dirección de este Ministerio está en pleno conocimiento de su valiosa ayuda, por lo que ratifica el reconocimiento…”

Pasando a otro sector, en 1978, el Comité de Salud del Hospital General de Satipo, según Of. N.19-CSS-78, lo designa “MIEMBRO HONORARIO PROTECTOR… en reconocimiento a su continuo interés e inquietud por el progreso y bienestar de nuestro pueblo y por sus condiciones de ciudadano probo y de acrisolada honradez y circunspección.” Firman el documento el presidente, Isaac Guzmán Guzmán; el secretario, Hernán Canales Acevedo; y el asesor, Hugo Chirichigno Mendoza.

El ministro de Aeronáutica, teniente general FAP Dante Poggi Morán, en una comunicación fechada en Lima, el 22 de noviembre de 1976, le dice: “… he tomado conocimiento de su activa participación y desinteresada colaboración en provecho de la Fuerza Aérea del Perú.” Por su parte, el general de división Eduardo Portella Cerrutti, Cmdte. Gral. SRM, con Oficio N° 368-B del 09 Dic. 1977, le remite “con motivo del “Día del Ejército” un Diploma de Honor, en mérito a su esforzada labor en apoyo de las Unidades del Ejército que tuvieron por guarnición SATIPO…” En 1986 recibió de la Jefatura de la 48-CGC “Los Sinchis” la condecoración de “SINCHI HONORIS CAUSA”, por haberse “identificado plenamente con esta Unidad, desde sus inicios, ofreciendo incondicional colaboración y apoyo desinteresado, poniendo de manifiesto su gran espíritu cívico y patriótico…”, según se aprecia en la RESOLUCIÓN Sinchi N° 015-48-CGC-86, firmada por el comandante GC Julio W. Ñavincopa Flores.

Del Callao, en 1979, el Ing. Jorge Basurto de la Jara, gerente de Mantenimiento de la Corporación Peruana de Aeropuertos y Aviación Comercial le extiende constancia expresa por haber “prestado a nuestra corporación su valioso apoyo y colaboración en las diferentes actividades requeridas por nuestro aeródromo en esta zona…” En 1982, el Jefe de los Servicios Eléctricos de Satipo, Sr. Camargo Chumpitaz, certifica que “Mario Callegari Vargas desde el mes de agosto de 1980 viene cancelando mensualmente el recibo de fluido eléctrico del Centro de Readaptación Social (CRAS)…“, un gesto digno de todo encomio. Y en 1992, el Programa Periodístico Radial “El Regional Informa” le otorga un diploma de alta distinción por estar comprendido entre los mejores del año “En mérito a su valiosa y permanente contribución al progreso y desarrollo de la Provincia de Satipo y Selva Central, habiendo “sido declarado como filántropo del año”, distinción otorgada como “Resultado de una encuesta a la opinión pública”. Firman el diploma el director, Wilfredo Brañez Cochachi, y Fermín Zúñiga Tolentino.

Por todas estas y otras consideraciones, la Municipalidad Provincial de Satipo, emitió la Resolución de Alcaldía N° 511-2006-A/MPS de 27 de setiembre del 2006, mediante la cual SE RESUELVE: “RECONOCER como Personalidades Ilustres a los Esposos MARIO CALLEGARI VARGAS y MARIA CORNEJO DE CALLEGARI, en su lucha continua por el desarrollo y fortalecimiento del Turismo en la Provincia de Satipo, con motivo de celebrarse el DÍA MUNDIAL DEL TURISMO.” Firma la alcaldesa María V. de Arellano.

UN EJEMPLO A SEGUIR

martes, 15 de diciembre de 2009

El vóley en 1926

Huancaínas entrenaban vóley
con pelota de fútbol

(Publicado en la revista “Ondas Isabelinas” 2009)

¿Sabías amigo lector que un equipo de vóley de Huancayo ganó un campeonato en Lima?. Sucedió en 1926, cuando las alumnas de la Escuela Normal Elemental de Huancayo formaron un equipo de vóley para participar en el campeonato que ese año se realizó en la Capital. Los datos que reseñamos están publicados en la Revista del diario “El Comercio” de agosto de 1986, cuyo recorte en fotocopia ha sido proporcionado por el ex alumno isabelino Dalmiro Vivar Dávila, Prom. 1935.

Las integrantes del sexteto eran María Luisa Rodríguez de Aliaga, Emma Francesqui la principal matadora, Amanda Tovar Cacho, Amelia Moreno, Leonor Moreno y Consuelo Sánchez (ya fallecida). La distinguida educadora Mercedes Indacochea, directora de la Escuela Normal, era quien alentaba con mayor entusiasmo los entrenamientos de sus discípulas, que estaba a cargo del profesor de Educación Física Ricardo Menéndez, instructor del Colegio “Santa Isabel”.
Las integrantes de este sexteto, prácticamente dieron una lección a las capitalinas; “teniendo en cuenta que el vóley era una disciplina nueva que recién se estaba difundiendo en el país. Recordemos que fue inventado por el norteamericano William Morgan en 1895 y en el Perú sólo se había dado a conocer en 1910”, dice la nota.
El secreto del poderío de aquellas guapas chicas estaba en la preparación, con disciplina y sacrificio, al punto que entrenaban el vóley con pelota de fútbol. “Estiman que por esa razón todas se sintieron muy cómodas cuando en Lima las hicieron jugar con pelotas reglamentarias”. El debut fue en el gimnasio de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos del parque Universitario, batiendo fácilmente al poderoso equipo “Luchad y Venced”, luego al sexteto de la Escuela del Rímac, al de la ”Pampilla” y a todos los demás participantes del evento.
“Estos resultados llamaron poderosamente la atención, sobre todo por la gran superioridad que mostraban las huancaínas quienes, desde el primer momento, se hicieron querer por su peculiar saludo en quechua: kimsa hurra, tuqui limeñacupa Chai, Chai Chai, chamichai”, cuya traducción es: “tres hurras por las limeñas bonitas, sí, sí, sí, sisi”. Al final formaron una selección con las capitanas de los mejores equipos limeños para enfrentarse al invicto huancaíno. Este partido, que despertó gran expectativa, también fue ganado por las jugadoras del Centro. Al desafío entró igualmente el sexteto del High School, centro de estudios que contaba con profesores norteamericanos, con los mismos resultados.
La premiación a las campeonas del evento fue en el Estadio Nacional, en cuyo estrado de honor se ubicaron el ministro de Instrucción, Dr. Alejandro Maguiña, el Dr. Augusto Peñaloza, diputado por Huancayo que donó medallas de oro, entre otras autoridades. Cuentan que por la hazaña les llovieron los agasajos. Los huancaínos residentes en Lima les dieron el homenaje correspondiente en el Club Revólver del Rímac; la Asociación de Maestros, en el Bertolotto de San Miguel; las alumnas sampedranas, en la Escuela Normal de San Pedro, etc.
En Huancayo, el recibimiento fue apoteósico, multitudinario, como nunca hubo una recepción igual, ni antes ni después, el pueblo en las calles con bandas de músicos, orquestas, arcos de flores en las calles por donde tenían que pasar, y cuántas otras formas de expresar el entusiasmo general y la gratitud a estas bravas chicas que fueron capaces de obtener el campeonato, nada menos que en la Capital de la República, hasta culminar con la premiación en el Palacio Municipal.
Oswaldo Reynoso,
la juventud y la corrupción

(Extractos publicados en la revista “Ondas Isabelinas” 2008)


-Maestro, ¿cómo fue su infancia? Le preguntó Tomacini Sinche López a Oswaldo Reynoso, después de la presentación de su libro “Narraciones 1”, que recopila los textos de sus libros “Los Inocentes”, “En Octubre no hay Milagros” y su único poemario “Luzbel” (“Expreso”, Lima, 21-02-2006).
El maestro respondió: Mi infancia transcurrió en Arequipa. Pertenezco a una clase media provinciana. Mis padres nacieron en Tacna y a raíz del plebiscito fueron a instalarse a Arequipa. En lo que se refiere a mi familia, esta etapa fue feliz y agradable, pero no en cuanto a mi formación religiosa, que estuvo a puno de malograr toda mi vida. Porque la religión católica es muy represiva y como siempre he dicho: “cuando me di cuenta que Dios quería destruirme, yo me anticipé y lo maté”.

-¿Qué opinión tiene del momento político que vivimos?
Hay una gran desorientación, un fracaso total de la clase dirigente y de sus instituciones. Ya nadie cree en nada. Estamos entrando en una crisis muy grave.
-¿Cree que hay una solución?
No la hay. Hace tiempo dije que si después de la caída de Fujimori no se emprendía una política verdaderamente profunda contra la corrupción, ésta seguiría durante 50 años más. Mire usted, no es problema de las leyes sino de conciencia. Los jóvenes y niños de ahora ven en los medios de comunicación la corrupción y la glorificación del delito. Un maestro como yo qué puede hacer frente a eso. Uno le dice a los alumnos que no hay que mentir ni robar y luego ven que los políticos roban y no les pasa nada. La labor del maestro es nula, ya que los niños crecen con los antivalores de la sociedad.
-¿Qué le aconsejaría a un joven que desea ser escritor?
Tres cosas: leer, leer y leer; escribir, escribir y escribir; y vivir hasta las últimas consecuencias intensamente.

De otro lado, en el diario “La República” del domingo 19 de octubre del 2008, el autor que ha logrado mostrar a sus personajes no sólo por su físico, sino también por la manera de hablar, particularmente por el empleo de la jerga, aparece en una entrevista con Pedro Escribano:
–Por Los Inocentes fuiste fustigado…
”Sí –responde Reynoso-, recuerdo mucho que en un programa de televisión me dijeron que en mi libro yo empleaba muchas groserías, palabras ordinarias. Yo le dije que no, que no encontraba palabras groseras. El que me entrevistaba se molestó, cómo es posible que usted niegue una cosa tan evidente, pues allí tenía mi libro y que por respeto al público decía que no iba a leer. Yo le dije que depende de la concepción que usted tenga de lo que es una palabra grosera. Y me pidió que diga cuál era mi concepción. Le dije, mire usted, la palabra justicia en boca de un juez que no hace justicia y que recibe coimas, es grosera. La palabra Dios en boca de un sacerdote que no lleva una vida correcta, esa palabra se convierte en grosería en sus labios. La palabra patria en boca de un militar traidor, es una tremenda grosería. Pero cuando a un muchacho de cualquier barrio pobre de Lima, alguien viene y le da un golpe y éste voltea y le dice “que te pasa concha tu madre”, esa palabra es buena porque le sale desde el fondo de su alma. Es una palabra sincera. Me sacaron del aire.”
-¿Lima ya no es una ciudad cucufata como era antes?
“Hay una anécdota muy bonita –responde Oswaldo Reynoso-.Me invitaron a un colegio porque los alumnos habían leído mis libros. Estaban el director, el subdirector. Los alumnos me hicieron preguntas muy interesantes. Un alumno pide la palabra y me dice, “mire, profesor, con todo respeto, en uno de sus libros hay un joven que se masturba en una plaza pública, ¿para usted la masturbación es buena o mala?” El director lo miró con furia, la directora no sabía qué hacer. Hubo un silencio total… Entonces les dije: cuando yo tenía la edad de ustedes, decían que a quien se masturbaba le crecían vellos en las palmas de las manos. Toditos comenzaron a verse la palma de las manos… (risas), también decían que se volvían locos y también se decía que quien se masturbaba se iba al infierno… ¿ustedes creen en el infierno? Se escuchó un rotundo ¡no! Eso me lleva a la conclusión de que esta juventud ya no es cucufata. Ah, les expliqué sobre la masturbación y el director se fue. Tuve que terminar la conferencia y salí solo, con los aplausos de los alumnos.
-¿Lima ya no es inocente?
Eso te da una idea de que Lima ha cambiado, ya no hay cucufatería. Ahora, el Señor de los Milagros es una tradición, claro, hay quienes creen, pero ya es otra forma de creencia. Es un ritual, como las fiestas patronales de los pueblos. La procesión en realidad es una feria.

lunes, 16 de noviembre de 2009

173° Aniversario del Nacimiento
del Mariscal Cáceres

(Pronunciado el 10 de noviembre del 2009, en la ceremonia
organizada por la Orden de la Legión Mariscal Cáceres,
realizada en la plaza Cáceres del distrito de Jesús María)

Agradezco a la Orden de la Legión Mariscal Cáceres por el honroso encargo de hacer uso de la palabra en esta fecha en que recordamos el 173° Aniversario del nacimiento del defensor de la integridad territorial y símbolo de la resistencia nacional, el Héroe de Tarapacá, la Breña y “Patrono de la Infantería Peruana”, Gran Mariscal Andrés Avelino Cáceres Dorregaray.
El hombre predestinado para ser el soldado más grande, más genial y más extraordinario del Perú, nace en Ayacucho el 10 de noviembre de 1836. Sus padres: don Domingo Cáceres Oré, un terrateniente acaudalado, y doña Justa Dorregaray Cueva. Estudia en el Colegio de Ciencias “San Ramón” de su tierra natal y, aún sin concluirlos, en 1854, ingresa al Ejército, incorporándose en el batallón Ayacucho, con el grado de subteniente.
En su infancia, dice Alberto Tauro del Pino, “Retozó con niños indígenas, en su casona ayacuchana o en las haciendas paternas; y no sólo adquirió pleno dominio del quechua, sino una cálida comprensión del cuadro social y peculiar psicología del poblador andino. A través de esa relación ingenua inspiró y prodigó afectos… que en sus tratos supo ofrecer a esas gentes el amparo necesario, generosidad oportuna y simpatía… que tanto aplicaría en sus experiencias militares.”
Ya en el Ejército, participa en diversas campañas, como en la de Arequipa, a órdenes de Ramón Castilla, en donde por su arrojo es herido en el ojo, de tal magnitud que se le da por muerto. En esta ocasión, cuando Castilla, lo visita en el hospital, comenta premonitoriamente: “Herida grave, muy grave, que no es mortal. Dios lo reserva sin duda, sí, lo reserva para grandes cosas.”
El 2 de mayo de 1866, cuando la Escuadra Española amenaza con retomar los dominios del Perú, Cáceres actuando en forma oportuna y eficiente contribuye a derrotar definitivamente a la poderosa Escuadra agresora. Los partes del combate dan cuenta de que la acción de Cáceres ha sido resuelta y activa en todo momento, y en mérito a su desempeño se le otorga la efectividad como teniente coronel.
Cuando Chile le declara la guerra al Perú, Cáceres era Prefecto del departamento del Cusco. Se reincorpora y participa, entonces, en Iquique y San Francisco y, el 27 de noviembre de 1879, en Tarapacá. Es aquí donde el ejército peruano obtiene una resonante victoria, gracias a la estrategia que emplea Cáceres, demostrando las virtudes tácticas de un gran guerrero; por lo que, más tarde Sáenz Peña declararía que el desconcierto era tal que de no ser por Cáceres “todos hubiésemos perecido. A él le debemos la vida”.
Y en San Juan y Miraflores, pese a su conocimiento estratégico y a su denodado esfuerzo no puede contener el desastre, debido a la pésima conducción de la defensa, que incluso, cuando los chilenos, ebrios de lujuria y alcohol, se encontraban entregados al vandalismo e incendio de Chorrillos, Cáceres, exponiendo su vida, propone un ataque nocturno, pero Piérola se lo niega.
Hasta entonces habían transcurrido para Cáceres 27 años de servicio al Ejército, es decir al servicio exclusivo de la patria. El general Pedro Richter Prada, nos dice: “Muy pocos pueden exhibir una hoja de servicios tan llena de campañas, en las que luchó con tanto desprendimiento de su vida, dando muestras inequívocas de coraje y determinación, de conocimiento del arte de la guerra… con un singular cariño por los soldados subalternos, sin dejar de aplicar su férrea disciplina que él mismo se la impuso”.

Ocupada Lima, Cáceres inicia la resistencia nacional en la Sierra central. En esta interminable jornada surge con caracteres especiales de grandeza los épicos combates de la Campaña de la Breña, en los cuales el estratega General Andrés Avelino Cáceres, homogenizando voluntades de todas las sangres, credos, campesinos, mineros, profesionales, hombres y mujeres, organiza las huestes legendarias y atrae al enemigo al escenario andino. En este ámbito geográfico, escabroso y difícil, en condiciones desventajosas, carentes de efectivos con preparación militar y apoyo logístico, se desarrollan acciones gloriosas, demostrando a los chilenos que los peruanos henchidos de valor, coraje y patriotismo, son capaces de arrojarlos, cuando ya querían hacer del Perú un protectorado chileno.

Cáceres tiene el inmenso valor histórico de haber convertido la causa militar en causa nacional, de haber transformado la decisión popular de combate en disciplina y organización. La grandeza de Cáceres está en su capacidad de interpretar el sentido de la espontánea respuesta popular frente a la ocupación del territorio por los chilenos, dando a la indignación que estallaba un cauce y una dirección. Cáceres, pues, como dice Pablo Macera, no habría “cumplido su destino de no existir el movimiento campesino que le permitió desplegar sus excepcionales condiciones de caudillo y organizador.”

El General Cáceres no tenía más recursos que la compleja geografía y el hombre que deseaba expulsar al invasor aún al costo de su propia vida. A este segmento, supo infundirle el aliento de su fe y su espíritu de sacrificio, que lo impulsó a entregarse por entero al servicio de la patria. Por eso fue capaz de organizar de la nada tres ejércitos consecutivos. “Cuando vivaquean en las noches… -se lee en sus Memorias- A la luz de las fogatas se ven confundidos… jóvenes distinguidos de las ciudades, e indios humildes de los poblachos agrestes. Ahí ponen las pinceladas de sus multicolores ponchos, los fornidos y gigantescos morochucos, de atávico heroísmo y grandes ojos de halcón, venidos de Cangallo; ahí los iquichanos, de Huanta; ahí los huamanguinos, descendientes de los pocras; ahí los huancas del valle del Mantaro…; ahí los herederos de los fieros chancas… de la densa Andahuaylas… Rodean a un capitán, a quien llaman taita, de tostado rostro y marciales patillas… Le hablan con filial respeto y fe de creyentes. El legendario guerrero les responde en la lengua nativa, y dirige palabras de afecto y de estímulo a sus camaradas de heroísmo… Con él al frente no hay esfuerzo que no realicen, ni inmolación que no consuman, ni penalidades que no sufran, ni ímpetu egoísta que no dominen.”

Todos los historiadores y estudiosos de esta etapa de la guerra coinciden en señalar que sin Cáceres no hubiera habido Campaña de la Breña, y sin el hombre andino, tampoco hubiera sido posible esta epopeya. Cáceres es el conductor apropiado para esta guerra en los Andes. Él es el hombre que sabe sobreponerse a las múltiples adversidades, al derrotismo, a la intriga y a la traición de malos peruanos, y tiene que convertirse en caudillo para continuar la defensa de la patria. “Cáceres es pues –como dice Luis Durand Flores- la representación del pueblo que no quiere rendirse, que no se rinde, que permanecerá, como un grito de vida y de esperanza”. Y tan imborrable es el recuerdo del Taita que sus legendarias hazañas forman parte de nuestra cultura popular, cito por ejemplo: las danzas de “La Tropa de Cáceres” o “Majtada” del valle de Yanamarca, y “Los Avelinos” de San Jerónimo de Tunán, entre otras manifestaciones.

Y pese al desastre de Huamachuco, Cáceres organiza otro ejército para emprender una nueva campaña y deponer al gobierno de Iglesias, impuesto por los chilenos, tras la firma del Tratado de Ancón, al que lo reconoce, como un hecho consumado, ocho meses después, el 6 de junio de 1884. El Héroe invencible de la Breña, que goza de extraordinaria popularidad es elegido Presidente de la República de 1886 a 1890. “Como estadista, sus actos llevaron el sello del más arraigado nacionalismo y el anhelo de bien y de progreso para su patria, dentro de las fundamentales normas de orden y de respeto a las leyes constitucionales.” Y a pesar de la destrucción completa de todos los elementos de progreso a causa de la guerra, Cáceres es el iniciador de la reconstrucción de las Fuerzas Armadas, pensando en que debiendo cumplirse el plazo del plebiscito de Tacna y Arica, el Perú debía estar preparado militarmente para una eventual confrontación bélica, o para exigir la restitución de lo injustamente despojado; dispone, también, la reapertura de las escuelas Naval y Militar; y da el Código de la Marina Mercante; entre muchas otras obras importantes.
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Como diplomático es ministro plenipotenciario del Perú en Francia e Inglaterra, en el gobierno de Remigio Morales Bermúdez. En 1905, en Italia. Y en 1910, en Alemania; reconocido mundialmente como un gran guerrero, estando en Berlín, el Kaiser Guillermo II, al recibirlo le dice: “Me complace estrechar la mano del Héroe de Tarapacá”. En 1919, la asamblea nacional le confiere el grado de Mariscal del Perú. Y el 10 de octubre de 1923 fallece a los 87 años de edad.

Cáceres es el paradigma de la dignidad, del honor y del patriotismo. Que el espíritu de Cáceres esté siempre vigente en cada uno de nosotros, porque sólo así podremos perennizar el recuerdo del hombre que en cada faceta de su fecunda vida, pone en evidencia su gran amor al Perú; su lucha, con honestidad a toda prueba, por la prosperidad, integridad y unión de todos los peruanos. Sigamos su ejemplo y difundamos su mensaje: ¡Vivir con honra o sucumbir con gloria! ¡Por Cáceres y la Patria! ¡Viva el Perú!

Lima, 10 de noviembre del 2009.


Legionario Lope Yupanqui Callegari.

También lo puede leer en el Blog: www.eco-andino.blogspot.com

sábado, 14 de noviembre de 2009

Ocros

El Viaje de Promoción
que no tuvo Retorno: Ocros

A propósito del Aniversario del Colegio “Santa Isabel”
recordemos este hecho trágico.

El viaje de la promoción 1960 del Colegio Nacional “Santa Isabel” de Huancayo con destino a la ciudad del Cusco no llegó a su fin, porque se interpuso el destino. El 28 de julio de aquel fatídico año perdieron la vida 25 alumnos en el fatal accidente que tuvo lugar en la localidad de Ocros, Ayacucho. Eran los alumnos más destacados de esa promoción y que en premio el colegio organizó el “viaje de promoción” y de estudio de la grandeza de nuestro pasado en el mismo Machupicchu que, desgraciadamente, el viaje no tuvo retorno, con la excepción de cuatro estudiantes y un profesor que sobrevivieron. El director era el Dr. Héctor Zegarra y Araujo.
Esta tragedia enlutó no sólo a los familiares de las víctimas sino a todo el pueblo de Huancayo y la región central del país, ante lo cual automáticamente se manifestó la solidaridad humana. Las emisoras radiales, el director encargado por entonces Aurelio Navarro Maraví, demás profesores y todo el pueblo huanca se movilizó para prestar cualquier ayuda posible, aunque nada podía devolver la vida. Desde Lima, el ministerio de Educación gestionó los servicios de un avión para el traslado de los restos hasta el aeropuerto de Jauja y desde allí en impresionante caravana hasta su alma mater el Colegio “Santa Isabel”, para ser velados con profundo dolor, y el 30 de julio, en un gesto de solidaridad nunca antes visto, todo el pueblo huancaíno acompañó las exequias en el cementerio general de la Incontrastable.
Los fallecidos en este inexplicable accidente de tránsito fueron: el Prof. Algemiro Pérez Contreras, el auxiliar Fortunato Belzusarri Vila y los alumnos: Juan Bravo Parco, Armin Staindl Perdiz, Manuel Muroy Kikuchi, Abelardo Flores M, Jorge Díaz Navarro, Pompeyo Calderón Gutiérrez, Nelson Palomino García, Magno Arroyo Barreto, Maximiliano Clímaco, Juan Leonidas Rojas, Ricardo Hojo Tame, Alejandro Chávez, Carlos Juan Palomino, Ismael Arturo Portal, Leonidas Huapaya Abregú, Teodomiro Ramos M., David Moreno V., César Poma Jesús, Humberto Zárate S., Víctor Cabezas Tineo, Hugo A. Flores, Augusto Falconí, Oswaldo Barreto, Fausto Quispe Salas y Germán Calderón C. Ellos viven en el corazón de todo isabelino.
Los que pudieron salvar la vida de este fatal accidente, fueron: el Prof. César Huatuco y los alumnos: Tito Onofre Tirado, Jorge Loncharich Zúñiga, Rolando Lapa Mucha y Guillermo Vargas Oré.

Lima, Noviembre del 2009.
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157º Aniversario

El Colegio Nacional
“Santa Isabel” de Huancayo
Celebra sus 157 años de Funcionamiento

El Colegio Nacional “Santa Isabel” de Huancayo cumple este año 157 años de vida, en virtud del Decreto del 23 de noviembre de 1852, por el cual SE DECLARA NACIONAL el Colegio Particular de Huancayo fundado a principios del año anterior por el Dr. Sebastián Lorente Ibáñez. Este Decreto fue confirmado por Ley del 13 de diciembre de 1853, promulgada por el presidente, Gral. Dn. José Rufino Echenique, dándose al colegio el nombre de San Rufino que, felizmente, nunca tuvo vigencia.
Sin duda que al fundar el colegio particular, el pedagogo español tuvo la intención de tener un centro de proyección de la misma inquietud renovadora del Colegio Guadalupe de Lima, cuya organización había estado a su cargo, prueba de ello es que además de los cursos que establecía el Reglamento de Instrucción de 1850, se incluyera en el plan de estudios cursos superiores como Economía Política, Derecho y Filosofía.
En 1851 Huancayo era un distrito de la provincia de Jauja y su población no pasaba de ocho mil habitantes. Los títulos de la compra del terreno ubicado en la esquina de los jirones Amazonas y Cusco, donde se inició el Colegio, así como los de la venta del Colegio Particular al Estado y el Acta de fundación los destruyeron los chilenos, durante la ocupación de 1882.
La apertura del colegio particular de Lorente tenía por objeto dar instrucción en todos los grados a los jóvenes de este departamento y de todas las provincias del interior del país, como a los hijos de la Costa que por salud tenían la necesidad de trasladarse a la Sierra. El personal con el que empezó a funcionar en 1852, fue el siguiente:
Rector y profesor de Lectura, Historia Natural, Terapéutica, Literatura y Economía Política, Dr. Sebastián Lorente; profesor de Derecho y Francés, Dn. José Barreto; profesor de Química y Matemáticas, Dn. Pedro Saavedra; profesor de Filosofía, Historia e Inglés, Dn. Ignacio Cot; profesor de Latín, Gramática Castellana y Caligrafía, Dn. José Salazar; profesor de Geografía, Aritmética Comercial y Teneduría de Libros, Dn. Miguel Nájera; capellán y profesor de Religión, Dn. Claudio Urbina; profesor de Urbanidad, Dn. Manuel Jiménez; además, tres inspectores, un ecónomo, un mayordomo y diez sirvientes.
La gran acogida que tuvo animó a su fundador a cambiar de nombre por el de “Colegio de Ciencias de Huancayo”. Y cuando obtuvo el carácter de Nacional, mayor fue su entusiasmo para ponerle otro nombre más significativo; le puso, entonces, SANTA ISABEL, “nombre que le era grato por ser el de su madre e hija mayor”. Desde entonces, este nombre fue en el Centro del país sinónimo de ciencia y saber, fuente de conocimiento y semillero de hombres ilustres. Por varias décadas fue el único de su categoría y el más importante centro de estudios en la región central del país.
Por aquellos tiempos los días de descanso eran sólo los domingos y días festivos, los de carnavales y los del cumpleaños del Presidente de la República, del Subprefecto y del Rector del Colegio; y las vacaciones, los 30 días siguientes a los exámenes finales, que eran públicos y en presencia de los padres de familia.
El Colegio Nacional “Santa Isabel”, fue por muchos años el único de su categoría y el más importante centro de estudios de la región central del país; y al cumplir su primer centenario, en 1952, dejó la vieja casona de la esquina de los jirones Amazonas y Cusco, inaugurando su nuevo local en el barrio de Pichcus. Y al celebrar el 157° aniversario de su funcionamiento, saludamos con cariño y gratitud al profesorado, auxiliares de educación, alumnado, personal administrativo y de servicio y padres de familia.

Sebastián Lorente Ibáñez

El fundador del Colegio “Santa Isabel” de Huancayo, nació en Alcantarilla, provincia española de Murcia, el 13 de diciembre de 1813. Sus padres fueron don Sebastián Lorente y doña Isabel Ibáñez. A los 15 años ya era bachiller en Teología y a los 21, doctor graduado en la Facultad de Medicina de Valencia. En 1843 empieza su labor en Lima, tomando a su cargo la clase de Geografía Descriptiva en el Colegio Particular “Nuestra Señora de Guadalupe” que habían fundado, en 1840, Domingo Elías y el español Nicolás Rodrigo. En los años siguientes dictó también en el Colegio de Medicina de San Fernando y en el Convictorio de San Carlos, renovando los métodos de enseñanza. En 1849, una hemotisis lo obligó a trasladarse primero a Tarma, después a Jauja y, finalmente, a Huancayo, donde logró hallar remedio para sus dolencias y donde, en 1851, fundó un colegio que al año siguiente fue declarado NACIONAL y le dio el nombre de SANTA ISABEL.
En julio de 1855 retornó a Lima, ese año fue nombrado Inspector de Instrucción Pública, fue cuando obtuvo el decreto que le dio el carácter de Nacional al Colegio “Nuestra Señora de Guadalupe”, tres años después que el “Santa Isabel” de Huancayo. Inauguró la enseñanza de Historia de la Civilización Peruana, desde donde tuvo la oportunidad de defender a la institución universitaria ante las intromisiones autorizadas por Nicolás de Piérola y ante las depredaciones chilenas. Ocupada Lima por el ejército chileno en 1881, a iniciativa de Lorente se reabrieron las clases de la Universidad de San Marcos en el convento de San Pedro, y a fines de ese año asumió la dirección del Colegio Guadalupe en el local de la Cámara de Diputados.
“Decía entonces que el patriotismo es el sentimiento más bello por ser el más abnegado; el patriotismo enseña a ser héroes y mártires, es preciso que lo seamos por la patria”. Y muchos guadalupanos e isabelinos lucharon y murieron en la Guerra con Chile. Sebastián Lorente, hombre sabio y conocedor de que no se puede prescindir del conocimiento de la historia, el 28 de mayo de 1884 “protestaba contra el nuevo reglamento de Instrucción decretado el 16 del mismo mes, por la poca importancia que en él se daba a la Historia de la Civilización Peruana.” La infatigable labor del gran Maestro llegó a su fin el 28 de noviembre de 1884. Los funerales se realizaron en el templo de Nuestra Señora de las Mercedes. El maestro huancaíno Justino Vega Ortiz fue el gestor del busto erigido en su memoria en el primer patio del Colegio, indicando a las generaciones futuras, como dijera Nemesio Rodríguez en la inauguración, en 1929, que el estudio es la estrella dulce del porvenir cuyos rayos de progreso, bienestar y felicidad los derrama siempre sobre aquel que esté dotado de carácter y perseverancia.

Lima, Noviembre del 2009.
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