sábado, 25 de febrero de 2012
El Club Departamental Junín celebra su
V Aniversario rindiendo homenaje al
130° Aniversario del Combate de Sierralumi
El Club Departamental Junín celebra el 2 de marzo el V aniversario de su fundación y, al mismo tiempo, conmemora la importante fecha histórica de la emboscada de Sierraluni, acción exitosa que tuvo lugar el 2 de marzo de 1882, en el distrito de Comas, provincia de Concepción, departamento de Junín, en el marco de la Gloriosa Campaña de la Breña, conducida magistralmente por el entonces general Andrés Avelino Cáceres Dorregaray.
La acción de Sierralumi
En febrero de 1882, Estanislao del Canto tenía distribuidas sus fuerzas en el valle del Mantaro, con destacamentos en Jauja, Concepción y Huancayo; y mientras el general Cáceres se encontraba en Ayacucho preparando al Ejército del Centro, los chilenos descargaban su furia sobre los indefensos pueblos del centro del país, mediante la imposición de onerosos cupos, el robo de ganado vacuno, lanar, caballar y otros productos, puesto que vivían de la rapiña, cometiendo toda clase de crímenes y violaciones. Las haciendas eran visitadas frecuentemente para ser saqueadas. Una de éstas era la de Runatullo, de propiedad de la familia Valladares, adonde llegaban piquetes depredadores de los destacamentos de Jauja, Concepción o Huancayo. Los invasores encomendaban esta triste tarea a las autoridades municipales. El alcalde de Jauja, el cura Pedro Teodoro Reyes, prestamista y terrateniente, inmoral y decidido colaborador de los chilenos, había pasado circulares a los jefes de guerrillas para que no se alzaran contra los intrusos, amenazándolos con aplicarles severos castigos. El 26 de febrero llegó a Comas un piquete de caballería compuesto de cuarenta jinetes del escuadrón Yungay, procedente de Huancayo y con dirección a Runatullo, con el propósito de robar y desmantelar la hacienda, llegaron sembrando el terror, violando a mujeres de toda edad y cometiendo toda clase de actos abominables, y al marcharse a cumplir su cometido encargaron que para su regreso les hiciesen esperar abundante y agradable rancho.. El alcalde de Comas, don Luis Chávez, convocó a cabildo abierto para considerar tan dolorosa misión. El pueblo se pronunció por el incumplimiento de la orden y acordó llamar a don Ambrosio Salazar y Márquez, comunicándole que por aclamación había sido designado “Comandante Militar de la Plaza”.
Ambrosio Salazar recibió la comunicación en la hacienda Marancocha, próxima a Comas, donde trabajaba como contador, e inmediatamente respondió aceptando la designación y felicitando “porque un pueblo viril como Comas no se dejará hollar por la planta de los piratas de América…” y, en seguida, anunció: “Estaré en ese pueblo dentro de una hora a acordar todo lo conducente para declarar la guerra sin cuartel a los filibusteros del siglo XIX…”
Ambrosio Salazar y Márquez era un hombre culto, altivo y patriota. Había estudiado la secundaria en el Colegio Nacional “Santa Isabel” de Huancayo, por entonces tener secundaria era un privilegio; al término de sus estudios, ejerció la docencia en el mismo plantel, hasta el año 1878 en que viajó a Lima para estudiar en la Universidad de San Marcos, pero la declaratoria de guerra de Chile al Perú truncó sus aspiraciones, fue también por esos años concejal en la Municipalidad de Huancayo, y siempre fue un buen consejero por el prestigio que tenía.
Ya en Comas, Salazar organizó sus fuerzas e hizo preparar galgas para caer como un alud sobre el enemigo en Sierralumi, un desfiladero de cerca de dos kilómetros de largo, estrecho y muy cortado. El escuadrón chileno estaba al mando del teniente Ildefonso Álamos, guiado por el francés Fernando Germaín, un comerciante de Huancayo que iba vestido con el uniforme chileno de capitán, y el italiano Luis Loero, otro comerciante de Concepción. Los araucanos en su trayecto sorprendieron en Pumamanta a una joven llamada Bartola Ángela Vásquez, que no pudo escapar por estar al cuidado de sus ancianos padres, los carabineros abusaron de ella hasta dejarla sin vida.
El Comandante de la Plaza de Comas envió chasquis a conveniente distancia para saber el camino que tomaría el enemigo a su regreso, hizo preparar trincheras en los sitios más estrechos y hacia la entrada a Comas una trinchera doble para los expertos tiradores capitaneados por Manuel Arroyo, las galgas en las alturas con cincuenta hombres para hacerlas funcionar, entre las malezas del otro lado del puente se emboscaron 30 hombres con rifles Minié, y las mujeres encabezadas por Candelaria Estrada se situaron en las partes más altas para disparar sus hondas. Así preparados esperaron que los salteadores ocupasen toda la quebrada, que desde las once de la mañana del 2 de Marzo de 1882 empezaron a descender, 20 minutos después se dio la señal convenida para el ataque. El efecto de las galgas fue desastroso para los invasores que rodaron al abismo arrastrados por las mismas reses que habían robado, con los pocos que salieron ilesos de las galgas se empeñó un encarnizado combate. Después de dos horas de continuada refriega 35 chilenos quedaron en el campo, sólo cinco huyeron por caminos extraviados entre ellos el jefe Alamos y el guía Loero.
En el parte oficial que Salazar elevó al general Cáceres se consigna 35 bajas enemigas entre ellas la del mal agradecido Germaín, 35 carabinas Winchester y 35 caballos aperados de brida a espuela. Además, fueron recuperadas, 600 reses, 50 arrobas de mantequilla y todos los sacos de víveres. Don Ambrosio termina el documento suplicándole que apresure su regreso porque “ahora estoy solo en la brega –le dice- al frente de 4000 invasores”. El general Cáceres le responde manifestando su “más viva complacencia” al saber “que el vecindario de Comas colocándose a la altura de su deber haya escarmentado al enemigo con todo el rigor de su indignación”, lo cual significa “una fecunda enseñanza para los pueblos, que no dudo se apresurarán a imitarla en vista de sus gloriosos resultados”; y envió con el mismo chasqui el nombramiento de Salazar como “Comandante Militar de Comas”.
Los hijos de Comas que contribuyeron en la preparación y ejecución del plan concebido y organizado por Ambrosio Salazar, fueron: el alcalde Luis Chávez, el secretario José Benito Gil, el síndico Francisco Valdez, el gobernador Baltazar Chávez, el teniente gobernador Nazario Valero, el cura Lorenzo Soto, y los guerrilleros Manuel Arroyo, José Manuel Mercado, Jerónimo Huaylinos, Venancio Valdez, Vicente Buendía, Isidro Muñoz, Mateo Garay, Pedro Medina, Venancio Martínez, Andrés Gonzales, Pablo Bellido, N. Huancauqui, José R. Paitampoma, Manuel de la O., Melchor de la O., Presentación de la O., Gregario de la O., Evaristo Solís, Facundo Mercado, Claudio Paucar, Santiago Carrera, Venancio Chávez y el chasqui que puso en manos del general Cáceres el parte oficial, Juan Yupanqui.
Al día siguiente, Salazar lanzó una proclama enalteciendo la fe y el civismo con que combatieron a los que mancillaron “con su inmunda planta estas regiones donde no hay guano ni salitre”. “Amigos -les dijo- Sea, pues, la gloriosa acción de armas de ayer, el prolegómeno de la serie de triunfos que la Providencia nos depara en lo sucesivo. Estamos solos –advierte- el ejército del Centro está á gran distancia; no importa, los pueblos del valle, los del Perú entero, creo que imitarán el ejemplo que ayer les dimos. Y si no se ponen de pie, solos nos batiremos hasta sucumbir… y habremos probado al mundo que, en un rincón del Perú, un puñado de patriotas prefirieron morir peleando, antes que sobrevivir á la humillación inferida por el araucano.”
El jefe chileno Del Canto, pedía insistentemente la rendición de Salazar, la devolución de los muertos en Sierralumi y el botín capturado, y al no poder hacerlo directamente por el temor de volver por Comas, obligó al alcalde de Concepción, Juan Enrique Valladares, a enviar una nota al jefe de las guerrillas de Comas. Pero el jefe de la plaza de Comas, Ambrosio Salazar, en actitud valiente y altiva, respondió: “Tengo en mis manos el oficio de US. en el que tiene á bien proponerme que deponga las armas y entregue á la vez el botín de guerra tomado á los araucanos en el combate del 2 de marzo último en Sierralumi; así como también el cadáver del oficial chileno muerto en la refriega.”
“Para aceptar tal propuesta -continúa- sería necesario no ser peruano, no tener sangre en las venas, ni dignidad en el alma; el castigo que aquí se ha infligido á los salteadores de América, es merecido; continuaré exterminando araucanos en cuanto la ocasión me sea propicia, o sucumbiré en las demandas antes de rendirme.”
“… si los enemigos vuelven á invadir este pueblo –finaliza-, como US. me asegura, mi derrotero está trazado; ellos me encontrarán siempre en el camino del honor y del deber, no me rindo ni entrego nada de lo que se me exige, puede Us. así decírselo á su mandante.” Y nunca más volvieron, ni hubo más amenazas. “En Comas se izó la Bandera del Perú –como dijera el propio Salazar- delante del enemigo y no se arrió jamás”.
Según Salazar y Márquez “durante la catástrofe nacional del 79, ningún pueblo de la República, hizo uso de su libertad y soberanía popular, con más eficacia y oportunidad, que Comas; nombrando en plebiscito por aclamación, un jefe que presidiera sus actos militares…, ante la ausencia de toda autoridad militar superior, dentro de la sección territorial, ocupada por el invasor; y ante la resolución inquebrantable, de no ceder más terreno al araucano.” “Este hecho es el más glorioso y significativo de nuestros anales; realizado por el pueblo sin la menor intervención del ejército… Sin embargo, la épica hazaña de Comas, no está debidamente apreciada por los (historiadores) contemporáneos…”
Bibliografía:
MENDOZA MELÉNDEZ, Eduardo, LA CAMPAÑA DE LA BREÑA, Tomos I y II, Lima, 1993.
SALAZAR Y MÁRQUEZ, Ambrosio, MEMORIAS SOBRE LA RESISTENCIA DE LA BREÑA, Lima, 2005.
Lima, 2 de marzo del 2012.
martes, 31 de enero de 2012
Registros Públicos de Lima inscribió al
Consejo Directivo del Club Departamental Junín
El consejo directivo del Club Departamental Junín, que preside el ingeniero Luis Antonio Robles Recavarren, fue inscrito en la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos de Lima, SUNARP. La resolución respectiva, de fecha 02 de Enero del 2012, lleva el número 124-97-SUNARP y está firmada por el Registrador Público (S) de la Zona Registral Nº IX, sede Lima, Johny Alberto de la Cruz Gamarra.
Este reconocimiento es un hecho importante en la continuidad legal del Club Departamental Junín, fundado el 02 de Marzo del 2007, bajo el liderazgo del periodista Abelardo Samaniego Arauco, primer presidente de la institución. Al respecto, el presidente de la Asociación de Clubes Departamentales del Perú, ACDP, Eco. Félix Murillo Alfaro, ha confirmado que el CDJ ya se encuentra plenamente integrado a esta superior instancia, de conformidad con su estatuto recientemente aprobado y la ley Nº 29363 de Clubes Departamentales, Provinciales y Distritales del Perú.
El Consejo Directivo nombrado para el bienio 2011 – 2013 está constituido por los siguientes ciudadanos:
PRESIDENTE: LUIS ANTONIO ROBLES RECAVARREN
Vicepresidente: Rafael Samaniego Arauco
Fiscal: Ángel Orihuela Navarro
Secretario de Actas: Carlos José Maldonado Núñez
Tesorera: Eva Villarroel Figueroa
Protesorero: Alfredo Yaulimango Jinés
Secretario de Organización: Lauro Salcedo Ricalde
Secretario de Cultura: José Benigno Peñaloza Jarrín
Secretario de Prensa y P.: Lope Yupanqui Callegari
Secretaria de A. Social: Rosa María Salmon Galdos
Secretario de Juventudes: Enrique Yupanqui Mesías.
Se invita, en consecuencia, a los hijos de las nueve provincias y 123 distritos del departamento de Junín, a los directivos de las diferentes instituciones provinciales y distritales de la Región Central del país, a visitar al CDJ en la siguiente dirección provisional: Calle Pirandello Nº 451 San Borja (altura de la cuadra 29 de la Av. Aviación), los días jueves a las 19 horas.
Teléfonos: 964108691 978479920 996348681 998850296.
Secretaría de Prensa
Consejo Directivo del Club Departamental Junín
El consejo directivo del Club Departamental Junín, que preside el ingeniero Luis Antonio Robles Recavarren, fue inscrito en la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos de Lima, SUNARP. La resolución respectiva, de fecha 02 de Enero del 2012, lleva el número 124-97-SUNARP y está firmada por el Registrador Público (S) de la Zona Registral Nº IX, sede Lima, Johny Alberto de la Cruz Gamarra.
Este reconocimiento es un hecho importante en la continuidad legal del Club Departamental Junín, fundado el 02 de Marzo del 2007, bajo el liderazgo del periodista Abelardo Samaniego Arauco, primer presidente de la institución. Al respecto, el presidente de la Asociación de Clubes Departamentales del Perú, ACDP, Eco. Félix Murillo Alfaro, ha confirmado que el CDJ ya se encuentra plenamente integrado a esta superior instancia, de conformidad con su estatuto recientemente aprobado y la ley Nº 29363 de Clubes Departamentales, Provinciales y Distritales del Perú.
El Consejo Directivo nombrado para el bienio 2011 – 2013 está constituido por los siguientes ciudadanos:
PRESIDENTE: LUIS ANTONIO ROBLES RECAVARREN
Vicepresidente: Rafael Samaniego Arauco
Fiscal: Ángel Orihuela Navarro
Secretario de Actas: Carlos José Maldonado Núñez
Tesorera: Eva Villarroel Figueroa
Protesorero: Alfredo Yaulimango Jinés
Secretario de Organización: Lauro Salcedo Ricalde
Secretario de Cultura: José Benigno Peñaloza Jarrín
Secretario de Prensa y P.: Lope Yupanqui Callegari
Secretaria de A. Social: Rosa María Salmon Galdos
Secretario de Juventudes: Enrique Yupanqui Mesías.
Se invita, en consecuencia, a los hijos de las nueve provincias y 123 distritos del departamento de Junín, a los directivos de las diferentes instituciones provinciales y distritales de la Región Central del país, a visitar al CDJ en la siguiente dirección provisional: Calle Pirandello Nº 451 San Borja (altura de la cuadra 29 de la Av. Aviación), los días jueves a las 19 horas.
Teléfonos: 964108691 978479920 996348681 998850296.
Secretaría de Prensa
Historias Trujillanas
HISTORIAS TRUJILLANAS
de Constante Traverso Flores, el miércoles, 4 de enero de 2012 a la(s) 7:23
“DE OPERARIO A EMPRESARIO” (1888-1934)
de Constante Traverso Flores, el miércoles, 4 de enero de 2012 a la(s) 7:23
“DE OPERARIO A EMPRESARIO” (1888-1934)
Homenaje a la familia Callegari
Escribe: Constante Traverso Flores
Antes de referirnos al personaje central de esta historia, vamos a remontarnos unos años atrás, para detallar brevemente, la historia de la pequeña industria y comercio trujillano, cuyo auge en estos días es notorio. Justifico así, históricamente, el derecho que tiene mi tierra de ser el polo de desarrollo industrial de la Región Norte.
Debemos ser sinceros y afirmar que -por regla general fueron ciudadanos extranjeros los que en diversas épocas, establecieron o fomentaron las pequeñas industrias en Trujillo.
Desde sus orígenes, y por el papel que jugó en el proceso de Independencia, y ser considerada hasta en dos oportunidades capital del Perú, Trujillo fue una ciudad muy atractiva por la riqueza de sus valles, que emergieron como los nuevos enclaves económicos. La modernización de la industria azucarera, la libertad de comercio y la apertura a inversiones extranjeras, permitió la llegada a de varias familias europeas. El francés Marcelo Come, fue uno de los primeros fundidores residentes en Trujillo.
Pero los viejos trujillanos, cuentan que fue un inglés quien estableció una fundición de importancia, allá por la época de la Guerra con Chile.
Don Felipe Cole ubicó su planta en la última cuadra de la calle Gamarra, cerca a los linderos de La Muralla.
Esta fundición se mantuvo hasta la primera década del siglo XX. En sus buenos tiempos, abastecía no sólo para cumplir con las necesidades locales, si no también atendía las necesidades de las haciendas azucareras de los valles vecinos.
La empresa del ferrocarril no tenía -en sus inicios- fundición propia, y utilizó la Fundición Cole, para hacer todos los trabajos que la empresa necesitó.
Los antiguos trujillanos revelan también que fue un súbdito español apellidado Lombraña, el que estableció en la zona una de las primeras destilerías para elaborar vinos de buena calidad, que tuvieron gran acogida.
Los hermanos Centenaro, Virgilio, Andrés y Santiago, ciudadanos italianos, construyeron un alambique en la esquina de las calles Gamarra y Grau. Empezaron su floreciente empresa industrial fabricando vinos y licores, convirtiéndose en poco tiempo, en los más fuertes compradores de alcohol de las haciendas vecinas. Ampliaron sus negocios con otros derivados e inauguraron otro establecimiento en la esquina de San Lorenzo.
Corrían los años 1885 a 1888. Don Alberto Sommaruga, quien vino especialmente contratado por la Negociación Chiquitoy, renunció a su cargo para establecer una serie de pequeñas industrias en Trujillo, entre ellas, una curtiembre y derivados que fue después la base de su inmensa fortuna.
Don Luis Lombardi, otro ciudadano de nacionalidad italiana, estableció la primera fábrica de cerveza en Trujillo y también tuvo mucho éxito. Su local estaba situado en la calle Progreso (Pizarro), muy cerca de la Iglesia de La Merced.
Don Eduardo Mannucci, farmacéutico, se asoció a don Juan N. Armas, para establecer la primera fábrica de fósforos a la que llamó “La Estrella”. Esta industria desapareció después de la creación del Estanco de fósforos.
Don Eduardo Melly fue quien instaló la primera fábrica de gaseosas. Los hermanos Centenaro, tuvieron entre sus operarios a un compatriota llamado Eugenio Callegari, nombre muy familiar para los trujillanos, pues fue uno de los primeros en conquistar Lima con la fabricación de sus vinos.
Don Eugenio Callegari nació en Mattarana, provincia de Génova, Italia, el 9 de Enero de 1863. Su familia tenía cierta comodidad económica, pues sus hermanos mayores eran profesionales., Uno fue médico, otro ingeniero y el tercero sacerdote.
Don Eugenio pudo haber seguido ese camino, pero dejó todo atraído por las leyendas que llegaban hasta su tierra sobre el “nuevo mundo”. Arribó a Lima en 1877 a los catorce años de edad. Después de permanecer un tiempo en la capital, se trasladó a Trujillo en 1888, contratado por los hermanos Centenaro, compatriotas suyos, para trabajar como operario. Cuatro años después en el año 1892, a la edad de 29 años, se independizó de sus jefes y probó fortuna por su propia cuenta.
En la calle Gamarra, frente al Mercado Central, inauguró un saloncito al que llamó “Elefante Blanco”, el mismo que hasta 1940 era conocido como el “Bolognesi”. Elaboró un buen vino que pronto se popularizó entre los trujillanos, obteniendo grandes utilidades.
Años más tarde, consolidó su situación instalando los primeros baños públicos tibios y fríos de nuestra ciudad, que funcionaron desde 1897 hasta 1947. En 1899 estableció una fábrica de chocolates. En 1900, compró unas tierras a las que nadie le daba importancia, colindantes con La Muralla. Allí construyó una casa de vecindad que llamó “Bella Aurora”. En 1911, instaló una fábrica de galletas y una refinería de azúcar.
Nadie como él, supo aprovechar la época de la post-guerra. En 1920, cuando todos los comerciantes e industriales sufrían una aguda crisis económica, él modernizó su fábrica de chocolates. Ese mismo año inauguró un hotel al que llamó “Nuevo Hotel”, ubicado en la calle Libertad (Almagro), convirtiéndose en el primero y mejor de su clase. En 1927 adquirió la hermosa casona de la familia Valderrama, ubicada en la cuadra siete de la calle Progreso (Pizarro), y después de acondicionarla, la convirtió en el Hotel Americano, que ocupó inmediatamente el primer lugar entre los establecimientos de su género. Para ampliar este, compró el Hotel América, situado en la calle Bolívar, uniéndolos a través de un pasadizo interior.
Formó un hogar muy respetado y tuvo 14 hijos, todos ellos educados en la escuela austera del trabajo y el complimiento. A los 76 años fundó la Sociedad Industrial Callegari Hnos. y en 1929, nombra como gerente a su hijo Andrés.
Murió el 24 de Enero de 1934, y por cláusula testamentaria, este extranjero que amó el Perú y Trujillo, que hizo una cuantiosa fortuna con mucho esfuerzo y perseverancia, obligó a sus 14 hijos -todos peruanos- a mantener la Sociedad Industrial Callegari Hnos., duplicando su capital inicial para que la conserven viva en su memoria. Y, para perpetuar su apellido, ennoblecido con el sudor de su frente, pasó de ser un “operario” a próspero empresario, y ejemplo para todas las generaciones trujillanas.
CTF-Trujillo-1977
Escribe: Constante Traverso Flores
Antes de referirnos al personaje central de esta historia, vamos a remontarnos unos años atrás, para detallar brevemente, la historia de la pequeña industria y comercio trujillano, cuyo auge en estos días es notorio. Justifico así, históricamente, el derecho que tiene mi tierra de ser el polo de desarrollo industrial de la Región Norte.
Debemos ser sinceros y afirmar que -por regla general fueron ciudadanos extranjeros los que en diversas épocas, establecieron o fomentaron las pequeñas industrias en Trujillo.
Desde sus orígenes, y por el papel que jugó en el proceso de Independencia, y ser considerada hasta en dos oportunidades capital del Perú, Trujillo fue una ciudad muy atractiva por la riqueza de sus valles, que emergieron como los nuevos enclaves económicos. La modernización de la industria azucarera, la libertad de comercio y la apertura a inversiones extranjeras, permitió la llegada a de varias familias europeas. El francés Marcelo Come, fue uno de los primeros fundidores residentes en Trujillo.
Pero los viejos trujillanos, cuentan que fue un inglés quien estableció una fundición de importancia, allá por la época de la Guerra con Chile.
Don Felipe Cole ubicó su planta en la última cuadra de la calle Gamarra, cerca a los linderos de La Muralla.
Esta fundición se mantuvo hasta la primera década del siglo XX. En sus buenos tiempos, abastecía no sólo para cumplir con las necesidades locales, si no también atendía las necesidades de las haciendas azucareras de los valles vecinos.
La empresa del ferrocarril no tenía -en sus inicios- fundición propia, y utilizó la Fundición Cole, para hacer todos los trabajos que la empresa necesitó.
Los antiguos trujillanos revelan también que fue un súbdito español apellidado Lombraña, el que estableció en la zona una de las primeras destilerías para elaborar vinos de buena calidad, que tuvieron gran acogida.
Los hermanos Centenaro, Virgilio, Andrés y Santiago, ciudadanos italianos, construyeron un alambique en la esquina de las calles Gamarra y Grau. Empezaron su floreciente empresa industrial fabricando vinos y licores, convirtiéndose en poco tiempo, en los más fuertes compradores de alcohol de las haciendas vecinas. Ampliaron sus negocios con otros derivados e inauguraron otro establecimiento en la esquina de San Lorenzo.
Corrían los años 1885 a 1888. Don Alberto Sommaruga, quien vino especialmente contratado por la Negociación Chiquitoy, renunció a su cargo para establecer una serie de pequeñas industrias en Trujillo, entre ellas, una curtiembre y derivados que fue después la base de su inmensa fortuna.
Don Luis Lombardi, otro ciudadano de nacionalidad italiana, estableció la primera fábrica de cerveza en Trujillo y también tuvo mucho éxito. Su local estaba situado en la calle Progreso (Pizarro), muy cerca de la Iglesia de La Merced.
Don Eduardo Mannucci, farmacéutico, se asoció a don Juan N. Armas, para establecer la primera fábrica de fósforos a la que llamó “La Estrella”. Esta industria desapareció después de la creación del Estanco de fósforos.
Don Eduardo Melly fue quien instaló la primera fábrica de gaseosas. Los hermanos Centenaro, tuvieron entre sus operarios a un compatriota llamado Eugenio Callegari, nombre muy familiar para los trujillanos, pues fue uno de los primeros en conquistar Lima con la fabricación de sus vinos.
Don Eugenio Callegari nació en Mattarana, provincia de Génova, Italia, el 9 de Enero de 1863. Su familia tenía cierta comodidad económica, pues sus hermanos mayores eran profesionales., Uno fue médico, otro ingeniero y el tercero sacerdote.
Don Eugenio pudo haber seguido ese camino, pero dejó todo atraído por las leyendas que llegaban hasta su tierra sobre el “nuevo mundo”. Arribó a Lima en 1877 a los catorce años de edad. Después de permanecer un tiempo en la capital, se trasladó a Trujillo en 1888, contratado por los hermanos Centenaro, compatriotas suyos, para trabajar como operario. Cuatro años después en el año 1892, a la edad de 29 años, se independizó de sus jefes y probó fortuna por su propia cuenta.
En la calle Gamarra, frente al Mercado Central, inauguró un saloncito al que llamó “Elefante Blanco”, el mismo que hasta 1940 era conocido como el “Bolognesi”. Elaboró un buen vino que pronto se popularizó entre los trujillanos, obteniendo grandes utilidades.
Años más tarde, consolidó su situación instalando los primeros baños públicos tibios y fríos de nuestra ciudad, que funcionaron desde 1897 hasta 1947. En 1899 estableció una fábrica de chocolates. En 1900, compró unas tierras a las que nadie le daba importancia, colindantes con La Muralla. Allí construyó una casa de vecindad que llamó “Bella Aurora”. En 1911, instaló una fábrica de galletas y una refinería de azúcar.
Nadie como él, supo aprovechar la época de la post-guerra. En 1920, cuando todos los comerciantes e industriales sufrían una aguda crisis económica, él modernizó su fábrica de chocolates. Ese mismo año inauguró un hotel al que llamó “Nuevo Hotel”, ubicado en la calle Libertad (Almagro), convirtiéndose en el primero y mejor de su clase. En 1927 adquirió la hermosa casona de la familia Valderrama, ubicada en la cuadra siete de la calle Progreso (Pizarro), y después de acondicionarla, la convirtió en el Hotel Americano, que ocupó inmediatamente el primer lugar entre los establecimientos de su género. Para ampliar este, compró el Hotel América, situado en la calle Bolívar, uniéndolos a través de un pasadizo interior.
Formó un hogar muy respetado y tuvo 14 hijos, todos ellos educados en la escuela austera del trabajo y el complimiento. A los 76 años fundó la Sociedad Industrial Callegari Hnos. y en 1929, nombra como gerente a su hijo Andrés.
Murió el 24 de Enero de 1934, y por cláusula testamentaria, este extranjero que amó el Perú y Trujillo, que hizo una cuantiosa fortuna con mucho esfuerzo y perseverancia, obligó a sus 14 hijos -todos peruanos- a mantener la Sociedad Industrial Callegari Hnos., duplicando su capital inicial para que la conserven viva en su memoria. Y, para perpetuar su apellido, ennoblecido con el sudor de su frente, pasó de ser un “operario” a próspero empresario, y ejemplo para todas las generaciones trujillanas.
CTF-Trujillo-1977
lunes, 28 de noviembre de 2011
La Batalla de Tarapacá
132º Aniversario de la Batalla de Tarapacá
Hoy 27 de Noviembre se conmemora el 132º aniversario de la gloriosa Batalla de Tarapacá, gesta histórica que significó para los peruanos un triunfo resonante frente al ejército chileno, durante la Guerra del Guano y del Salitre. Evocar esa epopeya es recordar el coraje y valentía del soldado peruano, que desprovisto de los elementos bélicos suficientes, en medio de los sofocantes desiertos salitreros, arrastrando un séquito de moribundos, heridos y faltos de agua y alimentos, alcanzó una significativa victoria. “Eran –los soldados peruanos, como asegura Juan José Vega- artilleros sin cañones, húsares sin corceles, navales sin buques. Descalzos muchísimos, sólo los uniformaba, de jefe a soldado, la pobreza, la bizarría y el denuedo patriótico”.
Tarapacá es escuela de inspiración para futuras victorias, es el lugar donde se escribió con sangre y honor una de las páginas más hermosas de la historia nacional. Allí quedaron esculpidas en alto relieve las virtudes patrióticas de quienes a pesar del cansancio y la fatiga, se entregaron ardorosamente al combate. Para Andrés Avelino Cáceres, conductor de hombres por antonomasia, artífice de la Batalla de Tarapacá, aquel día “nuestras tropas obtuvieron espléndido triunfo”, y en palabras de Jorge Basadre, “Tarapacá constituye verdadero himno a las grandes condiciones del soldado peruano”.
Durante la guerra del 79 nuestra patria fue invadida por un país expansionista, cuyo ejército estaba equipado y preparado para la victoria; pero no sólo para ganar la guerra, sino para destruir al Perú. “Ni una choza peruana debe quedar en pie estando al alcance de nuestra artillería naval. Nuestros buques deben sembrar por todas partes la desolación y el espanto. Preparemos el camino de nuestras fuerzas expedicionarias sobre Lima, incendiando las poblaciones enemigas de la costa peruana. Es necesario que la muerte y la destrucción ejercidas sin piedad en los hogares del Perú no le deje un momento de aliento ni respiro y que sucumba al peso de nuestra superioridad militar”, decía el diario de Santiago “El Ferrocarril” del 5 de junio de 1880.
La guerra de rapiña, preparada con más de diez años de anticipación y con la ayuda de Inglaterra, estaba en marcha. Al año siguiente, el 9 de agosto de 1881, el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Isidro Errásuris, decía con satisfacción en la Cámara de Diputados, lo siguiente: “La guerra nos ha abierto nuevas industrias (cobre, minerales, productos naturales, guano, salitre) para nuestros compatriotas, que se ahogan ya en este nuestro suelo escaso de recursos, agua, energía, etc., ya la ocupación nuestra se costea y deja remanentes importantes. La ruina que la crisis había hecho entre nosotros va desapareciendo, y es preciso que aprovechemos del PERÚ y del BOTÍN QUE DA EL TRIUNFO. Las aduanas del Perú son fuentes inagotables de todo recurso, y hay que explotarlas totalmente hasta que queden vacías”.
Y lo más cruel y sanguinario del corvo araucano nos lo recuerda el historiador chileno, Vicuña Mackenna, cuando dice: “Los soldados chilenos no se satisfacen con ver muertos a sus enemigos peruanos, creen que se hacen los muertos y para dejarlos bien muertos a los muertos, terminada la batalla recorren el campo de guerra y ultiman a los heridos al lado de sus esposas (rabonas) e hijos. A este acto se le conoce como EL REPASE.”
Sin embargo, el Ejército peruano, improvisado, se batió con honor, jamás se rindió, supo arrancar con valor triunfos contundentes, como el de la mañana del 27 de noviembre de 1879. Hoy, a los 132 años, del día glorioso de la Batalla de Tarapacá, nuestro Ejército celebra con legítimo orgullo el “DÍA DE LA INFANTERÍA” cuyo insigne patrono es el Mariscal ANDRÉS AVELINO CÁCERES DORREGARAY. En esa memorable Batalla, el arma de Infantería se impuso, demostrando lo que son capaces, el comando, los oficiales y las tropas, así como la población civil, cuando concurren hacia un solo fin la iniciativa y el fervor patriótico. Por eso, evocar Tarapacá es referirse al triunfo de las cualidades morales, sobre la adversidad, porque allí se impusieron las virtudes patrióticas de un grupo de peruanos, que no obstante la superioridad numérica del adversario, convenientemente equipado, a pesar del cansancio y la fatiga, se entregaron ardorosamente al combate, hasta la victoria.
En las aciagas horas de la Guerra con Chile, Cáceres sintetizó la esperanza, en el dolor, la calma; simbolizó la resistencia inquebrantable de un pueblo y de una raza que jamás se rinde. Esta guerra nos enseñó a atenernos a nosotros mismos, sin esperar nada de los demás. Esta guerra, constituyó una lección de previsión, para que esos actos de invasión nunca se repitan. Pero la mejor lección es que la defensa de un país no se improvisa. La Batalla de Tarapacá, de la que se ha dicho que es la más sublime de América, y que no tiene parangón, representa el triunfo de los valores morales; en ella se pusieron de manifiesto las virtudes militares de nuestros hombres que supieron legarnos la más hermosa lección de patriotismo en la lucha por la defensa de nuestro suelo. Tarapacá constituye, pues, una victoria inverosímil que raya con lo mitológico. La encarnación de estas virtudes y compendio de todo pundonor es el insigne Patrono del Arma de Infantería, el Mariscal Andrés Avelino Cáceres.
Al conmemorarse el 132º aniversario de esta gloriosa gesta, debemos reflexionar sobre lo que el maestro Jorge Basadre nos recuerda, que el plebiscito que debía realizarse 10 años después de la firma del Tratado de Ancón, para que las cautivas Tacna y Arica vuelvan al seno de la Patria, no llegó a realizarse por la negativa de Chile, porque se impuso un proceso de “chilenización” en esos territorios, para asegurar el resultado favorable del plebiscito cuando eventualmente tuviera lugar. En mayo de 1900 fueron clausuradas 16 escuelas peruanas de Tacna y 17 de Arica con el pretexto de que no cumplían con la instrucción bajo la dirección del Estado chileno y no enseñaban la geografía e historia de Chile. Otras medidas intimidatorias fueron el traslado de Iquique a Tacna de la Corte de Apelaciones y de la plana mayor de la primera zona militar, la inversión de importantes sumas de dinero para construir en Tacna un edificio destinado a los tribunales y la Intendencia, para instalar el agua potable y para hacer obras de colonización; la fundación de un diario para la propaganda chilena; el traslado de gente sin oficio a Arica.
La política de “chilenización” era beligerante, no respetaba nada, la cancillería chilena actuó en Washington, Río de Janeiro y Buenos Aires para acusar a la cancillería peruana de terquedad frente al cumplimiento del tratado de Ancón, insistiendo en la doctrina de que la cláusula plebiscitaria en el tratado de Ancón era una cláusula disimulada de cesión, sugiriendo la tesis de la caducidad de los tratados en virtud de la prescripción, así como la inaplicabilidad del arbitraje en las cuestiones de procedimientos plebiscitarios.
Para el año 1908 la situación del Perú era sombría, por el estado de terror impuesto por Chile, después de 25 años todo indicaba la voluntad de Chile de apoderarse de los territorios peruanos, burlándose del tratado de Ancón. El país del sur seguía en actitud de rechazo al arbitraje y ya ningún estado vecino o no hallábase dispuesto a hacer uso de la mediación. La disparidad de fuerzas entre los dos países le daba tranquilidad y seguridad a Chile, y al mismo tiempo el Perú tenía que atender los litigios de frontera con Ecuador, Colombia, Brasil y Bolivia.
En 1909 se intensificaron los horrores de la “chilenización”, clausuraron las escuelas y expulsaron a los maestros peruanos, prohibieron la celebración de las fiestas patrias e izar banderas peruanas y que se cantara el himno nacional, dieron una ley de colonización de Tacna que autorizaba al Presidente chileno para invertir en esa provincia hasta la suma de un millón de pesos en obras fiscales y de fomento agrícola e industrial. Los peruanos que trabajaban en el puerto de Arica fueron obligados a abandonarlo, los agentes de aduanas quedaron impedidos de trabajar y por todos los medios, incluso violentos, arruinaron, atemorizaron e hicieron emigrar a comerciantes e industriales. El intendente chileno Máximo Lira inició juicio criminal contra el diario peruano “La Voz del Sur”. El servicio religioso a cargo de sacerdotes peruanos recibía crecientes amenazas y estaban gestionando ante la Santa Sede para separar de la jurisdicción del Obispado de Arequipa.
El 23 de noviembre de 1909 fueron clausuradas todas la iglesias peruanas, y obligados los sacerdotes peruanos a abandonar Tacna y Arica en el plazo de 48 horas. En verdad los curas eran poderosos agentes de la preservación, difusión y ahondamiento del sentimiento patriótico. Los más arrojados y elocuentes fueron el vicario Vitaliano Berroa y Juan Gualberto Guevara, este último llegó a ser cardenal del Perú.
La diplomacia chilena logró impedir la aprobación del arbitraje obligatorio en la conferencia de México, obtuvo una declaración norteamericana en el sentido de que su mediación sólo se produciría a solicitud de las dos partes, adquirió el compromiso de Argentina de no inmiscuirse en los asuntos del Pacífico. El statu quo diplomático en el que entró el problema de Tacna y Arica, con tendencia a prorrogarse indefinidamente, no favorecía sino a Chile. En el plano internacional, el plan de Chile era urdir la alianza con los países del norte del Perú. Un documento del 18 de enero de 1902 establecía la alianza entre Chile, Colombia y Ecuador, por la cual Chile se comprometía ceder a Colombia un crucero protegido para ser pagado más tarde. Colombia convino en otorgar paso libre en cualquier tiempo a través del istmo de Panamá que, por entonces, le pertenecía, el material de guerra destinado a Chile. Y más antes, en 1895, “por un tratado secreto, Chile se había comprometido a transferir Tacna y Arica a Bolivia.” (Alfonso Benavides Correa, En: “NOTICIAS”, Lima, 28 de Agosto de 1979).
La situación de los peruanos en su propio suelo de Tacna, Arica y Tarapacá era insoportable. Una sociedad llamada “Liga Patriótica” pidió en Iquique la salida de los peruanos de toda la región de Tarapacá. Los ataques violentos a las propiedades y los insultos a las personas en las calles era pan de cada día. Los que cumplían 21 años eran tenazmente buscados para que hagan su servicio militar en el ejército de Chile. En la noche del 27 de mayo de 1911, las instituciones peruanas, entre ellas dos clubes, una bomba, una sociedad de beneficencia y un periódico fueron atacados por turbas frenéticas y entre gritos, pedradas y balazos fue arrancado, arrastrado y destrozado el escudo peruano de la oficina consular. El periódico “La Voz del Perú” que dirigía Modesto Molina fue clausurado El éxodo forzado de los peruanos de Tarapacá alcanzó considerables proporciones. En la noche del 18 de julio, en Tacna los chilenos hicieron una manifestación pública y destrozaron las imprentas en que se publicaban los diarios peruanos “La Voz del Sur” y “El Tacora”, y el Club de la Unión, los socios continuaron reuniéndose en el local en ruinas hasta que el general Vicente del Solar, jefe de la guarnición, lo clausuró definitivamente.
La historia del Perú –dice Jorge Basadre- debe guardar con cariño y gratitud la memoria de quienes en Tarapacá demostraron, a través de los años y de la adversidad, su incontrastable devoción al Perú, cuando se discutía en la Asamblea Nacional de Lima el tratado de Ancón suscribieron una protesta para oponerse a la cesión de su departamento. Firmada la paz, organizaron club y casino, bomba, periódicos, sociedades de auxilios mutuos y escuelas peruanas, sostenidas por ellos mismos. La mayor parte de estas instituciones desaparecieron, con perjuicio y peligro para quienes las integraban. Cuando se inició la primera suscripción para adquirir, por erogación popular, buques para la escuadra nacional, Tarapacá aportó suma mayor que todos los demás departamentos juntos. Muchos jóvenes tarapaqueños viajaron por varios años a Lima para hacer espontáneamente el servicio militar; y hubo en el ejército y la armada jefes y oficiales oriundos de Tarapacá.
Respecto a la ocupación de Arica y Tarapacá por parte de Chile, el Dr. Virgilio Roel Pineda, en una carta dirigida al Director del Interdiario “NOTICIAS”, del 6 de setiembre de 1979, p. 7, con motivo del Cincuentenario de la reincorporación de Tacna, dice: “… el denominado “Tratado de Ancón”… fue firmado por el lado peruano cuando estaba en el poder un gobierno títere de Chile y como si ello fuera poco, los chilenos impusieron los términos del mencionado documento cuando el pueblo peruano estaba impedido de expresar su opinión; en consecuencia… no puede ser reconocido como válido.” De otro lado, “El tratado Peruano Chileno redactado en tiempos del gobierno dictatorial de Leguía, también fue firmado… cuando las poblaciones peruanas de Tacna y Arica eran perseguidas con ensañamiento, en aplicación de la bárbara política de chilenización de esas provincias peruanas… Según los términos de este Tratado, Tacna volvió al Perú en tanto que Arica pasó a la jurisdicción de Chile, pero su firma carece de validez porque Chile lo impuso con la amenaza de la fuerza y no puede ser nada digno aceptar la vigencia de un papel así obtenido. Pero como si esto fuera poco, Chile ha incumplido sistemáticamente algunos términos del tratado… si se tiene en cuenta que es un principio de la práctica internacional que el incumplimiento de una parte de cualquier tratado acarrea su nulidad, es del todo claro que ese instrumento ya no tiene validez, y por tanto, Chile está ocupando ilegalmente la provincia peruana de Arica, del mismo modo que mantiene cautiva nuestra provincia de Tarapacá. La obligación de los gobernantes peruanos es exigir la cesación de esa doble ilegalidad.”
“Considerar que Arica y Tarapacá –concluye el Dr. Roel Pineda- jamás dejarán de ser peruanas (aunque estén en cautividad)…, no comporta necesariamente una postura belicista o agresiva. Esta consideración debe ser entendida principalmente como uno de los fundamentos de nuestra diplomacia, de la educación de nuestros hijos y del desarrollo de la conciencia nacional.”
¡POR CACERES Y LA PATRIA! ¡VIVA EL PERÚ!
Pronunciado en la ceremonia organizada por la
Tarapacá es escuela de inspiración para futuras victorias, es el lugar donde se escribió con sangre y honor una de las páginas más hermosas de la historia nacional. Allí quedaron esculpidas en alto relieve las virtudes patrióticas de quienes a pesar del cansancio y la fatiga, se entregaron ardorosamente al combate. Para Andrés Avelino Cáceres, conductor de hombres por antonomasia, artífice de la Batalla de Tarapacá, aquel día “nuestras tropas obtuvieron espléndido triunfo”, y en palabras de Jorge Basadre, “Tarapacá constituye verdadero himno a las grandes condiciones del soldado peruano”.
Durante la guerra del 79 nuestra patria fue invadida por un país expansionista, cuyo ejército estaba equipado y preparado para la victoria; pero no sólo para ganar la guerra, sino para destruir al Perú. “Ni una choza peruana debe quedar en pie estando al alcance de nuestra artillería naval. Nuestros buques deben sembrar por todas partes la desolación y el espanto. Preparemos el camino de nuestras fuerzas expedicionarias sobre Lima, incendiando las poblaciones enemigas de la costa peruana. Es necesario que la muerte y la destrucción ejercidas sin piedad en los hogares del Perú no le deje un momento de aliento ni respiro y que sucumba al peso de nuestra superioridad militar”, decía el diario de Santiago “El Ferrocarril” del 5 de junio de 1880.
La guerra de rapiña, preparada con más de diez años de anticipación y con la ayuda de Inglaterra, estaba en marcha. Al año siguiente, el 9 de agosto de 1881, el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Isidro Errásuris, decía con satisfacción en la Cámara de Diputados, lo siguiente: “La guerra nos ha abierto nuevas industrias (cobre, minerales, productos naturales, guano, salitre) para nuestros compatriotas, que se ahogan ya en este nuestro suelo escaso de recursos, agua, energía, etc., ya la ocupación nuestra se costea y deja remanentes importantes. La ruina que la crisis había hecho entre nosotros va desapareciendo, y es preciso que aprovechemos del PERÚ y del BOTÍN QUE DA EL TRIUNFO. Las aduanas del Perú son fuentes inagotables de todo recurso, y hay que explotarlas totalmente hasta que queden vacías”.
Y lo más cruel y sanguinario del corvo araucano nos lo recuerda el historiador chileno, Vicuña Mackenna, cuando dice: “Los soldados chilenos no se satisfacen con ver muertos a sus enemigos peruanos, creen que se hacen los muertos y para dejarlos bien muertos a los muertos, terminada la batalla recorren el campo de guerra y ultiman a los heridos al lado de sus esposas (rabonas) e hijos. A este acto se le conoce como EL REPASE.”
Sin embargo, el Ejército peruano, improvisado, se batió con honor, jamás se rindió, supo arrancar con valor triunfos contundentes, como el de la mañana del 27 de noviembre de 1879. Hoy, a los 132 años, del día glorioso de la Batalla de Tarapacá, nuestro Ejército celebra con legítimo orgullo el “DÍA DE LA INFANTERÍA” cuyo insigne patrono es el Mariscal ANDRÉS AVELINO CÁCERES DORREGARAY. En esa memorable Batalla, el arma de Infantería se impuso, demostrando lo que son capaces, el comando, los oficiales y las tropas, así como la población civil, cuando concurren hacia un solo fin la iniciativa y el fervor patriótico. Por eso, evocar Tarapacá es referirse al triunfo de las cualidades morales, sobre la adversidad, porque allí se impusieron las virtudes patrióticas de un grupo de peruanos, que no obstante la superioridad numérica del adversario, convenientemente equipado, a pesar del cansancio y la fatiga, se entregaron ardorosamente al combate, hasta la victoria.
En las aciagas horas de la Guerra con Chile, Cáceres sintetizó la esperanza, en el dolor, la calma; simbolizó la resistencia inquebrantable de un pueblo y de una raza que jamás se rinde. Esta guerra nos enseñó a atenernos a nosotros mismos, sin esperar nada de los demás. Esta guerra, constituyó una lección de previsión, para que esos actos de invasión nunca se repitan. Pero la mejor lección es que la defensa de un país no se improvisa. La Batalla de Tarapacá, de la que se ha dicho que es la más sublime de América, y que no tiene parangón, representa el triunfo de los valores morales; en ella se pusieron de manifiesto las virtudes militares de nuestros hombres que supieron legarnos la más hermosa lección de patriotismo en la lucha por la defensa de nuestro suelo. Tarapacá constituye, pues, una victoria inverosímil que raya con lo mitológico. La encarnación de estas virtudes y compendio de todo pundonor es el insigne Patrono del Arma de Infantería, el Mariscal Andrés Avelino Cáceres.
Al conmemorarse el 132º aniversario de esta gloriosa gesta, debemos reflexionar sobre lo que el maestro Jorge Basadre nos recuerda, que el plebiscito que debía realizarse 10 años después de la firma del Tratado de Ancón, para que las cautivas Tacna y Arica vuelvan al seno de la Patria, no llegó a realizarse por la negativa de Chile, porque se impuso un proceso de “chilenización” en esos territorios, para asegurar el resultado favorable del plebiscito cuando eventualmente tuviera lugar. En mayo de 1900 fueron clausuradas 16 escuelas peruanas de Tacna y 17 de Arica con el pretexto de que no cumplían con la instrucción bajo la dirección del Estado chileno y no enseñaban la geografía e historia de Chile. Otras medidas intimidatorias fueron el traslado de Iquique a Tacna de la Corte de Apelaciones y de la plana mayor de la primera zona militar, la inversión de importantes sumas de dinero para construir en Tacna un edificio destinado a los tribunales y la Intendencia, para instalar el agua potable y para hacer obras de colonización; la fundación de un diario para la propaganda chilena; el traslado de gente sin oficio a Arica.
La política de “chilenización” era beligerante, no respetaba nada, la cancillería chilena actuó en Washington, Río de Janeiro y Buenos Aires para acusar a la cancillería peruana de terquedad frente al cumplimiento del tratado de Ancón, insistiendo en la doctrina de que la cláusula plebiscitaria en el tratado de Ancón era una cláusula disimulada de cesión, sugiriendo la tesis de la caducidad de los tratados en virtud de la prescripción, así como la inaplicabilidad del arbitraje en las cuestiones de procedimientos plebiscitarios.
Para el año 1908 la situación del Perú era sombría, por el estado de terror impuesto por Chile, después de 25 años todo indicaba la voluntad de Chile de apoderarse de los territorios peruanos, burlándose del tratado de Ancón. El país del sur seguía en actitud de rechazo al arbitraje y ya ningún estado vecino o no hallábase dispuesto a hacer uso de la mediación. La disparidad de fuerzas entre los dos países le daba tranquilidad y seguridad a Chile, y al mismo tiempo el Perú tenía que atender los litigios de frontera con Ecuador, Colombia, Brasil y Bolivia.
En 1909 se intensificaron los horrores de la “chilenización”, clausuraron las escuelas y expulsaron a los maestros peruanos, prohibieron la celebración de las fiestas patrias e izar banderas peruanas y que se cantara el himno nacional, dieron una ley de colonización de Tacna que autorizaba al Presidente chileno para invertir en esa provincia hasta la suma de un millón de pesos en obras fiscales y de fomento agrícola e industrial. Los peruanos que trabajaban en el puerto de Arica fueron obligados a abandonarlo, los agentes de aduanas quedaron impedidos de trabajar y por todos los medios, incluso violentos, arruinaron, atemorizaron e hicieron emigrar a comerciantes e industriales. El intendente chileno Máximo Lira inició juicio criminal contra el diario peruano “La Voz del Sur”. El servicio religioso a cargo de sacerdotes peruanos recibía crecientes amenazas y estaban gestionando ante la Santa Sede para separar de la jurisdicción del Obispado de Arequipa.
El 23 de noviembre de 1909 fueron clausuradas todas la iglesias peruanas, y obligados los sacerdotes peruanos a abandonar Tacna y Arica en el plazo de 48 horas. En verdad los curas eran poderosos agentes de la preservación, difusión y ahondamiento del sentimiento patriótico. Los más arrojados y elocuentes fueron el vicario Vitaliano Berroa y Juan Gualberto Guevara, este último llegó a ser cardenal del Perú.
La diplomacia chilena logró impedir la aprobación del arbitraje obligatorio en la conferencia de México, obtuvo una declaración norteamericana en el sentido de que su mediación sólo se produciría a solicitud de las dos partes, adquirió el compromiso de Argentina de no inmiscuirse en los asuntos del Pacífico. El statu quo diplomático en el que entró el problema de Tacna y Arica, con tendencia a prorrogarse indefinidamente, no favorecía sino a Chile. En el plano internacional, el plan de Chile era urdir la alianza con los países del norte del Perú. Un documento del 18 de enero de 1902 establecía la alianza entre Chile, Colombia y Ecuador, por la cual Chile se comprometía ceder a Colombia un crucero protegido para ser pagado más tarde. Colombia convino en otorgar paso libre en cualquier tiempo a través del istmo de Panamá que, por entonces, le pertenecía, el material de guerra destinado a Chile. Y más antes, en 1895, “por un tratado secreto, Chile se había comprometido a transferir Tacna y Arica a Bolivia.” (Alfonso Benavides Correa, En: “NOTICIAS”, Lima, 28 de Agosto de 1979).
La situación de los peruanos en su propio suelo de Tacna, Arica y Tarapacá era insoportable. Una sociedad llamada “Liga Patriótica” pidió en Iquique la salida de los peruanos de toda la región de Tarapacá. Los ataques violentos a las propiedades y los insultos a las personas en las calles era pan de cada día. Los que cumplían 21 años eran tenazmente buscados para que hagan su servicio militar en el ejército de Chile. En la noche del 27 de mayo de 1911, las instituciones peruanas, entre ellas dos clubes, una bomba, una sociedad de beneficencia y un periódico fueron atacados por turbas frenéticas y entre gritos, pedradas y balazos fue arrancado, arrastrado y destrozado el escudo peruano de la oficina consular. El periódico “La Voz del Perú” que dirigía Modesto Molina fue clausurado El éxodo forzado de los peruanos de Tarapacá alcanzó considerables proporciones. En la noche del 18 de julio, en Tacna los chilenos hicieron una manifestación pública y destrozaron las imprentas en que se publicaban los diarios peruanos “La Voz del Sur” y “El Tacora”, y el Club de la Unión, los socios continuaron reuniéndose en el local en ruinas hasta que el general Vicente del Solar, jefe de la guarnición, lo clausuró definitivamente.
La historia del Perú –dice Jorge Basadre- debe guardar con cariño y gratitud la memoria de quienes en Tarapacá demostraron, a través de los años y de la adversidad, su incontrastable devoción al Perú, cuando se discutía en la Asamblea Nacional de Lima el tratado de Ancón suscribieron una protesta para oponerse a la cesión de su departamento. Firmada la paz, organizaron club y casino, bomba, periódicos, sociedades de auxilios mutuos y escuelas peruanas, sostenidas por ellos mismos. La mayor parte de estas instituciones desaparecieron, con perjuicio y peligro para quienes las integraban. Cuando se inició la primera suscripción para adquirir, por erogación popular, buques para la escuadra nacional, Tarapacá aportó suma mayor que todos los demás departamentos juntos. Muchos jóvenes tarapaqueños viajaron por varios años a Lima para hacer espontáneamente el servicio militar; y hubo en el ejército y la armada jefes y oficiales oriundos de Tarapacá.
Respecto a la ocupación de Arica y Tarapacá por parte de Chile, el Dr. Virgilio Roel Pineda, en una carta dirigida al Director del Interdiario “NOTICIAS”, del 6 de setiembre de 1979, p. 7, con motivo del Cincuentenario de la reincorporación de Tacna, dice: “… el denominado “Tratado de Ancón”… fue firmado por el lado peruano cuando estaba en el poder un gobierno títere de Chile y como si ello fuera poco, los chilenos impusieron los términos del mencionado documento cuando el pueblo peruano estaba impedido de expresar su opinión; en consecuencia… no puede ser reconocido como válido.” De otro lado, “El tratado Peruano Chileno redactado en tiempos del gobierno dictatorial de Leguía, también fue firmado… cuando las poblaciones peruanas de Tacna y Arica eran perseguidas con ensañamiento, en aplicación de la bárbara política de chilenización de esas provincias peruanas… Según los términos de este Tratado, Tacna volvió al Perú en tanto que Arica pasó a la jurisdicción de Chile, pero su firma carece de validez porque Chile lo impuso con la amenaza de la fuerza y no puede ser nada digno aceptar la vigencia de un papel así obtenido. Pero como si esto fuera poco, Chile ha incumplido sistemáticamente algunos términos del tratado… si se tiene en cuenta que es un principio de la práctica internacional que el incumplimiento de una parte de cualquier tratado acarrea su nulidad, es del todo claro que ese instrumento ya no tiene validez, y por tanto, Chile está ocupando ilegalmente la provincia peruana de Arica, del mismo modo que mantiene cautiva nuestra provincia de Tarapacá. La obligación de los gobernantes peruanos es exigir la cesación de esa doble ilegalidad.”
“Considerar que Arica y Tarapacá –concluye el Dr. Roel Pineda- jamás dejarán de ser peruanas (aunque estén en cautividad)…, no comporta necesariamente una postura belicista o agresiva. Esta consideración debe ser entendida principalmente como uno de los fundamentos de nuestra diplomacia, de la educación de nuestros hijos y del desarrollo de la conciencia nacional.”
¡POR CACERES Y LA PATRIA! ¡VIVA EL PERÚ!
Pronunciado en la ceremonia organizada por la
Sociedad Patriótica Tarapaqueña.
Callao, 27 de Noviembre del 2011.
CPP Lope Yupanqui Callegari.
viernes, 21 de octubre de 2011
Creación del Distrito de Matahuasi
115° Aniversario del Distrito de Matahuasi
Los pueblos de Matahuasi y Llocllapampa celebrarán el próximo 23 de octubre, el 115º Aniversario de su creación política como distritos, gracias a la misma Ley, que a la letra dice:
“Art. 2º. Créase el distrito de Llocllapampa, compuesto de los pueblos de Llocllapampa, que será la capital, Mata-grande, Mata-chico, Canchaillo, Viscas y las haciendas de Yanama y Pachacayo.
Art. 3º. Erígese el distrito de Matahuasi, compuesto del pueblo del mismo nombre, que será la capital, del de San Lorenzo y Huamalí, y de los caseríos de Chicche; quedando el distrito de Apata formado de los pueblos de Iscos, Pucucho, Curimarca y Uchubamba.”
La Ley fue promulgada por el presidente del Congreso, Guillermo E. Billinghurst, el 23 de octubre de 1896, en observancia del artículo 71 de la Constitución vigente por entonces. La demora se debió a la convulsión política de esos tiempos, veamos rápidamente: en 1893 gobernaba el país el coronel Remigio Morales Bermúdez, a él le correspondía promulgar la ley, pero más importante era hacer frente al momento político y en marzo del año siguiente enfermó repentinamente y, a la semana, el 01 de abril, murió. Su sucesor, el coronel Justiniano Borgoño, cerró el Congreso, desconoció a las municipalidades nombrando en su reemplazo juntas de notables y convocó a elecciones, resultando elegido Presidente el General Andrés Avelino Cáceres, quien restableció el orden constitucional, pero al poco tiempo el principal causante de la derrota de la Guerra del Pacífico, Nicolás de Piérola, que se encontraba en Chile, con la ayuda de este país, conspiró contra el Héroe de la Resistencia, declarándole la guerra civil que se prolongó hasta 1895, al término se nombró una junta de gobierno presidida por Manuel Candamo, quien convocó a elecciones, siendo elegido presidente el candidato único, Piérola. Reabierto el Congreso, “A solicitud de los honorables señores Castañeda J. C., Noriega, Díaz y Raygada”, que habían apoyado el proyecto fundamentado por los parlamentarios Salazar y Castañeda, el Presidente del Congreso, Guillermo E. Billinghurst, promulgó la ley creando el distrito de Matahuasi y Llocllapampa. ” La Comisión de Demarcación Territorial del Congreso decía en 1893: “Matahuasi es un pueblo próspero y populoso de la Provincia de Jauja… y su importancia ha dado lugar de que funcione desde años atrás como Viceparroquia en las elecciones.”
El 30 de noviembre de 1951, al crearse la provincia de Concepción, Matahuasi pasó a formar parte de la nueva jurisdicción. En la actualidad, es un centro agro ganadero industrial y turístico, uno de los más importantes del valle del Mantaro. En los mejores tiempos de la Planta Lechera del Mantaro, el 70 por ciento de la leche que procesaba procedía de la cuenca de Matahuasi. Cuando el Ferrocarril Central del Perú funcionaba, Matahuasi era el centro de una decena de pueblos a la redonda que utilizaban la estación para el traslado de pasajeros e intercambio comercial de todo tipo de productos hacia la Capital y hacia las minas. De esto hay mucho que recordar. En las mañanas a la hora que pasaba el tren con dirección a Lima y en las tardes cuando el tren llegaba con destino a Huancayo, en las inmediaciones de la estación había tal concurrencia de gente que en buena cuenta era una feria, unos iban a despedir a sus familiares y amigos, otros a recibir a los que arribaban; se expendía productos propios del lugar, desde un buen desayuno, platos y dulces típicos y al tren que llegaba de la Capital se esperaba con ansias porque traía el correo y el periódico, pescado fresco y cualquier novedad procedente de Lima, y mientras duraba la espera los muchachos nos dedicábamos a jugar entre las líneas y plataformas cargadas de madera, a veces hasta altas horas de la noche en épocas de derrumbes. ¡Qué tiempos aquellos! Y esto se repetía en todas las estaciones a lo largo del ferrocarril.
Ubicación de Matahuasi
Matahuasi es un distrito de la provincia de Concepción, departamento de Junín. Está situado en la margen izquierda del valle del Mantaro, a 3200 msnm, y al centro entre las ciudades de Jauja y Huancayo. De Matahuasi parte el desvío de la Carretera Central que conduce al histórico convento de Santa Rosa de Ocopa. De Lima dista 280 kilómetros, de donde se llega por carretera, ferrocarril y por vía aérea hasta el aeropuerto de Jauja.
Su suelo completamente plano está bañado por tres ríos: el Mantaro, el Achamayo y el río Seco, además de la torrentera de la Lloclla y los manantiales de San Juan de Yanamuclo y el Hondovado.
Atractivos turísticos
La belleza natural de los paisajes se muestra a cada paso en todo el Valle. En Matahuasi encontramos lugares verdaderamente paradisíacos como, por ejemplo, Hualianta donde se ubica el antiguo molino de piedra de la comunidad, el Jichal, Potas, el Barranco, Huayhuasca, Ushupuquio, Inanya donde se encuentra la “Virgen de Barro” y adonde el pueblo acude en Semana Santa a coger muña y juguetear en las cristalinas aguas de la cascada y más arriba está Orcopunco. Muy cerca de estos lugares se encuentra la planicie de Perdón Pampa, por donde pasa el antiguo camino a Apata. Mas hacia la población está Antacocha y el criadero de caballos peruanos de paso, el cerro de Huamanhuaca, la Villa Turística y Romántica de Yanamuclo con su Lago Azul y piscigranjas, los manantiales de San Juan de Yanamuclo y el Hondonado; los parajes de Maravilca, Sacamochón, Huampón, la laguna y los pastizales comunales de Huachuapampa y Culupampa, la Isla y el Tinco donde se juntan los ríos Achamayo y Seco para echar sus aguas al Mantaro, el puente del Ferrocarril sobre el Achamayo, las riberas de este río. Chimpamarca y Paccha, en los límites con Concepción. En este circuito destacan los lugares históricos con sus restos arqueológicos: Huánchar, Potas, Huamanhuaca y Maravilca, originariamente Markawillca (Marka, pueblo, lugar, willka, sagrado), lugar sagrado, antiguamente era un adoratorio donde concurrían las tribus vecinas a realizar sus ritos religiosos. En el centro de la localidad el visitante puede deleitarse observando la Plaza Mayor, donde se ha construido el monumento a los combatientes matahuasinos de la Guerra del Pacífico, la alegoría de los Auquines, danza declarada Patrimonio Cultural de la Nación por el Instituto Nacional de Cultura, el centro cívico y la iglesia moderna, al otro lado, al oeste de la Plaza Menor la monumental iglesia antigua con su torre que aún se resiste al abandono y al paso del tiempo, la calle Real empedrada, el parque infantil, la capilla de San Sebastián, el frontón de pelotaris, el cementerio, y los barrios Arriba y Abajo, Cruz de Espinas, Dos de Mayo, Ferrocarril, La Legua, en este lugar había una torre que, lamentablemente, la han destruido. Al frente, hacia el Este, se halla el barrio hoy llamado Muruhuay.
Fiestas principales
Matahuasi celebra anualmente dos fiestas importantes: el 20 de Enero, en honor del mártir San Sebastián; y el 15 de Agosto, en homenaje a su Patrona, la Virgen de La Asunción. Lo más vistoso del 20 de Enero es la presentación de una variedad impresionante de danzas folklóricas y no sólo del mismo lugar sino también de pueblos vecinos, por ejemplo, los Shapish de Chupaca, la Pachahuara de Acolla, el Carnaval Marqueño, y diversas cuadrillas del folklore nacional. De Matahuasi, Yanamuclo y Maravilca lo más llamativo por su originalidad es su danza nativa de los Auquines. En cambio, lo más característico del 15 de Agosto es la feria llamada también “feria de las ollitas”, por la profusión de objetos trabajados en barro, procedentes principalmente de Aco. Esta fecha también recuerda la fundación española del pueblo con el nombre de La Asunción de Matahuasi bajo la advocación de la Virgen de la Asunción.
Los Auquines
La milenaria danza guerrera de LOS AUQUINES de Matahuasi, Yanamuclo y Maravilca con su respectiva instrumentación musical, a base del pito y la tinya, ha sido declarada por su originalidad y ser única en el país “Patrimonio Cultural de la Nación”, por el Instituto Nacional de Cultura, según Resolución Directoral Nacional Nº 1282-INC de 06 de Agosto del 2006.
El Níspero
Otra característica importante y muy peculiar de Matahuasi es su microclima favorable a la producción del níspero, extraño fruto cuya planta es considerada como un milagro de la naturaleza, porque florece y da sus frutos en épocas de frígidas heladas y sequías (agosto-setiembre). Del fruto se obtiene más de una docena de productos derivados, siendo los más apreciados la jalea, mermeladas, conservas, cremas y cocteles, y la madera que se emplea en la fabricación de instrumentos de labranza y artesanía. Debido a esta singularidad los naturales del lugar son motejados con el apelativo de “Nísperos”.
En Lima
En Lima, la Asociación Cultural Matahuasi, entidad que agrupa a un considerable sector de matahuasinos, ha programado una ceremonia seguida de un almuerzo a base de la tradicional pachamanca y el delicioso picante de cuy, amenizado por una competente orquesta típica. La reunión tendrá lugar el domingo 6 de noviembre en el local de la Asociación Cultural La Unión-Arequipa, sito en la Av. Prol. Iquitos Nº 2034 Lince.
Lima, 23 de octubre del 2011.
CPP Lope Yupanqui Callegari
Los pueblos de Matahuasi y Llocllapampa celebrarán el próximo 23 de octubre, el 115º Aniversario de su creación política como distritos, gracias a la misma Ley, que a la letra dice:
“Art. 2º. Créase el distrito de Llocllapampa, compuesto de los pueblos de Llocllapampa, que será la capital, Mata-grande, Mata-chico, Canchaillo, Viscas y las haciendas de Yanama y Pachacayo.
Art. 3º. Erígese el distrito de Matahuasi, compuesto del pueblo del mismo nombre, que será la capital, del de San Lorenzo y Huamalí, y de los caseríos de Chicche; quedando el distrito de Apata formado de los pueblos de Iscos, Pucucho, Curimarca y Uchubamba.”
La Ley fue promulgada por el presidente del Congreso, Guillermo E. Billinghurst, el 23 de octubre de 1896, en observancia del artículo 71 de la Constitución vigente por entonces. La demora se debió a la convulsión política de esos tiempos, veamos rápidamente: en 1893 gobernaba el país el coronel Remigio Morales Bermúdez, a él le correspondía promulgar la ley, pero más importante era hacer frente al momento político y en marzo del año siguiente enfermó repentinamente y, a la semana, el 01 de abril, murió. Su sucesor, el coronel Justiniano Borgoño, cerró el Congreso, desconoció a las municipalidades nombrando en su reemplazo juntas de notables y convocó a elecciones, resultando elegido Presidente el General Andrés Avelino Cáceres, quien restableció el orden constitucional, pero al poco tiempo el principal causante de la derrota de la Guerra del Pacífico, Nicolás de Piérola, que se encontraba en Chile, con la ayuda de este país, conspiró contra el Héroe de la Resistencia, declarándole la guerra civil que se prolongó hasta 1895, al término se nombró una junta de gobierno presidida por Manuel Candamo, quien convocó a elecciones, siendo elegido presidente el candidato único, Piérola. Reabierto el Congreso, “A solicitud de los honorables señores Castañeda J. C., Noriega, Díaz y Raygada”, que habían apoyado el proyecto fundamentado por los parlamentarios Salazar y Castañeda, el Presidente del Congreso, Guillermo E. Billinghurst, promulgó la ley creando el distrito de Matahuasi y Llocllapampa. ” La Comisión de Demarcación Territorial del Congreso decía en 1893: “Matahuasi es un pueblo próspero y populoso de la Provincia de Jauja… y su importancia ha dado lugar de que funcione desde años atrás como Viceparroquia en las elecciones.”
El 30 de noviembre de 1951, al crearse la provincia de Concepción, Matahuasi pasó a formar parte de la nueva jurisdicción. En la actualidad, es un centro agro ganadero industrial y turístico, uno de los más importantes del valle del Mantaro. En los mejores tiempos de la Planta Lechera del Mantaro, el 70 por ciento de la leche que procesaba procedía de la cuenca de Matahuasi. Cuando el Ferrocarril Central del Perú funcionaba, Matahuasi era el centro de una decena de pueblos a la redonda que utilizaban la estación para el traslado de pasajeros e intercambio comercial de todo tipo de productos hacia la Capital y hacia las minas. De esto hay mucho que recordar. En las mañanas a la hora que pasaba el tren con dirección a Lima y en las tardes cuando el tren llegaba con destino a Huancayo, en las inmediaciones de la estación había tal concurrencia de gente que en buena cuenta era una feria, unos iban a despedir a sus familiares y amigos, otros a recibir a los que arribaban; se expendía productos propios del lugar, desde un buen desayuno, platos y dulces típicos y al tren que llegaba de la Capital se esperaba con ansias porque traía el correo y el periódico, pescado fresco y cualquier novedad procedente de Lima, y mientras duraba la espera los muchachos nos dedicábamos a jugar entre las líneas y plataformas cargadas de madera, a veces hasta altas horas de la noche en épocas de derrumbes. ¡Qué tiempos aquellos! Y esto se repetía en todas las estaciones a lo largo del ferrocarril.
Ubicación de Matahuasi
Matahuasi es un distrito de la provincia de Concepción, departamento de Junín. Está situado en la margen izquierda del valle del Mantaro, a 3200 msnm, y al centro entre las ciudades de Jauja y Huancayo. De Matahuasi parte el desvío de la Carretera Central que conduce al histórico convento de Santa Rosa de Ocopa. De Lima dista 280 kilómetros, de donde se llega por carretera, ferrocarril y por vía aérea hasta el aeropuerto de Jauja.
Su suelo completamente plano está bañado por tres ríos: el Mantaro, el Achamayo y el río Seco, además de la torrentera de la Lloclla y los manantiales de San Juan de Yanamuclo y el Hondovado.
Atractivos turísticos
La belleza natural de los paisajes se muestra a cada paso en todo el Valle. En Matahuasi encontramos lugares verdaderamente paradisíacos como, por ejemplo, Hualianta donde se ubica el antiguo molino de piedra de la comunidad, el Jichal, Potas, el Barranco, Huayhuasca, Ushupuquio, Inanya donde se encuentra la “Virgen de Barro” y adonde el pueblo acude en Semana Santa a coger muña y juguetear en las cristalinas aguas de la cascada y más arriba está Orcopunco. Muy cerca de estos lugares se encuentra la planicie de Perdón Pampa, por donde pasa el antiguo camino a Apata. Mas hacia la población está Antacocha y el criadero de caballos peruanos de paso, el cerro de Huamanhuaca, la Villa Turística y Romántica de Yanamuclo con su Lago Azul y piscigranjas, los manantiales de San Juan de Yanamuclo y el Hondonado; los parajes de Maravilca, Sacamochón, Huampón, la laguna y los pastizales comunales de Huachuapampa y Culupampa, la Isla y el Tinco donde se juntan los ríos Achamayo y Seco para echar sus aguas al Mantaro, el puente del Ferrocarril sobre el Achamayo, las riberas de este río. Chimpamarca y Paccha, en los límites con Concepción. En este circuito destacan los lugares históricos con sus restos arqueológicos: Huánchar, Potas, Huamanhuaca y Maravilca, originariamente Markawillca (Marka, pueblo, lugar, willka, sagrado), lugar sagrado, antiguamente era un adoratorio donde concurrían las tribus vecinas a realizar sus ritos religiosos. En el centro de la localidad el visitante puede deleitarse observando la Plaza Mayor, donde se ha construido el monumento a los combatientes matahuasinos de la Guerra del Pacífico, la alegoría de los Auquines, danza declarada Patrimonio Cultural de la Nación por el Instituto Nacional de Cultura, el centro cívico y la iglesia moderna, al otro lado, al oeste de la Plaza Menor la monumental iglesia antigua con su torre que aún se resiste al abandono y al paso del tiempo, la calle Real empedrada, el parque infantil, la capilla de San Sebastián, el frontón de pelotaris, el cementerio, y los barrios Arriba y Abajo, Cruz de Espinas, Dos de Mayo, Ferrocarril, La Legua, en este lugar había una torre que, lamentablemente, la han destruido. Al frente, hacia el Este, se halla el barrio hoy llamado Muruhuay.
Fiestas principales
Matahuasi celebra anualmente dos fiestas importantes: el 20 de Enero, en honor del mártir San Sebastián; y el 15 de Agosto, en homenaje a su Patrona, la Virgen de La Asunción. Lo más vistoso del 20 de Enero es la presentación de una variedad impresionante de danzas folklóricas y no sólo del mismo lugar sino también de pueblos vecinos, por ejemplo, los Shapish de Chupaca, la Pachahuara de Acolla, el Carnaval Marqueño, y diversas cuadrillas del folklore nacional. De Matahuasi, Yanamuclo y Maravilca lo más llamativo por su originalidad es su danza nativa de los Auquines. En cambio, lo más característico del 15 de Agosto es la feria llamada también “feria de las ollitas”, por la profusión de objetos trabajados en barro, procedentes principalmente de Aco. Esta fecha también recuerda la fundación española del pueblo con el nombre de La Asunción de Matahuasi bajo la advocación de la Virgen de la Asunción.
Los Auquines
La milenaria danza guerrera de LOS AUQUINES de Matahuasi, Yanamuclo y Maravilca con su respectiva instrumentación musical, a base del pito y la tinya, ha sido declarada por su originalidad y ser única en el país “Patrimonio Cultural de la Nación”, por el Instituto Nacional de Cultura, según Resolución Directoral Nacional Nº 1282-INC de 06 de Agosto del 2006.
El Níspero
Otra característica importante y muy peculiar de Matahuasi es su microclima favorable a la producción del níspero, extraño fruto cuya planta es considerada como un milagro de la naturaleza, porque florece y da sus frutos en épocas de frígidas heladas y sequías (agosto-setiembre). Del fruto se obtiene más de una docena de productos derivados, siendo los más apreciados la jalea, mermeladas, conservas, cremas y cocteles, y la madera que se emplea en la fabricación de instrumentos de labranza y artesanía. Debido a esta singularidad los naturales del lugar son motejados con el apelativo de “Nísperos”.
En Lima
En Lima, la Asociación Cultural Matahuasi, entidad que agrupa a un considerable sector de matahuasinos, ha programado una ceremonia seguida de un almuerzo a base de la tradicional pachamanca y el delicioso picante de cuy, amenizado por una competente orquesta típica. La reunión tendrá lugar el domingo 6 de noviembre en el local de la Asociación Cultural La Unión-Arequipa, sito en la Av. Prol. Iquitos Nº 2034 Lince.
Lima, 23 de octubre del 2011.
CPP Lope Yupanqui Callegari
El Departamento de Junín
Decreto que crea el Departamento de Junín
EL CONSEJO DE GOBIERNO
Queriendo dar un testimonio del aprecio que le merecen los servicios que ha hecho el Departamento de Huánuco y la población del Cerro de Pasco a la causa de la Independencia, y perpetuar la memoria de la brillante jornada de Junín por el Ejército Libertador, la cual dió principio a los sucesos maravillosos con que ha terminado la contienda de la libertad;
Ha venido en decretar y decreta:
Art. 1º- El Departamento de Huánuco tendrá en adelante el nombre de Junín, y su capital continuará llevando su misma denominación conforme al decreto del Soberano Congreso de 4 de noviembre de 1823.
Art. 2º- La población del Cerro de Pasco, se nombrará la distinguida Villa del Cerro de Pasco; en atención a que la antigua villa de este último nombre se halla totalmente destruida.
Art. 3º- Esta villa, como se halla en el centro de la Provincia, será la capital de ella, dándole su nombre, en lugar de la antigua Tarma.
Art. 4º- El Ministro de Estado en el Departamento de Gobierno y Relaciones Exteriores queda encargado de la ejecución de este decreto.
Imprímase, publíquese y circúlese
Dado en el Palacio de Gobierno, en Lima, a 13 de setiembre de1825.
Hipólito Unánue.- Juan Salazar.- José de Larrea.
Por orden de S. E..- Por el señor Ministro,- José Dávila.
Queriendo dar un testimonio del aprecio que le merecen los servicios que ha hecho el Departamento de Huánuco y la población del Cerro de Pasco a la causa de la Independencia, y perpetuar la memoria de la brillante jornada de Junín por el Ejército Libertador, la cual dió principio a los sucesos maravillosos con que ha terminado la contienda de la libertad;
Ha venido en decretar y decreta:
Art. 1º- El Departamento de Huánuco tendrá en adelante el nombre de Junín, y su capital continuará llevando su misma denominación conforme al decreto del Soberano Congreso de 4 de noviembre de 1823.
Art. 2º- La población del Cerro de Pasco, se nombrará la distinguida Villa del Cerro de Pasco; en atención a que la antigua villa de este último nombre se halla totalmente destruida.
Art. 3º- Esta villa, como se halla en el centro de la Provincia, será la capital de ella, dándole su nombre, en lugar de la antigua Tarma.
Art. 4º- El Ministro de Estado en el Departamento de Gobierno y Relaciones Exteriores queda encargado de la ejecución de este decreto.
Imprímase, publíquese y circúlese
Dado en el Palacio de Gobierno, en Lima, a 13 de setiembre de1825.
Hipólito Unánue.- Juan Salazar.- José de Larrea.
Por orden de S. E..- Por el señor Ministro,- José Dávila.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)