lunes, 16 de noviembre de 2009

173° Aniversario del Nacimiento
del Mariscal Cáceres

(Pronunciado el 10 de noviembre del 2009, en la ceremonia
organizada por la Orden de la Legión Mariscal Cáceres,
realizada en la plaza Cáceres del distrito de Jesús María)

Agradezco a la Orden de la Legión Mariscal Cáceres por el honroso encargo de hacer uso de la palabra en esta fecha en que recordamos el 173° Aniversario del nacimiento del defensor de la integridad territorial y símbolo de la resistencia nacional, el Héroe de Tarapacá, la Breña y “Patrono de la Infantería Peruana”, Gran Mariscal Andrés Avelino Cáceres Dorregaray.
El hombre predestinado para ser el soldado más grande, más genial y más extraordinario del Perú, nace en Ayacucho el 10 de noviembre de 1836. Sus padres: don Domingo Cáceres Oré, un terrateniente acaudalado, y doña Justa Dorregaray Cueva. Estudia en el Colegio de Ciencias “San Ramón” de su tierra natal y, aún sin concluirlos, en 1854, ingresa al Ejército, incorporándose en el batallón Ayacucho, con el grado de subteniente.
En su infancia, dice Alberto Tauro del Pino, “Retozó con niños indígenas, en su casona ayacuchana o en las haciendas paternas; y no sólo adquirió pleno dominio del quechua, sino una cálida comprensión del cuadro social y peculiar psicología del poblador andino. A través de esa relación ingenua inspiró y prodigó afectos… que en sus tratos supo ofrecer a esas gentes el amparo necesario, generosidad oportuna y simpatía… que tanto aplicaría en sus experiencias militares.”
Ya en el Ejército, participa en diversas campañas, como en la de Arequipa, a órdenes de Ramón Castilla, en donde por su arrojo es herido en el ojo, de tal magnitud que se le da por muerto. En esta ocasión, cuando Castilla, lo visita en el hospital, comenta premonitoriamente: “Herida grave, muy grave, que no es mortal. Dios lo reserva sin duda, sí, lo reserva para grandes cosas.”
El 2 de mayo de 1866, cuando la Escuadra Española amenaza con retomar los dominios del Perú, Cáceres actuando en forma oportuna y eficiente contribuye a derrotar definitivamente a la poderosa Escuadra agresora. Los partes del combate dan cuenta de que la acción de Cáceres ha sido resuelta y activa en todo momento, y en mérito a su desempeño se le otorga la efectividad como teniente coronel.
Cuando Chile le declara la guerra al Perú, Cáceres era Prefecto del departamento del Cusco. Se reincorpora y participa, entonces, en Iquique y San Francisco y, el 27 de noviembre de 1879, en Tarapacá. Es aquí donde el ejército peruano obtiene una resonante victoria, gracias a la estrategia que emplea Cáceres, demostrando las virtudes tácticas de un gran guerrero; por lo que, más tarde Sáenz Peña declararía que el desconcierto era tal que de no ser por Cáceres “todos hubiésemos perecido. A él le debemos la vida”.
Y en San Juan y Miraflores, pese a su conocimiento estratégico y a su denodado esfuerzo no puede contener el desastre, debido a la pésima conducción de la defensa, que incluso, cuando los chilenos, ebrios de lujuria y alcohol, se encontraban entregados al vandalismo e incendio de Chorrillos, Cáceres, exponiendo su vida, propone un ataque nocturno, pero Piérola se lo niega.
Hasta entonces habían transcurrido para Cáceres 27 años de servicio al Ejército, es decir al servicio exclusivo de la patria. El general Pedro Richter Prada, nos dice: “Muy pocos pueden exhibir una hoja de servicios tan llena de campañas, en las que luchó con tanto desprendimiento de su vida, dando muestras inequívocas de coraje y determinación, de conocimiento del arte de la guerra… con un singular cariño por los soldados subalternos, sin dejar de aplicar su férrea disciplina que él mismo se la impuso”.

Ocupada Lima, Cáceres inicia la resistencia nacional en la Sierra central. En esta interminable jornada surge con caracteres especiales de grandeza los épicos combates de la Campaña de la Breña, en los cuales el estratega General Andrés Avelino Cáceres, homogenizando voluntades de todas las sangres, credos, campesinos, mineros, profesionales, hombres y mujeres, organiza las huestes legendarias y atrae al enemigo al escenario andino. En este ámbito geográfico, escabroso y difícil, en condiciones desventajosas, carentes de efectivos con preparación militar y apoyo logístico, se desarrollan acciones gloriosas, demostrando a los chilenos que los peruanos henchidos de valor, coraje y patriotismo, son capaces de arrojarlos, cuando ya querían hacer del Perú un protectorado chileno.

Cáceres tiene el inmenso valor histórico de haber convertido la causa militar en causa nacional, de haber transformado la decisión popular de combate en disciplina y organización. La grandeza de Cáceres está en su capacidad de interpretar el sentido de la espontánea respuesta popular frente a la ocupación del territorio por los chilenos, dando a la indignación que estallaba un cauce y una dirección. Cáceres, pues, como dice Pablo Macera, no habría “cumplido su destino de no existir el movimiento campesino que le permitió desplegar sus excepcionales condiciones de caudillo y organizador.”

El General Cáceres no tenía más recursos que la compleja geografía y el hombre que deseaba expulsar al invasor aún al costo de su propia vida. A este segmento, supo infundirle el aliento de su fe y su espíritu de sacrificio, que lo impulsó a entregarse por entero al servicio de la patria. Por eso fue capaz de organizar de la nada tres ejércitos consecutivos. “Cuando vivaquean en las noches… -se lee en sus Memorias- A la luz de las fogatas se ven confundidos… jóvenes distinguidos de las ciudades, e indios humildes de los poblachos agrestes. Ahí ponen las pinceladas de sus multicolores ponchos, los fornidos y gigantescos morochucos, de atávico heroísmo y grandes ojos de halcón, venidos de Cangallo; ahí los iquichanos, de Huanta; ahí los huamanguinos, descendientes de los pocras; ahí los huancas del valle del Mantaro…; ahí los herederos de los fieros chancas… de la densa Andahuaylas… Rodean a un capitán, a quien llaman taita, de tostado rostro y marciales patillas… Le hablan con filial respeto y fe de creyentes. El legendario guerrero les responde en la lengua nativa, y dirige palabras de afecto y de estímulo a sus camaradas de heroísmo… Con él al frente no hay esfuerzo que no realicen, ni inmolación que no consuman, ni penalidades que no sufran, ni ímpetu egoísta que no dominen.”

Todos los historiadores y estudiosos de esta etapa de la guerra coinciden en señalar que sin Cáceres no hubiera habido Campaña de la Breña, y sin el hombre andino, tampoco hubiera sido posible esta epopeya. Cáceres es el conductor apropiado para esta guerra en los Andes. Él es el hombre que sabe sobreponerse a las múltiples adversidades, al derrotismo, a la intriga y a la traición de malos peruanos, y tiene que convertirse en caudillo para continuar la defensa de la patria. “Cáceres es pues –como dice Luis Durand Flores- la representación del pueblo que no quiere rendirse, que no se rinde, que permanecerá, como un grito de vida y de esperanza”. Y tan imborrable es el recuerdo del Taita que sus legendarias hazañas forman parte de nuestra cultura popular, cito por ejemplo: las danzas de “La Tropa de Cáceres” o “Majtada” del valle de Yanamarca, y “Los Avelinos” de San Jerónimo de Tunán, entre otras manifestaciones.

Y pese al desastre de Huamachuco, Cáceres organiza otro ejército para emprender una nueva campaña y deponer al gobierno de Iglesias, impuesto por los chilenos, tras la firma del Tratado de Ancón, al que lo reconoce, como un hecho consumado, ocho meses después, el 6 de junio de 1884. El Héroe invencible de la Breña, que goza de extraordinaria popularidad es elegido Presidente de la República de 1886 a 1890. “Como estadista, sus actos llevaron el sello del más arraigado nacionalismo y el anhelo de bien y de progreso para su patria, dentro de las fundamentales normas de orden y de respeto a las leyes constitucionales.” Y a pesar de la destrucción completa de todos los elementos de progreso a causa de la guerra, Cáceres es el iniciador de la reconstrucción de las Fuerzas Armadas, pensando en que debiendo cumplirse el plazo del plebiscito de Tacna y Arica, el Perú debía estar preparado militarmente para una eventual confrontación bélica, o para exigir la restitución de lo injustamente despojado; dispone, también, la reapertura de las escuelas Naval y Militar; y da el Código de la Marina Mercante; entre muchas otras obras importantes.
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Como diplomático es ministro plenipotenciario del Perú en Francia e Inglaterra, en el gobierno de Remigio Morales Bermúdez. En 1905, en Italia. Y en 1910, en Alemania; reconocido mundialmente como un gran guerrero, estando en Berlín, el Kaiser Guillermo II, al recibirlo le dice: “Me complace estrechar la mano del Héroe de Tarapacá”. En 1919, la asamblea nacional le confiere el grado de Mariscal del Perú. Y el 10 de octubre de 1923 fallece a los 87 años de edad.

Cáceres es el paradigma de la dignidad, del honor y del patriotismo. Que el espíritu de Cáceres esté siempre vigente en cada uno de nosotros, porque sólo así podremos perennizar el recuerdo del hombre que en cada faceta de su fecunda vida, pone en evidencia su gran amor al Perú; su lucha, con honestidad a toda prueba, por la prosperidad, integridad y unión de todos los peruanos. Sigamos su ejemplo y difundamos su mensaje: ¡Vivir con honra o sucumbir con gloria! ¡Por Cáceres y la Patria! ¡Viva el Perú!

Lima, 10 de noviembre del 2009.


Legionario Lope Yupanqui Callegari.

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sábado, 14 de noviembre de 2009

Ocros

El Viaje de Promoción
que no tuvo Retorno: Ocros

A propósito del Aniversario del Colegio “Santa Isabel”
recordemos este hecho trágico.

El viaje de la promoción 1960 del Colegio Nacional “Santa Isabel” de Huancayo con destino a la ciudad del Cusco no llegó a su fin, porque se interpuso el destino. El 28 de julio de aquel fatídico año perdieron la vida 25 alumnos en el fatal accidente que tuvo lugar en la localidad de Ocros, Ayacucho. Eran los alumnos más destacados de esa promoción y que en premio el colegio organizó el “viaje de promoción” y de estudio de la grandeza de nuestro pasado en el mismo Machupicchu que, desgraciadamente, el viaje no tuvo retorno, con la excepción de cuatro estudiantes y un profesor que sobrevivieron. El director era el Dr. Héctor Zegarra y Araujo.
Esta tragedia enlutó no sólo a los familiares de las víctimas sino a todo el pueblo de Huancayo y la región central del país, ante lo cual automáticamente se manifestó la solidaridad humana. Las emisoras radiales, el director encargado por entonces Aurelio Navarro Maraví, demás profesores y todo el pueblo huanca se movilizó para prestar cualquier ayuda posible, aunque nada podía devolver la vida. Desde Lima, el ministerio de Educación gestionó los servicios de un avión para el traslado de los restos hasta el aeropuerto de Jauja y desde allí en impresionante caravana hasta su alma mater el Colegio “Santa Isabel”, para ser velados con profundo dolor, y el 30 de julio, en un gesto de solidaridad nunca antes visto, todo el pueblo huancaíno acompañó las exequias en el cementerio general de la Incontrastable.
Los fallecidos en este inexplicable accidente de tránsito fueron: el Prof. Algemiro Pérez Contreras, el auxiliar Fortunato Belzusarri Vila y los alumnos: Juan Bravo Parco, Armin Staindl Perdiz, Manuel Muroy Kikuchi, Abelardo Flores M, Jorge Díaz Navarro, Pompeyo Calderón Gutiérrez, Nelson Palomino García, Magno Arroyo Barreto, Maximiliano Clímaco, Juan Leonidas Rojas, Ricardo Hojo Tame, Alejandro Chávez, Carlos Juan Palomino, Ismael Arturo Portal, Leonidas Huapaya Abregú, Teodomiro Ramos M., David Moreno V., César Poma Jesús, Humberto Zárate S., Víctor Cabezas Tineo, Hugo A. Flores, Augusto Falconí, Oswaldo Barreto, Fausto Quispe Salas y Germán Calderón C. Ellos viven en el corazón de todo isabelino.
Los que pudieron salvar la vida de este fatal accidente, fueron: el Prof. César Huatuco y los alumnos: Tito Onofre Tirado, Jorge Loncharich Zúñiga, Rolando Lapa Mucha y Guillermo Vargas Oré.

Lima, Noviembre del 2009.
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157º Aniversario

El Colegio Nacional
“Santa Isabel” de Huancayo
Celebra sus 157 años de Funcionamiento

El Colegio Nacional “Santa Isabel” de Huancayo cumple este año 157 años de vida, en virtud del Decreto del 23 de noviembre de 1852, por el cual SE DECLARA NACIONAL el Colegio Particular de Huancayo fundado a principios del año anterior por el Dr. Sebastián Lorente Ibáñez. Este Decreto fue confirmado por Ley del 13 de diciembre de 1853, promulgada por el presidente, Gral. Dn. José Rufino Echenique, dándose al colegio el nombre de San Rufino que, felizmente, nunca tuvo vigencia.
Sin duda que al fundar el colegio particular, el pedagogo español tuvo la intención de tener un centro de proyección de la misma inquietud renovadora del Colegio Guadalupe de Lima, cuya organización había estado a su cargo, prueba de ello es que además de los cursos que establecía el Reglamento de Instrucción de 1850, se incluyera en el plan de estudios cursos superiores como Economía Política, Derecho y Filosofía.
En 1851 Huancayo era un distrito de la provincia de Jauja y su población no pasaba de ocho mil habitantes. Los títulos de la compra del terreno ubicado en la esquina de los jirones Amazonas y Cusco, donde se inició el Colegio, así como los de la venta del Colegio Particular al Estado y el Acta de fundación los destruyeron los chilenos, durante la ocupación de 1882.
La apertura del colegio particular de Lorente tenía por objeto dar instrucción en todos los grados a los jóvenes de este departamento y de todas las provincias del interior del país, como a los hijos de la Costa que por salud tenían la necesidad de trasladarse a la Sierra. El personal con el que empezó a funcionar en 1852, fue el siguiente:
Rector y profesor de Lectura, Historia Natural, Terapéutica, Literatura y Economía Política, Dr. Sebastián Lorente; profesor de Derecho y Francés, Dn. José Barreto; profesor de Química y Matemáticas, Dn. Pedro Saavedra; profesor de Filosofía, Historia e Inglés, Dn. Ignacio Cot; profesor de Latín, Gramática Castellana y Caligrafía, Dn. José Salazar; profesor de Geografía, Aritmética Comercial y Teneduría de Libros, Dn. Miguel Nájera; capellán y profesor de Religión, Dn. Claudio Urbina; profesor de Urbanidad, Dn. Manuel Jiménez; además, tres inspectores, un ecónomo, un mayordomo y diez sirvientes.
La gran acogida que tuvo animó a su fundador a cambiar de nombre por el de “Colegio de Ciencias de Huancayo”. Y cuando obtuvo el carácter de Nacional, mayor fue su entusiasmo para ponerle otro nombre más significativo; le puso, entonces, SANTA ISABEL, “nombre que le era grato por ser el de su madre e hija mayor”. Desde entonces, este nombre fue en el Centro del país sinónimo de ciencia y saber, fuente de conocimiento y semillero de hombres ilustres. Por varias décadas fue el único de su categoría y el más importante centro de estudios en la región central del país.
Por aquellos tiempos los días de descanso eran sólo los domingos y días festivos, los de carnavales y los del cumpleaños del Presidente de la República, del Subprefecto y del Rector del Colegio; y las vacaciones, los 30 días siguientes a los exámenes finales, que eran públicos y en presencia de los padres de familia.
El Colegio Nacional “Santa Isabel”, fue por muchos años el único de su categoría y el más importante centro de estudios de la región central del país; y al cumplir su primer centenario, en 1952, dejó la vieja casona de la esquina de los jirones Amazonas y Cusco, inaugurando su nuevo local en el barrio de Pichcus. Y al celebrar el 157° aniversario de su funcionamiento, saludamos con cariño y gratitud al profesorado, auxiliares de educación, alumnado, personal administrativo y de servicio y padres de familia.

Sebastián Lorente Ibáñez

El fundador del Colegio “Santa Isabel” de Huancayo, nació en Alcantarilla, provincia española de Murcia, el 13 de diciembre de 1813. Sus padres fueron don Sebastián Lorente y doña Isabel Ibáñez. A los 15 años ya era bachiller en Teología y a los 21, doctor graduado en la Facultad de Medicina de Valencia. En 1843 empieza su labor en Lima, tomando a su cargo la clase de Geografía Descriptiva en el Colegio Particular “Nuestra Señora de Guadalupe” que habían fundado, en 1840, Domingo Elías y el español Nicolás Rodrigo. En los años siguientes dictó también en el Colegio de Medicina de San Fernando y en el Convictorio de San Carlos, renovando los métodos de enseñanza. En 1849, una hemotisis lo obligó a trasladarse primero a Tarma, después a Jauja y, finalmente, a Huancayo, donde logró hallar remedio para sus dolencias y donde, en 1851, fundó un colegio que al año siguiente fue declarado NACIONAL y le dio el nombre de SANTA ISABEL.
En julio de 1855 retornó a Lima, ese año fue nombrado Inspector de Instrucción Pública, fue cuando obtuvo el decreto que le dio el carácter de Nacional al Colegio “Nuestra Señora de Guadalupe”, tres años después que el “Santa Isabel” de Huancayo. Inauguró la enseñanza de Historia de la Civilización Peruana, desde donde tuvo la oportunidad de defender a la institución universitaria ante las intromisiones autorizadas por Nicolás de Piérola y ante las depredaciones chilenas. Ocupada Lima por el ejército chileno en 1881, a iniciativa de Lorente se reabrieron las clases de la Universidad de San Marcos en el convento de San Pedro, y a fines de ese año asumió la dirección del Colegio Guadalupe en el local de la Cámara de Diputados.
“Decía entonces que el patriotismo es el sentimiento más bello por ser el más abnegado; el patriotismo enseña a ser héroes y mártires, es preciso que lo seamos por la patria”. Y muchos guadalupanos e isabelinos lucharon y murieron en la Guerra con Chile. Sebastián Lorente, hombre sabio y conocedor de que no se puede prescindir del conocimiento de la historia, el 28 de mayo de 1884 “protestaba contra el nuevo reglamento de Instrucción decretado el 16 del mismo mes, por la poca importancia que en él se daba a la Historia de la Civilización Peruana.” La infatigable labor del gran Maestro llegó a su fin el 28 de noviembre de 1884. Los funerales se realizaron en el templo de Nuestra Señora de las Mercedes. El maestro huancaíno Justino Vega Ortiz fue el gestor del busto erigido en su memoria en el primer patio del Colegio, indicando a las generaciones futuras, como dijera Nemesio Rodríguez en la inauguración, en 1929, que el estudio es la estrella dulce del porvenir cuyos rayos de progreso, bienestar y felicidad los derrama siempre sobre aquel que esté dotado de carácter y perseverancia.

Lima, Noviembre del 2009.
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jueves, 22 de octubre de 2009

Síntesis Histórica del Distrito de Matahuasi

Matahuasi es un distrito que pertenece a la provincia de Concepción, departamento de Junín. Situado en la margen izquierda del valle del Mantaro, a 3200 msnm, y al centro entre las ciudades de Jauja y Huancayo. De allí parte el desvío de la Carretera Central que conduce al histórico convento de Ocopa. De la capital, Lima, dista 290 Km., de donde se llega por carretera, ferrocarril o por vía aérea hasta el aeropuerto de Jauja y de aquí en auto por una buena pista.

El pueblo de Matahuasi ofrece excelentes condiciones para hacer turismo, sobre todo el turismo vivencial. Su suelo completamente plano ocupa la parte más ancha de todo el Valle y está bañado por tres ríos: el Mantaro, el Achamayo y el río Seco, además de la torrentera de la Lloclla y los manantiales de San Juan de Yanamuclo y del Hondovado. Produce en forma natural el níspero, extraño fruto cuya abundancia se da en plena sequía del verano serrano (agosto, setiembre), del cual se extrae ricos productos derivados, como jaleas, conservas, refrescos y cocteles, entre otros.

Su nombre se debe a la configuración que tenía durante la época preincaica, un conjunto de viviendas de piedra y barro muy juntas a lo largo del barranco del río Achamayo, desde Huánchar y Potas hasta la recta de la actual población, y formaba parte de la Confederación Wanka. Mata quiere decir junto, pegado, unido, y Wasi, casa. Matahuasi significa, entonces, Casas Juntas, Unidas o Pegadas. Los Incas al conquistar esta región y construir el Qhapakñan o Camino de los Incas, aquí instalaron un chaskiwasi (Chaski, correo), o sea un lugar de descanso y relevo de postas del antiguo Correo Inca, y más al norte, en Markawillka (Marka, lugar, pueblo; y Willka, sagrado) construyeron el Tambo de Markawillka, hoy Maravilca, un lugar de aprovisionamiento y cuartel temporal del ejército imperial, que durante el Incario, según Garcilaso de la Vega y Pedro Cieza de León, fue el centro más importante de la parcialidad de Urinwanka, una de las tres parcialidades en que los Incas dividieron la región Wanka, que hoy es el valle del Mantaro, para su mejor administración.

Cuando llegaron los españoles aquí fundaron, el 15 de agosto de 1570, un pueblo para indígenas con el nombre de LA ASUNCIÓN DE MATAHUASI. Durante las guerras de la Independencia y la Guerra que Chile con el apoyo de Inglaterra le declaró al Perú en 1879, los matahuasinos también sufrieron los horrores de la ocupación y en épicas jornadas de sangre defendieron su libertad, su suelo y el honor nacional, siendo el 11 de julio de 1882 el día en que se enfrentaron al poderoso ejército chileno, que marchaba en retirada después de la barbarie cometida en Concepción, tratando de detenerlo para que Cáceres lo alcance, pero ante la superioridad, los 40 montoneros precariamente armados cayeron fulminados, en seguida todos los habitantes (hombres, mujeres, ancianos y niños) fueron sacados de sus casas y fusilados al instante, y el pueblo, saqueado e incendiado. En conmemoración de estos hechos, la Asociación Cultural Matahuasi y el Concejo Distrital han construido en la Plaza Mayor un monumento a los Combatientes Matahuasinos de esta Guerra.

Por Ley del 23 de octubre de 1896, Matahuasi se elevó a la categoría de distrito de la provincia de Jauja; y a partir del 30 de noviembre de 1951, en que se creó la provincia de Concepción, pasó a formar parte de la nueva jurisdicción. En la actualidad es un pueblo pujante, dedicado a la agricultura y la ganadería, a las industrias maderera, lechera y apícola. Está considerado como el de mayor producción agroindustrial y lechera del valle del Mantaro, y ostenta el título de “Villa de los Nísperos”.
113° Aniversario del Distrito de Matahuasi

La alcaldesa de Matahuasi, Srta. Gloria Herrera Meza, y el concejo municipal que preside, la gobernadora y demás autoridades e instituciones, se aprestan a celebrar el próximo 23 de octubre, los 113 años de la creación política del distrito, por entonces, de la provincia de Jauja. Pero a partir del 30 de noviembre de 1951, en que se creó la provincia de Concepción, pasó a formar parte de la nueva jurisdicción.

En la actualidad, Matahuasi es un centro agro ganadero industrial y turístico, uno de los más importantes del valle del Mantaro. En los mejores tiempos de la Planta Lechera del Mantaro, el 70 por ciento de la leche que procesaba procedía de la cuenca de Matahuasi. Cuando el Ferrocarril Central del Perú funcionaba, Matahuasi era el centro de una decena de pueblos a la redonda que utilizaban la estación para el traslado de pasajeros e intercambio comercial de todo tipo de productos hacia la Capital y hacia las minas.

Atractivos turísticos

La belleza natural de los paisajes se muestra a cada paso en todo el Valle. En Matahuasi encontramos lugares verdaderamente paradisíacos como, por ejemplo, Hualianta, donde se ubica el antiguo molino de la comunidad; el Barranco, el jichal; Huayhuasa; Ushupuquio; Orcopunco; Inanya, donde se encuentra la Virgen de Barro; la planicie de Perdón Pampa por donde pasa el antiguo camino a Apata; Antacocha; la Villa Turística y Romántica de Yanamuclo con su Lago Azul y varias piscigranjas; los manantiales de San Juan de Yanamuclo y el Hondonado; los parajes de Maravilca, Huampón y los pastizales comunales de Huachuapampa y Culupampa; el Tinco, donde los ríos Achamayo y Seco vierten sus aguas al Mantaro; el puente del Ferrocarril sobre el Achamayo, las riberas de este río; y Paccha, en el límite con Concepción, entre otros parajes de igual belleza.

Los lugares históricos, con sus restos arqueológicos, de Huánchar, Potas, Huamanhuaca y Maravilca, este último originariamente fue Marcawillca, significa lugar sagrado, es decir, antiguamente era un adoratorio donde concurrían las tribus vecinas. En el centro de la localidad el visitante puede deleitarse observando la Plaza Mayor, donde se hiergue el monumento a los combatientes matahuasinos de la Guerra del Pacífico; el centro cívico, la iglesia antigua con su torre que aún resiste al abandono y al paso del tiempo, la iglesia moderna, la calle Real empedrada, el parque infantil, el frontón de pelotaris, y el cementerio.

Fiestas principales

Matahuasi celebra anualmente dos fiestas importantes: el 20 de Enero, en honor del mártir San Sebastián; y el 15 de Agosto, en homenaje a su Patrona, la Virgen de La Asunción, Lo más vistoso del 20 de Enero es la presentación de una variedad extraordinaria, a veces más de 15 conjuntos folklóricos, y no sólo del mismo lugar sino también de pueblos vecinos, por ejemplo, los Shapish de Chupaca, la Pachahuara de Acolla, el Carnaval Marqueño, y diversas cuadrillas del folklore puneño. De Matahuasi lo más llamativo es su danza nativa de los Auquines. En cambio, lo más característico del 15 de Agosto es la feria artesanal o “feria de las ollitas”, en alusión a la abundancia de artículos de cerámica traídos principalmente de Aco. Esta fecha también recuerda a la fundación española de Matahuasi bajo la advocación de la Virgen de la Asunción.

La danza nativa de Matahuasi, Yanamuclo y Maravilca es la danza guerrera de los AUQUINES con su respectiva instrumentación musical, a base de pito y tinya, declarada por el Instituto Nacional de Cultura “Patrimonio Cultural de la Nación”, según Resolución Directoral Nacional N° 1282-INC de 06 de Agosto del 2006.

El Níspero

Otra característica de Matahuasi es la producción del níspero, extrañamente sólo produce allí, mas no en los pueblos vecinos, planta considerada como un milagro de la sabia naturaleza, porque florece y da sus frutos en épocas de frígidas heladas y sequías (agosto-setiembre). Del fruto se obtiene más de una docena de productos derivados, siendo los más comunes la jalea, mermeladas, conservas, cremas y cocteles. Por eso es que el apelativo de los matahuasinos es “Nísperos qipi” o simplemente “Nísperos”.

Lima, 23 de octubre del 2009.

Nota: Ver a continuación la reseña histórica.

sábado, 17 de octubre de 2009


La Geopolítica Aconseja
Trasladar la Capital de la República
a la Sierra Central

El 15 de setiembre de 1986, al inaugurar el Foro Nacional de Regionalización, el Presidente Dr. Alan García Pérez anunció su decisión de trasladar la Capital de la República al valle del Mantaro. Dijo que la nueva sede política y administrativa de la nación debe simbolizar la imagen de un nuevo Perú que no dé la espalda a su realidad histórica y agraria, y que termine de una vez por todas con la nociva atracción que representa Lima para quienes vienen por un nuevo futuro y sólo encuentran pobreza y esteras.
Después de este trascendental anuncio, el Club Provincial Concepción presidido, entonces, por el recordado Juan Gavidia Durand, publicó su segundo boletín que apareció en la revista “Eco Andino” N° 16, de diciembre de aquel año, dando cuenta del acierto del Presidente de trasladar la Capital a la región central del país y la opinión favorable de varios expertos en geopolítica.
“Lima es una capital artificial, pues el destino del Perú siempre ha estado y se ha jugado en la sierra, desde el tiempo de los incas, en la independencia americana, en la dura resistencia de Cáceres al invasor chileno, inclusive hoy con el homicida, criminal y sangriento movimiento senderista –expresó el Presidente García en su primer gobierno -; para luego señalar que el lugar ideal sería la sierra central, y específicamente el Valle del Mantaro, que es una de las zonas más ricas del Perú.”
Tras el anuncio, el general EP ® Edgardo Mercado Jarrín, experto en geopolítica y presidente del Instituto de Estudios Geopolíticos del Perú, dijo que la iniciativa presidencial de trasladar la capital del país a la zona de la sierra central es necesaria por cinco razones geopolíticas y estratégicas: “Por estar Lima expuesta a ser destruida, por seguridad alimentaria, para luchar eficazmente contra el terrorismo, para recuperar nuestro equilibrio interior y para adoptar un acertado modelo de nuevo desarrollo”.
Explicó que Lima por ser una ciudad costera está expuesta a ser destruida, que aquí hay escasez de recursos y que la única despensa es la que se encuentra comprendida en nuestro Trapecio Andino, entre los ríos Mantaro, Pachitea, Ucayali y Tambo, y que esta zona, además de ser una gran reserva, sirve de conexión directa entre la Sierra Central y la Selva, y con un mayor aprovechamiento minero se contaría con más energía hidroenergética, entre otras ventajas. Dijo que nuestros antepasados mantuvieron su Imperio por más de 400 años en estas condiciones, habitat que lamentablemente hoy se ha perdido. Hay que volver al Ande peruano, y un aspecto simbólico es trasladar la capital a la Sierra Central. Debemos proyectarnos sobre nuestro centro de gravitación que son los andes peruanos, que además de dominar la Selva Central, es una zona muy rica en alimentación. El Perú ha vivido de espadas al interior y para devolverle su fuerza, seguridad, su centro vital, es necesario cambiar su plan de desarrollo que siempre fue hacia fuera y mirar a los Andes como lo hicieron los incas cuya capital fue el Cusco. Por lo tanto, remarca el general Mercado Jarrín, la capital del Perú debe ser trasladada a su corazón, es decir sobre las orillas del río Mantaro y lo más cerca posible del eje de integración formado por Jauja, Satipo, Atalaya, Concepción y La Merced.
De otro lado, el Dr. Javier Pulgar Vidal, eminente geógrafo, experto en recursos naturales, ha dicho que el Perú del siglo XXI debe tener otra capital, una sede central situada en una zona que reuna las condiciones adecuadas para su desarrollo, defensa y proyecciones, ya que Lima es vulnerable para cualquier ataque en tiempo de guerra; además, sostuvo que Lima está en proceso de destruirse a sí misma, por el caos poblacional en que vive. En 1986 Lima tenía seis millones de habitantes. En cuanto al lugar dónde estaría la nueva capital, el eminente geógrafo propuso que se instale en el río Pachitea, entre los departamentos de Cerro de Pasco y Huánuco, porque según él el Perú del siglo XXI debe ser selvático y amazónico.
Por su parte, el historiador Gustavo Pons Muzzo dijo que trasladar la capital al valle del Mantaro es lógico ya que somos un país andino. Pizarro y sus compañeros de armas hicieron una cosa insensata y antigeopolítica con la fundación de la capital del país conquistado en la costa. Todos los grandes acontecimientos de la historia del Perú se han consumado en la región andina, como la Confederación Perú Boliviana y la guerra de resistencia de La Breña en la guerra del Pacífico, concluyó el historiador.
En enero de 1987, el Prof. Leopoldo Astete Maraví publicó en el boletín “El Nuevo Día” N° 2, un artículo sustentando las bondades del valle del Mantaro y del valle menor del Kory Mayo (entre Huáchac y Manzanares) para ser la sede de la nueva capital de la República. “En resumen – sostenía- con una Capital en el Valle del Mantaro, se habrían potenciado comunidades selváticas de indiscutible prosperidad. Todo al ritmo de una Expansión hacia el Oriente Peruano, sin desligarse de las otras Regiones de la Patria.”

La idea no es nueva

Pero esta idea no es nueva. Siempre la región central ha sido vista como la zona más adecuada como para ser la capital de la República. La nación Huanca, por ejemplo, que ocupaba un extenso territorio desde Huancavelica por el Sur hasta Tarma por el Norte tenía como capital a Tunanmarca, muy cerca de Jauja. Con la imposición de los corregimientos por los españoles, a partir de 1565, el primer corregidor de Jauja, el capitán Juan Pérez de Larreinaga y Salazar, escogió Concepción como residencia, no obstante que Jauja había sido fundada como capital de la colonia, convirtiéndose así en capital de hecho del Corregimiento de Jauja. Los corregidores de Jauja residieron, entonces, en la hoy gloriosa ciudad de Concepción “por ser el medio del Valle”, de modo que oficialmente la capital era Jauja, pero prácticamente, por razones de estrategia y buena administración, era Concepción, o por lo menos era la residencia.
Recuérdase que en 1929 cuando se removía la cuestión del plebiscito de Tacna y Arica, en el caso de suscitarse un conflicto armado, la logística aconsejaba trasladar a Huancayo la sede del gobierno. Hoy todo aconseja que no se debe esperar la última hora, sino ya, pensando en la descentralización y el desarrollo del país es necesario fijar la nueva capital del Perú en el valle del Mantaro y áreas laterales, que al decir del turista constituyen el paraíso. Ojalá que pronto esto sea una realidad y no se quede sólo en palabras como tantas otras ofertas.

viernes, 9 de octubre de 2009

Las Amenazas contra el Ecosistema del Mantaro

Dr. Rafael Samaniego Arauco (*)

(Publicado en la revista “Eco Andino” N° 31, Lima, Setiembre-Diciembre del 2008).

Además de la persistente contaminación de las aguas del río Mantaro por la minería tradicional, existen otros tipos de amenazas, como las que nos refiere el Ing. Aníbal Tómecich Córdova, acerca de las consecuencias de algunos proyectos en la región, tales como el Túnel “Trasandino” y los Trasvases de aguas de la cuenca del Mantaro hacia la costa de Lima e Ica.
La potencia actual del complejo hidroeléctrico del Mantaro (Centrales del Mantaro y Restitución) se encuentra en el orden de 1’013,000 Kw (Un millón de kilovatios). Su producción anual de energía se encuentra en el orden de 7’100,000 Mwh (Megavatios hora). El margen comercial es más de 100 millones de dólares al año. Esta producción depende mayormente de la persistencia del caudal del río Mantaro en su recorrido desde el Lago Junín hasta la represa de Tablachaca. De las informaciones habidas al respecto, se piensa trasvasar por lo menos 16 m3/seg. Actualmente, la central opera su máxima capacidad efectiva con 96 m3/seg., lo que significa que si se trasvasa los 16 m3/seg. a Lima, el complejo Mantaro disminuiría su producción significativamente por debajo de su capacidad.
Las Centrales hidroeléctricas del Mantaro y Restitución, en su conjunto representa el complejo hidroeléctrico más grande del país, su producción se encuentra en el orden del 25 % de la producción nacional de energía (GWH). Es también la central más eficiente a nivel nacional, dado que su índice de utilización de la maquinaria está por encima del 90 % (Factor de Planta), gracias al aporte de una serie de lagunas de regulación que se encuentran en la cuenca del Mantaro (Junín y Huancavelica) en las márgenes izquierda y derecha del río, estas lagunas se encuentran represadas y las compuertas se abren en las épocas de estiaje, de modo pues que el complejo hidroeléctrico sigue operando con su misma producción de energía aún en época de sequía, gracias a estos recursos que pertenecen a las regiones de Junín y Huancavelica.
El Lago Junín es el reservorio de regulación más importante del país, tiene una capacidad total de 556 millones de m3 y un volumen útil máximo regulable de 441 millones de m3 por año, de lo que se deduce que en los meses de sequía, un volumen aproximado de 180 a 200 millones de m3 del agua del Lago Junín se estaría pensando trasvasar a Lima. La pregunta cae por sí sola ¿Qué Ganarían las regiones de Junín y Huancavelica? El Lago Junín se encuentra en la Región Junín. El río Mantaro y sus afluentes y las lagunas aportantes que se encuentran en ambas márgenes del río son recursos naturales de la Región.
Estoy informado también que Sedapal en sus proyectos Marcapomacocha II (Marca II) desvió las aguas de la Laguna Pomacocha cuyas aguas llegaban al Río Yauli y era un tributario del Río Mantaro. Recuerdo que esta laguna era un sitio de recreación para la pesca deportiva. Había un club de Pesca Pomacocha en donde se realizaba campeonatos deportivos organizados por la federación de Pesca y Caza Deportiva. Ahora posiblemente sólo existen recuerdos. Para el Proyecto Marca III se piensa trasvasar el agua de la Laguna Huascacocha que se ubica aguas arriba de la Laguna Pomacocha. Esto implicará naturalmente el cierre y abandono de las Centrales Hidroeléctricas de Pachachaca y La Oroya, joyas de la ingeniería que se construyeron allá por los años de 1914.
Las consecuencias del trasvase de aguas del Lago Junín, implicaría una disminución de la producción actual del Complejo Hidroeléctrico del Mantaro. Aún cuando el Complejo Hidroeléctrico pertenezca a éste administrada por la empresa Electroperú, no deja de ser una de las obras más importantes y que puede convertirse inclusive en un atractivo turístico como la mayoría de este tipo de obras lo son en todo el mundo.

El Centralismo es la causa principal del problema

Es una afrenta para las regiones de Pasco, Junín y Huancavelica, reconocer lo que la estadística nacional dice que en estas regiones la POBREZA y la EXTREMA POBREZA alcanzan sus más altos niveles: Pasco 71.2 y 31 %, Junín 49.9 y 16.5 y Huancavelica 88.7 y 72.3, respectivamente.
Lo fríamente expresado por la estadística significa que en nuestras regiones el 35 % de la población no tiene el ingreso suficiente para alimentarse bien. Quiere decir también que, por la misma razón, la población adolece de altos niveles de desnutrición, analfabetismo, ignorancia y mala salud. Pero como no podemos quedarnos en el episodio de las lamentaciones, pasamos a preguntarnos:
¿Por qué tanta pobreza, en estas tierras tan ricas en agua y otros recursos naturales como minerales, bosques y climas favorables?
¿Por qué este subdesarrollo en las regiones que proveen agua para el consumo poblacional y el riego de la gran agricultura de la Costa, y lo que es más sorprendente, el 80 % de pobreza en la región que provee más del 50 % de la energía eléctrica a todo el Perú?
¿Por qué tanta pobreza en las tres regiones que abastecen de minerales a la Industria y la Exportación, alimentos, madera y materia prima?
Las respuestas pueden ser muchas y variadas, pero para orientarnos a la Estrategia de Desarrollo que se propone debemos enfatizar la respuesta, que declara al CENTRALISMO como la causa principal de todo el problema. En efecto, los gobiernos recientes han empobrecido a nuestras regiones al ubicarlas como fuente de recursos que han extraído, se han envenenado y se han regalado a otras regiones y sectores, esto es así con los minerales, el agua, la energía eléctrica, la madera y hasta los productos agropecuarios, que se extraen y se despachan, sin dejar trabajo suficiente ni valor agregado para las regiones.
Por ello, la estrategia a seguir para salir de la pobreza debe ser principalmente REIVINDICATIVA de los Recursos Naturales.

(*) Ex – Funcionario del Ministerio de Agricultura. Con maestrías en USA, Alemania y
Dinamarca.