domingo, 27 de septiembre de 2009

Historia del eucalipto en el Valle del Mantaro


Historia Sintètica del Eucalipto
en el Valle del Mantaro

Por Abelardo Samaniego Arauco

Las primeras semillas australianas del eucalipto llegaron a Huancayo en 1864, traídas por el joven vaporino francés trotamundos: Francoise Lapierre Rousseau, tras un largo viaje que demoró más de seis meses, como después comentara con los descendientes de la familia que formó en “La Incontrastable”.
Las primeras plantas brotaron y se aclimataron en el fundo “Miraflores” del distrito de Sapallanga, de la familia Ráez Gómez, junto al fundo “Aguamiro” de la familia Granados, así como en el Pasaje “Muqui” del barrio de Pincha del entonces distrito de Chupaca, a orillas del río “Cunas”, donde muy pronto también surgió un chalet de estilo francés edificado por el inteligente extranjero, el cual fue demolido hace aproximadamente 50 años. (1).
Diez años antes, en 1854, París se había convertido en el semillero mundial entusiasta difusor del nuevo árbol que, como milagrosa “verde pólvora”, rápidamente empezaba a propagarse a todos los continentes del Globo.

EL EUCALIPTO EN EUROPA

“Los primeros ensayos hechos en Europa y Norte de África, para la cultura del eucalipto, datan del viaje de P. Ramael a Australia en 1854. De aquel continente hizo varias remesas de semillas y trajo también en gran cantidad a su regreso a Francia en 1857, tornándose desde entonces en un verdadero apóstol del eucalipto, aconsejando su cultura en todos los países mediterráneos”. (2).
Esta vocación francesa por difundir a nivel mundial la mirtásea australiana en 1857 y años subsiguientes, tuvo una feliz coincidencia con las investigaciones científicas de diferentes órdenes que venían realizando a la sazón en el Valle del Mantaro algunos estudiosos, entre los que deben citarse principalmente al eminente educador español Dr. Sebastián Lorente Ibáñez, natural de Murcia; Antonio Raymondi, ilustre Naturalista milanés y, a don Manuel Apolonio Ráez, estudioso hijo del lugar, descendiente de los corajudos “moro-granadinos” y Primer Gobernador de Huancayo. (3)
Todos estos investigadores visualizaron la posibilidad de aclimatar el eucalipto en el amplio Valle andino, ya que sus permanentes especulaciones ambientales los llevó a la conclusión de que “Perú y Australia se encuentran relativamente en el mismo Paralelo del Mapa Climatológico del Mundo”. Sobre este particular, tanto Lorente como Raymondi escribieron a cenáculos, amigos y científicos de España, Italia y Francia, conectándose de alguna manera con quienes estaban empeñados en el Viejo Mundo por esparcir a todo el Orbe la benefactora planta.
En Europa también hizo su parte el escritor peruano Mateo Paz Soldán que, al escribir pasajes del Valle del Mantaro, informaba: “En árboles corpulentos y de construcción es sumamente escaso. Uno que otro sauce y aliso, un solo cedro y algunos molles forman toda la riqueza vegetal de este hermosísimo Valle”. (4)

PRIMEROS EUCALIPTOS DEL VALLE

Fueron de la variedad: e.glòbulus. Brotaron como queda dicho en Sapallanga y Chupaca. Cuando se creía, durante tanto tiempo, que hubiera sido el Convento de Ocopa donde aparecieron los primeros ejemplares, fueron los mismos franciscanos, debidamente documentados, quienes esclarecieron el hecho histórico en el Primer Congreso Nacional del Eucalipto, realizado en Huancayo en 1969, por intermedio de su ponente, el R. P. Emiliano María. (5)
El aporte franciscano al citado Congreso reveló las anotaciones hechas, en 1919, por el R.P. Bernardino Idoyaga, perito en la materia y acucioso investigador, quien escribió: “Los primeros ejemplares (de eucaliptos), según se nos dice, aparecieron en Huancayo donde las familias Ráez y Gómez en 1865 y trajo las semillas un ciudadano francés N. Lapierre. Durante el gobierno de Manuel Pardo, en 1872, aparecieron algunos árboles en Concepción, en el molino del Sr. Duarte; y de allí se propagaron en el Convento de Ocopa en 1880, donde comenzó a cultivarse en gran escala, librando a esta Comunidad del pésimo combustible de las champas que apenas tienen calorífico y cuyo acarreo desde las punas suponía un gasto considerable”. (6)

EL FRANCÉS LAPIERRE ROUSSEAU

A su llegada a Huancayo, Francoise Lapierre instaló un establecimiento comercial. Intimó con la chupaquina Petrona López, con quien se casó y formó familia. En Pincha, barrio natal de su esposa, plantó eucaliptos. “Allí se desarrolló uno tan inmenso que era visitado por mucha gente. Se convirtió en morada de gallinazos por su alta copa…” , recuerda el nieto, Luis Galván Lapierre, actual contador público huancaíno.
El mismo informante recuerda que el inmenso árbol fue abatido allá por los años 40; que su diámetro sobrepasaba tranquilamente los 2 metros y que el traslado, a Huancayo, de un solo pedazo llamado, “Tronco de Lapierre”, se hizo con banderas y fue motivo de fiesta general. (7)
Lapierre Rousseau, tuvo en Huancayo, el negocio de mantenimiento de las primitivas lámparas del alumbrado público. Fue profesor de francés en “Santa Isabel”. Con su trabajo se hizo de propiedades. En algún momento, gran parte de la manzana que ocupaba la Cárcel Departamental de Junín, fue su propiedad. Nostálgicamente pugnó siempre porque sus hijos se educaran bien y aprendieran el francés a fin de que pudieran proseguir estudios superiores en Francia donde tenía familiares. Lamentablemente, en este empeño no lo secundó su esposa por sentimentalismos provincianos.
Una de sus hijas, la última, fue doña Cristina Lapierre López, madre de nuestro entrevistado. Ella murió en 1972, a la edad de 80 años, e hizo valiosas referencias sobre la Historia del Eucalipto en el Valle del Mantaro.
Los restos de Francoise reposan en el suelo del Cementerio General de Huancayo, sobre cuya tumba se alzaba el recordatorio de una gran cruz de fierro que lamentablemente ha sido sustraída, debido a la codicia que despertaba su tonelaje. Pero a cambio quedan en el Valle millones de eucaliptos en más de 70 variedades aclimatadas, que es el mejor homenaje que se le puede tributar a quien trajo las primeras y pequeñas semillas de la maravillosa mirtásea.

APORTE DE MANUEL PARDO

Posteriormente, en 1872 llegaron a Huancayo mÁs plantas de eucaliptos por orden del Presidente Manuel Pardo y procedentes de la Escuela de Agricultura de Lima. Es de este hecho que da cuenta en su “Monografía de Huancayo” el Naturalista Nemesio Ráez Gómez, prominente miembro de la Sociedad Geográfica del Perú. (8)
Desde joven, Manuel Pardo fue un enamorado del Valle del Mantaro por cuyo progreso forestal se preocupó desde 1872, en que asumió a la Presidencia de la República. Leamos lo que escribió el fundador del “Partido Civil” a los 26 años de edad: “Jauja representante de la zona templada con un temperamento digno del Paraíso, produce el trigo, el maíz y todos los granos y frutos que se cosechan en el Mediodía de Europa. Una reunión de circunstancias excepcionales hace de la provincia de Jauja un País único en la superficie del Globo”. (9)
Es indudable que, por su parte, también contribuyeron a la aclimatación y difusión de este árbol, en el Valle del Mantaro, las opiniones favorables del sabio Sebastián Lorente, que funda el Colegio “Santa Isabel” de Huancayo en 1852, es decir 12 años antes de la llegada por primera vez de la mirtásea. “Aquí inspiraron a Lorente la copocidad de árboles como el quinhual, el aliso, el saúco, el guindo, el senecio, la “tacsoria” o tumbo. Así como al extraordinario geógrafo italiano Antonio Raymondi, esta tierra ofrecióle el cielo azul, los campos verdes, el canto de los zorzales y jilgueros; su paisaje con el sol radiante y las aguas plateadas del Mantaro. (10)
Asimismo, fueron también factores determinantes para la propagación del eucalipto en este Valle, los estudios de clima, paisaje y ecología de la Región, realizados por el sabio italiano Antonio Raymondi. De los 19 años que permaneció en el Perú, durante algunos estuvo en el Valle y, más concretamente en 1862 en Huancayo, estudiando la calidad de sus aguas a fin de recomendar a las más potables para las primeras piletas de la ciudad y, por cuenta del Concejo, tal como comentaba “La Esperanza”, en su edición del 23 de agosto de 1862. (11)

CONGRESO DEL EUCALIPTO

Este se realizó de abril a julio de 1969 en Huancayo, con el apoyo de las principales entidades que brindaron salas de conferencia y asistencia de funcionarios para los debates y, entre logros, aportó el esclarecimiento de algunos datos históricos como los enunciados.
Entre las personalidades extranjeras que brindaron su colaboración entusiasta, citamos al ingeniero Lucas Tortorelli, ex director de los Parques Nacionales de Argentina y funcionario de la FAO, quien aportó interesantes experiencias y conocimientos por intermedio de las páginas de “El Comercio” de Lima. Y, en este sentido, debemos destacar el apoyo entusiasta del Decano de la Prensa Nacional que abrió en aquella época una amplia campaña sobre la necesidad de una Reforestación Racional en todo el país.
Al tocar el punto de la participación de la prensa nacional en dicho Congreso, resulta obligado recordar el sesudo artículo escrito en aquel entonces por Ciro Alegría en “Expreso” apoyando el singular evento (12).

CORRECCIÓN NECESARIA

El evento resultó positivo en muchos aspectos, ya que incluso sirvió para que el joven ingeniero forestal Eduardo Velarde caracterizara la necesidad de hacer una corrección en el orden científico en la clasificación de las diferentes especies. “Nos hemos dado cuenta que en el Perú se confunde –subrayó el joven técnico. La especie EUCALIPTUS CAMALDULENSIS DEHN ò ROSTRATA SCHLECHT, señalándolas como especies diferentes cuando en realidad estos nombres constituyen una misma especie, o sea que son voces sinónimas”. (13)

NECESIDAD DEL SEGUNDO CONGRESO

Para terminar, nos permitimos sugerir la urgente necesidad de la convocatoria del Segundo Congreso Nacional del Eucalipto por la entidad pública o privada que sea, ya que lo fundamental en estos casos es el mutuo intercambio de informaciones estadísticas, a fin de establecer la cantidad exacta y volumen de los eucaliptos maderables que alberga en estos momentos la gran masa forestal de la República.

BIBLIOGRAFÍA

(1) Conclusiones del Primer Congreso Nacional del Eucalipto, realizado en Huancayo de abril a julio de 1969, organizado por la Federación Peruana de Defensa de los Recursos Naturales Renovables.
(2) “Apuntes de Historia y Sistemática del Género Eucaliptus” Edic. “Amauta”, Junín 1967, Perú, Eduardo Velarde.
(3) Entrevista con doña Fidela Zavala Maskaraqui, viuda de Jorge Nemesio Arturo Ráez Cisneros, autor de “Peces del Perú” y “Diccionario Quechua”.
(4) “Geografía del Perú”, París 1862, Mateo Paz Soldán.
(5) “El Eucalipto en Ocopa y en el Valle de Jauja”, Huancayo, abril de 1969, R.P. Emiliano María, franciscano de Ocopa.
(6) “El Cultivo del Eucalipto”, Florecillas de San Antonio, Lima 1919, R.P. Bernardino Idoyaga.
(7) “El Tronco de Lapierre”, entrevista con el contador público huancaíno Luis Galván Lapierre, nieto de Francoise. A.N.A Huancayo, julio de 1983.
(8) Manuel Apolonio Ráez. Huancayo: Ligeros Apuntes sobre sus Límites, Constitución Física, Habitantes, Caminos, Etc. Lima, 1892.
(9) “Las Guerrillas Indígenas en la Guerra con Chile”, Nelson Manrique Gálvez. Ital-Perù, 1981.
(10) “Historia del Colegio Nacional Santa Isabel”, Huancayo. “Ciusal”, Miguel Suárez Osorio.
(11) “La Esperanza”, órgano municipal de Huancayo, 1862.
(12) “El Congreso Nacional del Eucalipto”, artículo de Ciro Alegría, diario “Expreso”, Lima 1969.
(13) “El Eucalyptus Camaldulensis Dehn ó Rostrata Schlecht en el Perú”, Amauta, Junín 1968, Perú, ingeniero Eduardo Velarde.

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